Tribunales

La apuesta desde Navarra a un partido de la liga de Rumanía era un fraude

Un juzgado de Pamplona avala el cierre de las cuentas de una casa de apuestas a dos usuarios 

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La apuesta se realizó a un partido de fútbol de la liga de Rumanía
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Gabriel González

Publicado el 09/04/2022 a las 06:00

Apostar a que el empate entre el Astra Giurgiu y el U. Craiova de la liga de fútbol de Rumanía de 2017 iba a colear cinco años después en un juzgado de Pamplona habría sido de lo más arriesgado. Pero así ha sido. El juzgado de Primera Instancia nº 4 de la capital navarra acaba de dar la razón a la casa de apuestas online Betfair, que cerró las cuentas a un usuario navarro y su tía por haber realizado una apuesta cruzada y pactada sobre este partido. Según la sentencia, la normativa avala estos bloqueos si se detecta, como fue el caso, una apuesta fraudulenta.

Sobrino y tía realizaron una apuesta cruzada, una modalidad que se legalizó en España en 2015 y que permite a los usuarios apostar entre sí, no contra la casa, y fijar las cuotas entre ellos libremente (la entidad es una mera intermediaria), lo que la hace más atractiva. En la práctica, un usuario lanza su apuesta en el sistema, fijando condiciones y cuota, y otro usuario puede aceptar. Pactar las apuestas previamente entre usuarios está prohibido, porque se asegura un resultado.

La sentencia concluye que el 2 de agosto de 2017 sobrino y tía realizaron una apuesta en “connivencia” desde Navarra. Lo hicieron así: el hombre lanzó una apuesta cruzada de 100 euros sobre este partido de la liga rumana, y solo 19 segundos después su tía no solo aceptó la apuesta sino que apostó 6.000 euros en ella. Betfair lo detectó como una irregularidad y cerró las cuentas a ambos. El sobrino recurrió, hasta el punto de llevar a Betfair ante la justicia para reclamar el desbloqueo de la cuenta por el carácter “abusivo” de la cláusula del contrato.

En el juicio, el recurrente reconoció que ese día realizó por primera vez una apuesta cruzada y que ingresó el dinero por paysafe, un medio de prepago para internet. Argumentó que la apuesta era “una prueba” para ver cómo funcionaba la plataforma y que hizo la apuesta solo, para quien quisiera aceptarla. Reconoció que quien aceptó la apuesta era su tía, y que sí apostó ese día, después de dos años sin hacerlo, fue para “ayudar” a su tía. También añadió que habló con un operador de Betfair para decirles que iban a hacer “una apuesta de prueba”.

Su tía contó que ese día “realizó una apuesta cruzada con su sobrino”, que era quien le ayudaba en las apuestas. También reconoció que ingresó 6.000 euros para apostar en la liga rumana, de la que no tenía conocimiento. Y, sobre todo, indicó que entre ella y su sobrino “decidieron” la apuesta, reconociendo así esa connivencia prohibida. Pero añadió que lo hicieron “como prueba”, de ahí que apostara 6.000 euros, porque pensaba que era algo seguro.

En el informe que la casa de apuestas presentó en el juzgado se revela que las alarmas internas saltaron ya desde el mismo ingreso de 100 euros por paysafe en la cuenta el sobrino, “ya que siempre había ingresado dinero con tarjeta de crédito”, y también porque cambió su forma habitual de apostar: en lugar de hacerlo contra la casa, lo hizo contra terceros usuarios. El informe indicaba que este tipo de apuestas se cruzan automáticamente, pero que “hay margen de fraude si dos usuarios acuerdan realizar apuestas simétricas opuestas poco realistas o de precio excesivo, ya que el sistema las cruzará automáticamente”. Sobre la apuesta en litigio, detalla que el sobrino ingresó su dinero a las 19.30 horas y su tía a las 20.28, que apostaron a un empate a tres goles en el partido rumano, y que si el sobrino lanzó su apuesta a las 21.58.55 horas, su tía lo hizo 19 segundos después. El informe concluyó que se trataba de una apuesta fraudulenta, porque “aseguraba ganar dinero” al sobrino.

La sentencia concluye que la apuesta fue “fraudulenta” y que la casa de apuestas “no conocía ni consistió” la apuesta a modo de prueba. Sobre el cierre de las cuentas, afirma que estuvo respaldado y justificado por la normativa vigente y por los términos y condiciones que aceptaron los usuarios. El partido, por cierto, acabó en empate. Pero a uno.

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