Javierada 2022

El cuarto centenario de santidad ilumina una abarrotada explanada

3 obispos, 94 sacerdotes y 6 diáconos arropan al prelado de Pamplona en la misa de clausura de la Segunda Javierada, recuperada desde 2019

Vista general de la explanada de Javie durante la misa de este sábado
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Vista general de la explanada de Javie durante la misa de este sábado
Vista general de la explanada de Javie durante la misa de este sábado

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Natxo Gutiérrez

Actualizado el 12/03/2022 a las 21:25

El arzobispo de Pamplona y Tudela, Francisco Pérez, recurrió a la misma metáfora de hace tres años para agradecer la bendición del cielo en la eucarístía de clausura de la Segunda Javierada. “Qué bonito día nos ha regalado el Señor”, significó antes que la pandemia obligase a cancelar hace dos años la segunda peregrinación hacia la cuna de San Francisco Javier. “¿Habéis visto lo que ha hecho Dios?”, fue el interrogante que dirigió a la multitud de fieles citada en la explanada del castillo. Sus pasos convergieron en el mismo camino y destino, procedentes de distintos puntos de la geografía navarra y también peninsular. “Dios nos ha dado un día de luz. Que la luz de Cristo impere en nuestras almas”, fue el deseo inicial del prelado en una celebración que recordó a concentraciones masivas anteriores.

Celebración de la misa de la segunda Javierada 2022
Celebración de la misa de la segunda Javierada 2022EDUARDO BUXENS

Las condiciones climatológicas, con una temperatura primaveral de 15 grados que se suavizó conforme el sol fue apagándose detrás de las montañas de Javier, brindaron un escenario acorde con el carácter “histórico” de una fecha especial en la veneración al copatrono de Navarra y patrón de las misiones. Como observó el arzobispo, “San Francisco Javier, cuyo 400 aniversario de su canonización celebramos hoy, puesto que el 12 de marzo del año 1622 el papa Gregorio XV así proclamó, junto a San Ignacio de Loyola, Santa Teresa de Jesús, San Isidro Labrador y San Felipe Neri, nos hace recordar que la fama pasa y tiene poco recorrido”.

Sus palabras fueron escuchadas por el recién nombrado arzobispo de Calahorra y La Calzada-Logroño, Santos Montoya; y los obispos de Huesca y Jaca, Julián Ruiz; y Bilbao, Joseba Segura. En el prebisterio instalado a los pies del castillo coincidieron con el provincial en España de los Jesuitas, Antonio España, y seis diáconos. Debajo, se alinearon en primera fila 94 sacerdotes.

LOS CANTOS EN EL MÓVIL

Los prolegómenos a la salida de los concelebrantes desde la cripta de la basílica estuvieron aderezados con palabras de ánimo y el nombramiento de lugares de procedencia de un entusiasmado Javier Leoz, párroco de San Lorenzo y con la encomienda asumida de monitor de la ceremonia. “Un aplauso por Ucrania. Un aplauso a favor de la paz”, fueron dos de las invitaciones lanzadas a la alta concurrencia mientras avanzaba el vía crucis desde Sangüesa. El delegado de Misiones Diocesanas, Óscar Azkona, le relevó en el micrófono para recordar que los cantos estaban disponibles en la aplicación de las Javieradas. Para entonces, Policía Foral y Guardia Civil, que reforzó su dispositivo con una unidad ecuestre, había desplegado sus efectivos para regular el denso tráfico en las inmediaciones y custodiar la seguridad de la aglomeración.

No faltó en primera línea la Vera Cruz de Larraga, presente en buena parte de las 80 ediciones de la peregrinación hasta Javier. Permaneció sostenida a la altura del altar acristalado por Alberto Álvarez Suescun, con un detalle que no pasó desapercibido ante el conflicto que asola Ucrania. Abrazada al madero, porque no pudo desplegarla, figuró recogida la bandera del país invadido.

Como mensaje de la celebración, desgranado durante la homilía, el arzobispo habló de “la fuerza del perdón” que pregonó Jesucristo como virtud humana y que es interpretada como “un escándalo” para quien no lo comprende. “Nos encontramos que para muchos, este modo de proceder, es un escándalo. No se entiende puesto que se piensa que pedir perdón y perdonar es de cobardes”, dijo. “Si algo necesita nuestra sociedad es la reconciliación”, agregó. “Para muchos, el verdadero perdón se expresa cuando estamos frente a nuestros verdugos”, señaló quien reconoció que “siempre buscamos que se nos haga justicia. Pero si somos capaces de perdonar, somos capaces de iniciar nuevas lógicas y nuevos caminos”. “No hay un auténtico amor si no hay un corazón que sabe pedir perdón y saber perdonar”, enfatizó.

Antes de reanudar el camino cubierto, pero sin esfuerzo físico de la mañana, los concentrados respondieron con un gesto festivo a un día señalado en el caudal de las emociones y convicciones: Una pañolada despidió la conmemoración del 400 aniversario de la canonización de un gran santo.

“Que el diálogo venza a las armas”

El conflicto bélico en Ucrania no quedó en el olvido en la Segunda Javierada. Una de las peticiones dirigidas en la celebración vespertina fue un clamor por el fin de la violencia. “Para que termine la guerra en Ucrania y el diálogo venza a las armas”, se escuchó después de la homilía. La tudelana Yolanda Gregorio entró en la basílica de Javier con la bandera ucraniana que le había sido cedida por una oriunda del país sometido a la crudeza de la guerra. 

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