Educación lleva atendidas este curso 99 peticiones de ayuda en casos de bullying en Navarra

La Asesoría de Convivencia alerta de que crece con fuerza en Navarra el acoso a estudiantes LGTBI en Secundaria

El equipo de la asesoría de Convivencia de Educación. Desde la izquierda, Ana Zaratiegui Abaurre, Olga Aroz Sabanza e Itziar Irazabal Zuazua
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El equipo de la asesoría de Convivencia de Educación. Desde la izquierda, Ana Zaratiegui Abaurre, Olga Aroz Sabanza e Itziar Irazabal Zuazua
El equipo de la asesoría de Convivencia de Educación. Desde la izquierda, Ana Zaratiegui Abaurre, Olga Aroz Sabanza e Itziar Irazabal Zuazua

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Íñigo González

Actualizado el 01/05/2022 a las 13:33

Miles de personas saldrán el lunes a la calle en todo el mundo para alzar su voz contra el bullying. Para visibilizar un problema que se ceba en los menores. Para denunciar el silencio de quien ve las agresiones y calla. También en Navarra. El 2 de mayo es el Día Internacional contra el Acoso Escolar y una ocasión para vislumbrar lo que pasa en las aulas. Partiendo de que es imposible contabilizar todos los casos, ya sea porque no llegan a denunciarse o porque se gestionan internamente en los centros, las cifras de la asesoría de Convivencia del departamento de Educación sí que dan luz a esta realidad. Sólo en lo que va de curso, el servicio ha atendido 99 requerimientos de ayuda por parte de centros y de familias ante casos de acoso. El registro, “estable”, recupera guarismos tras la lógica bajada pandémica pero no deja de ser una cifra “preocupante”.

Itziar Irazabal, Ana Zaratiegui y Olga Aroz componen el equipo de la asesoría de Convivencia, “tres gatos con muchísimo trabajo” que no pierden la sonrisa ni la calma al responder a llamadas que encierra situaciones complicadas. “Para una familia ver a su hijo sufrir es terrible, dolorosísimo. Para un centro, oír la palabra protocolo contra el acoso ya produce miedo. En cambio, para nosotras, activar el protocolo sirve para parar, investigar y mirar con paciencia qué está ocurriendo alrededor de ese niño o de esa niña”, cuentan.

Inciden en que los datos que manejan en la asesoría tienen sesgo, ya que sólo les llegan los casos complejos o aquellos que los centros no supieron gestionar bien y generan malestar entre familia y colegio. Con todo, el acoso escolar es la intervención estrella del servicio. En 2012-13 gestionaron 45 casos de acoso; en 2014 fueron 24; un año después, 70. En el curso 2016, 197. En el curso 2016-17 se tocó techo con 229 intervenciones por bullying. Se bajó a 113 al año siguiente; 116 en 2019 y 45 y 56 respectivamente en los años de la pandemia. Este curso suman 99. En cuanto al ciberacoso, de 3 casos gestionados en 2013 se ha pasado a los 14 a día de hoy. “La pandemia influyó en el acoso. No tener presencialidad, no tener a tu acosador encima todo el día, ayudó a que hubiera menos casos. En cambio pensábamos que íbamos a tener muchos más casos de ciberacoso y por suerte no fue así. Hubo aumento de casos pero no significativo. Parece claro que no estar presentes en el día a día del centro te desliga de ciertas situaciones”, explican desde Convivencia.

A la asesoría llegan casos de todos los tipos. Porque el acoso escolar no entiende ni de edades ni de sexos. Aseguran que se da en todas las etapas académicas y casi por igual en chicos y chicas, donde prácticamente hay paridad en las víctimas. Primaria (6-12 años) es la etapa que concentra la mayoría de casos. Con claridad. Pero cambia el tipo de acoso con las etapas: “En Secundaria, por ejemplo, se empiezan a dar con fuerza casos de acoso LGTBI, el acoso homofóbico preocupa en cuanto al número, la violencia sexista también se da mucho más en Secundaria”.

El Teléfono
900 841 551
Es el número gratuito donde denunciar casos. Funciona 24 horas y es anónimo. También disponen del mail convive@navarra.es.

Pero eso no significa que en los alumnos más pequeños no haya casos. En Infantil (3-6 años) también se dan problemas de convivencia, algo que parecía impensable hace unos años, cuando todo se reducía a cosas de niños cuando en realidad se trataba de acoso. “Es la etapa más importante para prevenir el acoso, por eso hay que visibilizarlo y no aceptarlo. Llamémosle acoso o malos tratos. Hay que trabajarlo en el aula poniéndole nombre y dando alternativas a los niños, aunque tenga 5 añitos”, dice Itziar Irazabal.

Desde la asesoría de Convivencia dan prioridad a proteger a las víctimas y empoderar a sus compañeros de clase dándoles herramientas. Para ellos es muy importante lo que sus iguales dicen, y muchas veces no hablan porque no saben cómo hacerlo. Y en el servicio tienen un sueño: “Formar y sensibilizar a las familias para que toda la comunidad educativa comparta un mismo discurso”.

Laguntza, el 'arma' contra el Bullying

En el curso 2015-16 se lanzó el programa Laguntza con el objetivo de acabar con el acoso. Y para ello lo primero era formar al profesorado, el que se enfrenta día a día a estos problemas en el aula. Una vez superada la etapa de formación, Educación apuesta por pasar de la prevención a la promoción del buen trato. El actual reto de Laguntza es la etapa de Secundaria, donde se está pilotando el programa en 13 centros.

Itziar Irazabal Zuazua, Asesoría de Convivencia:“La solicitud de ayuda viene la mayoría de veces del profesorado”

Con Jokin empezó todo. El suicido de un adolescente en Hondarribia tras sufrir un acoso brutal por parte de 8 compañeros puso al bullying en el centro de las preocupaciones. Era 2004 y se comenzó a trabajar para visibilizar una realidad hasta entonces oculta. “Fue el punto de inflexión. Aquel caso tan terrible visibilizó el impacto que este problema puede tener en la salud mental de los menores. Desde entonces se trabaja por prevenirlo. En Convivencia atendemos todos los cursos casos de suicidio, duelo, transexualidad, violencia sexista... pero el acoso escolar gana por goleada. La solicitud de ayuda viene la mayoría de veces del profesorado y de los equipos directivos”, cuenta Itziar Irazabal.

Cuando esto ocurre se activa un protocolo con pasos muy definidos. El primero: concertar una cita con el centro. “Pedimos que esté la tutora del agresor y de la víctima y también alguien del equipo directivo y de orientación. En ese primer encuentro nos cuentan lo que pasa y hacemos detección de necesidades. Ponemos orden en las intervenciones, activamos el protocolo de agresión notificándolo a las familias de las dos partes y a Inspección, y les damos dinámicas y material para que lo trabajen con ese grupo en la clase. Ayudamos a que centro y familia reflexionen, asesoramos para calmar las aguas y probar cosas. En ocasiones nosotras facilitamos que intervengan equipos externos, como de expertos mediación, o ayuda de sexólogos, depende del caso”.

Pero no sólo los centros alertan de los casos de acoso. Las propias familias también, por su parte, llamando al teléfono gratuito de la asesoría. En cuanto a los alumnos, apenas hay casos en los que sean ellos los que piden ayuda. “Sí que nos han enviado mails alguna vez, o han dejado mensaje en el contestador 24 horas gratuito, pero no es lo habitual. Por otro lado, en los tres años que llevo en la asesoría, aún no he tenido ningún caso en el que el acosador haya sido el que ha dado el primer paso. Es muy difícil aceptar que tu hijo está acosando a otro. El porcentaje de éxito es bueno, pero hay casos en los que no se consigue una solución al gusto de la familia y se decide un cambio de centro. Para ello es necesario un informe de salud mental que indique que el niño está sufriendo en el aula y otro que muestre que se han intentado otras soluciones previas”, enumera.

Apunte, por Íñigo González
Perder el miedo

Cuentan las que mejor conocen el acoso escolar que cuando un colegio escucha la palabra protocolo aparece el miedo. También las familias que ven sufrir a un hijo lo sienten al llamar al teléfono de Convivencia y pedir ayuda. O los compañeros de aula que no se atreven a denunciar al acosador. También hay miedo en el profesorado a trabajar estos temas en clase y abrirse a explorar las emociones, sobre todo en Secundaria. Pero lo que sufren en su interior cientos de nuestros escolares va más allá. Es terror. Por todos ellos es hora de perder el miedo. De no esconderse. De alzar la voz. Es la hora de empatizar.

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