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Tribunales

La compañía que no se quería marchar

Una vecina de Pamplona alquiló una habitación a una estudiante hace una década porque quería tener algo de compañía. Ahora, ha tenido que recurrir al juzgado para poder desalojarla

Ampliar Sede del Palacio de Justicia de Pamplona
Sede del Palacio de Justicia de PamplonaArchivo
Actualizado el 18/01/2022 a las 07:24
Hace una década, una mujer alquiló una habitación de su piso de Pamplona a una estudiante. Quería algo de compañía. Con el paso del tiempo, surgieron fricciones entre ellas hasta el punto de que, en el último año, la única que ha vivido en el piso ha sido la joven, ya que la mujer se marchó con su hija por salud. Para poder desalojar a la inquilina, la dueña ha tenido que recurrir a la justicia. De fondo, una cuestión jurídica, ¿una habitación de este tipo es alquiler u hospedaje?
La sentencia del Juzgado de Primera Instancia nº 5 de Pamplona ha dado la razón a la mujer y ha condenado a la joven a desalojar la vivienda. La juez relata que en octubre de 2011 la mujer dejó vivir a la estudiante en una habitación a cambio de 190 euros al mes, incluidos consumos, y que tras algunos problemas de convivencia, la demandante comunicó verbalmente a la joven que se fuera, pero ella no lo hizo. En los últimos meses, la inquilina ha seguido abonando las rentas, pero la mujer se ha negado a aceptarlas.
La jueza rechaza que se trate de una relación de hospedaje, como defendía la mujer, porque para que se dé esta vinculación no solo se tiene que arrendar algo (un piso, una habitación) sino también prestar algún servicio (limpieza, lavandería, manutención...), algo que no se ha probado en este caso. Por lo tanto, la sentencia considera que aquí había un contrato de arrendamiento verbal.
En estos casos, la ley afirma que una vez transcurridos 5 años tras la firma del contrato, si ninguna parte notifica a la otra con un mes de antelación su voluntad de no renovarlo, el contrato se prorroga obligatoriamente por plazos anuales hasta un máximo de tres años, salvo que el arrendatario manifieste al arrendador con un mes de antelación su voluntad de no renovar el contrato. De este modo, la jueza ve probado que la mujer envió un burofax a la joven el 18 de enero de 2021, por lo que se da por resuelto el contrato entre ambas.
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