Reportaje
Mª Dolores Barrera y Miguel París: "Estos días de carnaval hemos tomado conciencia de lo vivido"
Ella le pidió la mano en febrero de 2020 en Portugal y se casaron en otoño de ese año en Eunate. Fue una boda con aforo limitado, sin restaurante y sin viaje


Publicado el 14/03/2022 a las 06:00
Era el cumpleaños de un amigo de Mª Dolores y decidieron terminar la fiesta en el Casco Viejo de Pamplona. Entraron a un bar, al que normalmente no suelen ir, y ella se alejó de la barra. Al volver, allí estaba Miguel, un desconocido, hablando con sus amigos. Se lo presentaron y esa noche se dedicaron a hablar de política, religión y otros temas “profundos”, incluso del horóscopo. Aquella conversación trascendió días después por el móvil. Han pasado diez años de aquel encuentro. Ella, recta y religiosa, y él, Miguel, agnóstico e improvisador, emprendían así una relación de noviazgo que fraguó en febrero de 2020, un mes antes del inicio de la pandemia, cuando Mª Dolores le pidió matrimonio en Fátima (Portugal). A pesar del coronavirus y de las recomendaciones de posponer la boda, decidieron seguir. Y se casaron en noviembre de 2020 en la Iglesia Santa María de Eunate. Tenían claro que sería religiosa y que se celebraría en otoño de ese año, una época que les gusta especialmente, en la que además Miguel está más descargado de trabajo. Siempre quisieron algo sencillo y la pandemia garantizó esta sencillez De hecho, solo pudieron acceder 24 invitados . Se convirtió en un evento participativo en el que los invitados formaron parte de la organización. Y cuando terminó la ceremonia... Foto de grupo, con mascarillas, y todo el mundo a su casa.
Fuera del recinto, algunos de sus amigos les prepararon una emboscada de confeti y arroz. No lo sabían. La ceremonia comenzó con el Canon de Palchelbel y finalizó con Nothing else matters de Metallica. Así es como se dijeron “sí quiero” María Dolores Barrera Huarte (Lola) responsable ARB (programa Acogimiento Residencial Básico) y Miguel París Goñi, trabajador autónomo de 42.
“Necesitamos abrazarnos”
27 de febrero de 2022, domingo de carnaval, Miguel suspira antes de la entrevista. No puede con las tabas.
¿La primera resaca en dos años?
(Ríe) La primera en dos años. Veías a la gente con normalidad, sin miedo, con muchas ganas... El carnaval es una época muy bonita para un pamplonés. Y como nos ocurre en San Fermín, nos quitamos la mascara y hablamos. Ayer fuimos conscientes de lo que hemos pasado estos dos años. Tomé conciencia de cuánto tiempo llevaba sin vivir algo así. Y el 6 de julio volveremos a ser conscientes. Creo que entonces nos sentaremos frente al pasado. Y nos abrazaremos. Necesitamos abrazarnos. Creo que los navarros hemos aprendido a abrazarnos más.
¿Qué sucedió después de la boda?
Lola: Cada uno a su casa y la semana siguiente nos fuimos de viaje de novios al embalse de Leuza y la siguiente a trabajar (risas).
¿La pandemia les ha trastocado la vida?
No nos hemos perdido grandes cosas y hemos conseguido esquivar la covid. Si es verdad que esta Navidad ha sido especialmente crítica porque hemos echado e menos reunirnos.
LA AUSENCIA
La madre de Miguel, Pilar, no pudo acudir a la boda en Eunate por la enfermedad que padecía desde que se jubiló como profesora. Falleció el 4 de abril del año pasado. “Mi madre fue una mujer libre que celebraba la vida en cada momento. Ella y mi padre nos inculcaron los valores de la libertad y la lealtad, pero la lealtad sana, sin reproches. Me siento muy afortunado de que mi hermana y yo la hayamos podido acompañar al final de una vida que ella vivió de manera plena y alegre. Por eso el funeral fue alegre”.
¿Qué se siente al volver a casa después de una boda sin restaurante?
Lola: Yo le dije a Miguel que quería repetirla. Estaba feliz. Para rato pensé que iba a ser un momento tan nuestro. Fue una boda a imagen y semejanza nuestra.
Miguel: Fue un momento muy París (por su apellido). Nos sentimos muy completos. Y eso que no hubo restaurante ni viaje de novios.
¿Retomarán la boda?
Sí, la idea es celebrarlo con amigos en nuestra casa, pero por grupos.
El 3 de julio, Lola y Miguel asistirán en San Mamés al concierto de Metallica. “¡Mi grupo de toda la vida!”, se anima Miguel. El mismo grupo que sonó como colofón a su celebración en Eunate.