Javieradas
Emotivo recuerdo a Ucrania en el inicio del año Jubilar en Javier
3.550 personas, según Policía Foral, asistieron a la misa oficiada por el arzobispo Francisco Pérez González en la explanada del Castillo de Javier


Actualizado el 06/03/2022 a las 20:40
No eran pocos los peregrinos que hubieran agradecido la presencia de alguno de los puestos de abastecimiento que se encontraron el sábado por el camino para hacerse con un vaso caliente de caldo. La temperatura seguía siendo baja a las nueve de la mañana del domingo en Javier: oscilaba entre los seis y los ocho grados. Sin embargo, la felicidad por poder congregarse en la explanada frente al Castillo podía leerse en todos los rostros.
3.550 peregrinos, según contabilizó Policía Foral, asistieron a la segunda misa de este primer fin de semana, tras la eucaristía del peregrino del sábado por la tarde. La mayoría de ellos acudió a pie, pero también se dieron cita diecinueve autobuses y 650 turismos. La cifra de asistentes de ayer suma casi la mitad de otros años. Uno de los motivos pudo ser la incertidumbre del tiempo, ya que durante toda la semana se estuvo especulando con que podría llover. Finalmente no cayó ni una gota. Aunque el frío sí que fue una constante durante todo el fin de semana, y eso pudo disuadir a muchos peregrinos de acudir a Javier. Otro de los posibles motivos de la baja asistencia en este primer fin de semana de las Javieradas 2022 es que, otros años, solían acudir muchos devotos desde la Ribera que pasaban la noche en polideportivos. Sin embargo, debido a que las restricciones por el coronavirus impedían este tipo de pernoctaciones, muchos optaron por peregrinar el sábado y no quedarse a la misa del domingo.
La mañana comenzó con el Vía Crucis desde Sangüesa, que lucía en cabeza una pancarta en honor a las Javieradas. A las diez se consiguió reunir a los peregrinos en la explanada gracias a la labor de los voluntarios que, una vez más la habían dividido en cuatro cuadrantes y habían ampliado los pasillos centrales a dos metros, superando los ciento cincuenta centímetros de ocasiones anteriores. Otra medida diseñada para reducir los riesgos de contagios fue que se establecieron dos puntos de entrada y salida.
La eucaristía fue presidida por el arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, Francisco Pérez. Había presencia de fieles llegados de distintos puntos de Navarra y de otras comunidades, principalmente Madrid y La Rioja. Francisco Pérez quiso ofrecer la misa por la situación en Ucrania, e instó a las autoridades de todas las partes a abandonar la guerra y a hacer hueco a la paz para que cese esta crisis humanitaria que “tanto sufrimiento está causando”. No obstante, también se alegró por el respiro que la sociedad está viviendo respecto a la pandemia y que permitió reunirse a tantas personas un año más.
El arzobispo quiso destacar la figura de San Francisco Javier con motivo de que “su experiencia de entrega a Jesucristo nos ayuda a mirar la vida desde otra perspectiva y nos hace sentir ya, desde la fuerza que ella misma tiene, cuando ponemos en el centro de nuestro quehacer y vivir la disposición y confianza en Dios”, proclamó a los pies del Castillo. Francisco Pérez recordó la reflexión de Juan Pablo II respecto a cómo es posible que Dios permita tanto sufrimiento en un contexto como el que están viviendo los ucranianos: “No sólo nos hemos de preguntar el porqué sobre las circunstancias adversas y dolorosas sino, en estos momentos de nuestra vida, saber formularnos otra pregunta importante: si el sufrimiento existe, ¿qué sentido se le da al dolor? Y aquí la respuesta nos la regala Dios mismo cuando acudimos a él: “Quédate conmigo, Señor, en la tribulación” (Sal 90, 1-2). ¡Nunca nos deja solos!”, exclamó ante la cantidad de atentos peregrinos. Siguiendo esa línea, el arzobispo llegó a la frase que dijo Jesús en el monte Gólgota: “Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”, sobre la que reflexionó lo siguiente: “Dios no ha venido a suprimir el dolor, ni siquiera a explicarlo. Pero sí ha venido a llenarlo con su presencia. Por eso no digas nunca: ¿el sufrimiento existe? ¡Luego Dios no! Di más bien: si el sufrimiento existe y Dios ha sufrido, ¿qué sentido le habrá dado al sufrimiento? El sentido profundo de cada dolor o sufrimiento está asumido desde la Cruz por Jesucristo”.
El arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela concluyó alentando a los peregrinos a no desfallecer frente a las tentaciones del mal. “Nos acosan en nuestros peores momentos, cuando estamos solos”, manifestó. Por eso, Francisco Pérez quiso aprovechar este tiempo de Cuaresma para recordar la importancia de la oración, de la limosna y de la solidaridad que tanta gente necesita.

