Tribunales

Juzgan a un guardia civil por grabar conversaciones de sus compañeros en Pamplona

La fiscal pide 2 años de cárcel y él asegura que solo quería grabar su jornada por un "encontronazo" previo

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El juicio se celebró ayer en el Palacio de Justicia de Pamplona
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Gabriel González

Publicado el 28/04/2022 a las 06:00

La fiscal pide 2 años de prisión y 8.100 euros de multa para un guardia civil que grabó a sus compañeros de oficina con el móvil sin que ellos lo supieran. El acusado reconoció ayer en el juicio que dejó la aplicación de grabadora activada para tener pruebas de si “alguien le faltaba al respeto” tras un incidente que tuvo días atrás, pero los denunciantes sospechan que quería era sonsacarles qué habían declarado en un expediente interno a un capitán y tenerlo grabado para enseñarlo a este superior.

El acusado no solo grabó los momentos en los que él se encontraba en la oficina (si uno participa en una conversación puede grabarla, otro asunto distinto es difundirla), sino que a lo largo de las seis horas en que dejó la aplicación encendida grabó a sus compañeros en tres momentos en los que había salido, de ahí que lo juzgue la Audiencia por descubrimiento y revelación de secretos.

El acusado trabajaba desde 2018 en una oficina administrativa (gestionaba vacaciones y permisos) en la comandancia de Pamplona. El 29 de abril de 2019, desde las 7.25 horas, grabó a sus compañeros para, según la fiscal, “ descubrir secretos y vulnerar su intimidad”. El procesado negó esto último. Afirmó que todo se debía a que dos semanas antes, el 15 de abril, tuvo “un altercado” con un agente que le faltó al respeto. Al día siguiente, cuando hablaba con un teniente, este le dijo que “no se preocupara” por los comentarios que había sobre él. “A mí eso no me constaba. Empecé a darle vueltas y decidí grabar mi jornada por si alguien me faltaba otra vez el respeto”. Aseguró que las veces que se ausentó de la oficina se dejó el móvil en la mesa sin querer, “de forma inconsciente”. Y sobre su vínculo con su capitán, que fue quien ofreció esa plaza en la oficina y con el que había coincidido en otros destinos, dijo que mantenía “una buena relación profesional, pero no de amistad”.

En aquellos días, a este capitán le habían abierto un expediente disciplinario, con suspensión de empleo y sueldo, y dentro del proceso habían tomado declaración a su subordinados. Entre ellos, a los dos denunciantes de la grabación y al acusado. “Nos llamó la atención que se dejara el móvil”, declaró ayer su compañera grabada. Aseguró que descubrió el móvil cuando fue a coger un rotulador de su mesa (él había salido) y al caerse el bote se abrió la tapa del teléfono. “Vi el móvil en modo grabación. No me lo podía creer. Le dije a mi compañero: ‘Este tío nos está grabando”. Este otro agente le dijo que no lo tocara y, a través de un mensaje escrito en un folio, le indicó que avisara a sus superiores. A continuación, se denunció lo ocurrido ante la Policía Judicial, que intervino a última hora de la mañana. La agente afirmó que “sospechaba” que lo que quería el acusado era “sacarles información” y transmitirla al capitán, “que lo había impuesto” allí. El otro compañero grabado subrayó que el procesado sacaba el tema del expediente. “Insistía en hablar de esos temas. Yo le decía que no quería hablar, que había dicho la verdad”.

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