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Justicia

Una pamplonesa a la que el juzgado le exoneró la deuda: "Me puse a llorar al enterarme"

Una pamplonesa vendió su casa porque no podía pagar la hipoteca, pero aún le quedaron 143.000 que tenía que seguir pagando. Hace unos meses logró que el juzgado le exonerara de la deuda

Ampliar Construcción de viviendas en el Soto de Lezkairu
Construcción de viviendas en el Soto de Lezkairueduardo buxens
Publicado el 02/08/2022 a las 06:00
Siente que se ha quitado una mochila muy pesada de encima y que por fin puede vivir con “tranquilidad”. “Cuando me llamó la abogada para decirme que había salido la sentencia y que me habían dado la razón me puse a llorar. ‘¿Pero es verdad?, le pregunté. Pues sí, era verdad”. Lo que era verdad era que el Juzgado de Primera Instancia nº 4 le había liberado a esta navarra de una deuda de 143.107 euros que arrastraba desde 2009.
La mujer adquirió una vivienda en el año 2000. Pero tras el estallido de la crisis económica y pasar por un divorcio ya no pudo pagar sus préstamos. “La hipoteca subió mucho, yo estaba en el paro y las cuotas eran inasumibles”, relata. En 2009, tras varios impagos, se inició la ejecución hipotecaria y a los pocos meses entregó su casa a la entidad bancaria para aminorar la deuda pendiente. Sin embargo, aún le quedaba por pagar más de 140.000 euros. “Si antes de esto no podía pagar, después menos... No me ofrecieron soluciones”. En 2017, fue embargada, de modo que le retiraban el 30% del salario. Y seguía arrastrando una deuda inasumible. “Yo quería llegar a un acuerdo, de hecho ofrecí pagar una cuota más baja, pero no lo aceptaron. Otros igual no quieren pagar, pero yo sí quería e intenté buscar una solución. Pero no pudo ser”.
Hasta que alguien le habló de la Ley de Segunda Oportunidad y de la Asociación de Ayuda al Endeudamiento, una entidad sin ánimo de lucro. “Hablé con ellos y me dijeron que me iban a quitar ese peso que llevaba tanto tiempo arrastrando. Al principio me parecía algo irreal, no me lo creía y pensaba que igual era un timo. Pero me transmitieron confianza y yo también tenía confianza en la Justicia. Solo tenía que pagar una cuota, y no era una cuota elevada”, apunta la mujer
A través del abogado, solicitó acogerse a la Segunda Oportunidad. De entrada, consiguió paralizar un embargo judicial. Después, intentó llegar a un acuerdo de pago con la entidad bancaria (se comprometió a abonar solo el 10% de la deuda), algo que fue rechazado. Pero de esta manera también logró demostrar su “buena fe” como deudor, un requisito indispensable para acogerse a la Ley de la Segunda Oportunidad . A finales de mayo, logró que el juzgado le cancelara la deuda. Y su vida cambió.
“Yo no podía llevar una vida como los demás. Tenía hasta miedo de coger el teléfono. Ahora puedo morirme sin el miedo de que mi hijo arrastre esta deuda. Ahora puedo tener un coche, algo que antes era imposible. Ahora puedo empezar una nueva vida, y tirar esta mochila”.
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