Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

Homenaje

Recuerdo a José María Aícua, el sacerdote fallecido mientras oficiaba un funeral en Cristo Rey

En el camino desde la sacristía hasta el altar del Auditorio Jaso, el arzobispo, Francisco Pérez, hizo un alto para fundirse en un abrazo con Higinia Marín Iriso, madre del fallecido

Ampliar Juan A. Aznárez y Francisco Pérez, junto a Higinia Marín y Félix Aícua, madre y hermano del recordado
Juan A. Aznárez y Francisco Pérez, junto a Higinia Marín y Félix Aícua, madre y hermano del recordadoEduardo Buxens
Actualizado el 04/12/2021 a las 11:21
En el camino desde la sacristía hasta el altar del Auditorio Jaso, el arzobispo, Francisco Pérez, hizo un alto para fundirse en un abrazo con Higinia Marín Iriso. Fue una expresión de afecto, ofrecida de parte de toda diócesis, a la madre de José María Aícua, el sacerdote de la sonrisa perenne fallecido en octubre mientras oficiaba un funeral en la parroquia de Cristo Rey.
Su memoria fue honrada en la cuna de San Francisco Javier, al que profesaba devoción y al que deseaba emular aunque fuese desde un segundo plano como delegado diocesano de Misiones y director de las Javieradas durante una década.
Con mirada de gran vitalidad, la emoción embargó a su madre cuando, a la conclusión de la eucaristía, fue interpelada por el tributo brindado. “Ha sido bonito. Se lo merecía”, se le escuchó decir con un hilo de voz entrecortado por el sentimiento. Junto a ella estuvo su hijo Félix; su nuera, Lourdes Ochoa Jiménez; y su nieta, Ana Belén. Cuando concluyó la misa, antes que concelebrantes y fieles abandonasen sus sitios, recogió, de la mano de su hijo mayor, un presente entregado por el arzobispo y el obispo auxiliar.
“Se le quiso mucho en todos los sitios por los que pasó. Fue muy caparrosino”, glosó su figura su hermano. En su etapa de presbítero desempeñó su labor pastoral bajo la responsabilidad de “tres o cuatro obispos”, a los expresaba siempre su disponibilidad “de ir donde le mandasen. Pero siempre le respondían: ‘Tú te quedas aquí’. Tenía ilusión misionera”. Fue “uña y carne de los obispos que tuvo”, recordó su hermano a la par que su madre recibía el abrazo de asistentes en el encuentro de ayer por la mañana.
UN ROSTRO CONOCIDO
La muerte sobrevino de manera repentina a José María Aícua en los días previos a la celebración del Domund , que la Iglesia dedica a la ayuda de los misioneros. Tenía bajo su responsabilidad la atención de las parroquias de San Francisco Javier, donde llevaba más de dos décadas, el barrio de Lekzairu y Cristo Rey. Su rostro era conocido también por su pasado como coordinador de Juventud y del movimiento scout en la diócesis así como de Migraciones. Era habitual en la procesión de San Fermín, el 7 de julio, donde ayudaba a abrir paso a la imagen del santo y al cabildo.
Este viernes, su sucesor en la delegación de Misiones, Óscar Azcona, no pudo sino expresar en voz alta un sentimiento de agradecimiento compartido en la diócesis por su vida y dedicación. “Él -se le pudo escuchar- que tanta devoción tuvo a San Francisco Javier, seguro que nos sonríe desde el cielo”.
ETIQUETAS
volver arriba

Activar Notificaciones

Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE