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Coronavirus

La pandemia ha multiplicado el número de adolescentes deprimidos: estos son los signos de alerta

La pandemia ha multiplicado por cuatro el número de adolescentes con síntomas de depresión. Este jueves se celebra el día mundial de esta patología

Ampliar aula clase vacia
Aula de un colegio navarro vacíaBLANCA ALDANONDO
  • Sonsoles Echavarren
Publicado el 13/01/2022 a las 06:00
Chicas de 13 años que no quieren ir al colegio y que sufren lo que no está escrito porque no han sacado todo sobresalientes. Adolescentes perfeccionistas, que pierden a sus amigas porque sus intereses no son los mismos y porque se burlan de ellas, ya que no quieren ir al botellón ni salir con chicos. Varones de 15 años que abandonan los entrenamientos de fútbol que hasta entonces eran su vida, que dejan de salir con su grupo de iguales, se aíslan en su habitación y gritan a sus padres solo porque no encuentran la sudadera que querían. Que no tienen hambre o que se dan atracones. Que no pueden dormir por la noche y que, incluso, han fantaseado con la idea de suicidarse. O, en el peor de los casos, lo han intentado. Los padres, abuelos y tíos que lean estas líneas sentirán que les anudan el estómago y buscarán si sus hijos cumplen algunos de estos signos de alarma. Aunque no en todos los casos hay que preocuparse. Los psiquiatras y psicólogos consultados coinciden en que, desde que comenzó la pandemia de la covid hace casi dos años, han aumentado los síntomas depresivos (que no significan que haya depresión en todos los casos) entre adolescentes: por el confinamiento inicial, las pérdidas en las familias, la incertidumbre y porque han desaparecido muchos planes a una edad en la que los amigos son cruciales. Síntomas que se han multiplicado por cuatro: han pasado del 5% en 2020 al 20% en la actualidad. Hoy se celebra el Día mundial de la depresión adolescente, una patología mental, que, coinciden los expertos, no se puede infravalorar. Porque sus consecuencias, a veces, son irreparables. En las líneas que siguen hablan los psiquiatras de menores Javier Royo, del centro de salud mental infanto juvenil Natividad Zubieta de Sarriguren, y Azucena Díez, de la Clínica Universidad de Navarra; y el psicólogo de menores y familia Aser Sesma.
SÍNTOMAS DEPRESIVOS No un problema de por vida
Que aparezca una sensación de tristeza, desánimo o irritabilidad en los adolescentes, síntomas depresivos, no significa, insisten los expertos, que los menores vayan a desarrollar una depresión de por vida. “Es importante que las familias tomen conciencia de que el problema existe y busquen ayuda de los profesionales. Pero hay que lanzar un mensaje optimista: de esta situación se sale”, tranquiliza la psiquiatra infantil y de adolescentes Azucena Díez, de la CUN. Una opinión que corrobora su colega Javier Royo, del centro de salud mental infanto juvenil del Gobierno de Navarra. “Es cierto que los síntomas depresivos han aumentado y mucho desde el comienzo de la pandemia. Pero un ánimo más bajo no significa que una persona tenga necesariamente depresión”.
IRRITABILIDAD EXTREMA  No banalizarla
Javier Royo insiste en que algunos síntomas de la depresión en adolescentes difieren de los de los adultos. “Lo más llamativo es que se muestran exageradamente irritables y que están agresivos sin sentido ni motivo. No hay que restar importancia y pensar: ‘Es que es adolescente’. Los padres y los profesores deben conocer este signo de alarma”, subraya. Los pediatras y los orientadores escolares, añade Azucena Díez, también deberían formarse en este terreno, para que los diagnósticos fueran más precoces.
MÁS CHICAS De entre 13 y 17 años
Según los expertos, las chicas adolescentes sufren depresión en mayor medida que los chicos y, sobre todo, entre los 13 y los 17 años. “El riesgo se multiplica en las mujeres y el número casi duplica al de los varones”, apuntan.
FAMILIAS VULNERABLES Más en clases bajas
El estatus socioeconómico de las familias y su situación influyen y mucho en que los adolescente puedan tener depresión. “En familias desestructuradas, en las que los menores son susceptibles de sufrir violencia doméstica, en las que la salud mental de los padres es más frágil... hay más posibilidades de que los adolescentes tengan depresión. Más que en familias con más recursos de todo tipo”, insiste Azucena Díaz. Y la brecha social, recalca, aún se aprecia más cuando se trata de recibir psicoterapia privada. “No todo el mundo puede pagarla”. Y los recursos públicos, coinciden los expertos, no son suficientes (y las consultas se ofrecen de manera muy espaciada).
MEDICACIÓN Y PSICOTERAPIA Las claves
Los psicofármacos y la psicoterapia son las claves para tratar una depresión adolescente, en la mayoría de los casos. “No basta con la atención psicológica ni tampoco solo con las pastillas. Yo les digo que primero vayan a un psiquiatra para que les diagnostique y que luego, yo ya les ayudaré. De la depresión se sale, pero hay que actuar a tiempo”, advierte el psicólogo de menores y de familia Aser Sesma. “Se ha demostrado- añade Azucena Díez- que la medicación es segura y que salva vidas”. “Los antidepresivos son terriblemente eficaces, aunque algunos padres se resisten”, insiste Javier Royo.
ESCUCHA Y MÁS ESCUCHA No interrogar a los hijos
El psicólogo Aser Sesma insiste en que los padres siempre deben escuchar a sus hijos y tenderles la mano. “No hay que preguntarles con ‘sacacorchos’: ‘¿Qué te pasa? ¿Qué te pasa?’Sino decirles: ‘¿En qué te puedo ayudar’?” Como sociedad, insiste, vivimos “el momento más duro desde la Guerra Civil”. “Si las circunstancias nos atacan y las raíces no son firmes, nos hundimos y rompemos”. Por eso es importante, recalca, que los menores tengan un “apego seguro”. “Un lugar en el que se puedan refugiar, a pesar de que estemos atravesando una situación traumática, si ha habido muertes en la familia”.
SUICIDIOS Más intensos
Dicen los últimos estudios que el número de suicidios en la población en general ha subido un 20% desde que comenzó la pandemia. Un porcentaje que también ha aumentando entre los adolescentes. “Claramente, hay más. Tanto ideaciones como suicidios consumados”, asegura Javier Royo. Y agrega que la mayoría de las personas que intentan suicidarse o lo hacen finalmente tienen una patología, en la mayoría de los casos, depresión. “Mucho se ha hablado de si tienen o no enfermedad mental. Pero se ha demostrado que la mayoría de las personas, sí”, insiste. Y Sesma recuerda que si un adolescente en algún momento ha pensando en la idea de quitarse la vida ya supone un signo de alerta roja. “Hay que reforzar la prevención en este aspecto y en otros problemas de salud mental”, concluye Díez.

SIGNOS DE ALERTA

​Familias de adolescentes deben estar atentas si sus hijos muestran algunos de estos síntomas:

-Siempre triste. El adolescente está siempre triste y no muestra ilusión por hacer nada.

-Todo lo hace mal. Cree que no es capaz de hacer nada bien, que no sirve para nada y que no tiene suerte en la vida.

-Irritable. Se muestra irascible la mayor parte del tiempo y más ansioso o inquieto que antes.

-Pierde interés por hacer actividades que antes le gustaban.

-Ha dejado de practicar deporte y está excesivamente cansado.

-Sueño y comida
. Sufre insomnio o duerme a deshoras. Como más o menos de lo normal (pierde o gana peso).

-No sale con sus amigos.
Se ha separado de su grupo y nada le conmueve ni emociona.

-Ha intentado autolesionarse y tiene conductas autodestructivas (como morderse las uñas hasta extremos de dolor).

-Habla del suicidio y asegura que la vida no tiene sentido.

-Ha tomado drogas u otras sustancias tóxicas para su organismo.

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