Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE
Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

Hostelería

El vermú de pie no pudo con la terraza

Este viernes se abrieron por primera vez las barras en la hostelería tras la pandemia. Sin embargo, mesas, barriles y veladores reunieron más gente a su alrededor que las barras a la hora del aperitivo, aunque los ‘chiquiteros’ empezaron a dejarse ver

Interior del bar Zanpa en la calle Estafeta a la hora del aperitivo con clientes de pie en la barra
Interior del bar Zanpa en la calle Estafeta a la hora del aperitivo con clientes de pie en la barraEDUARDO BUXENS
  • Fernando R. Gorena
Publicado el 01/10/2021 a las 21:07
No fue para tanto. Se esperaba que la caída del muro de restricciones anticovid que separaban al cliente navarro de las barras de hostelería conllevaría casi una invasión masiva de este espacio tan querido para muchos pero, al menos en su primera edición, el vino, la caña y el marianito del aperitivo volvieron a consumir se en los barriles, mesas de interior y taburetes de más o menos diseño. Y es que los clientes que eligieron sentarse a echar el vermú fueron muchos más que los de barra, que este viernes, dieciocho meses después, volvieron a saltar al terreno de juego. Hosteleros y clientes están contentos por la desaparición de las restricciones pero apelan también al cumplimiento de las pocas normas que continúan en vigor como la mascarilla y la distancia social. Se vieron ‘chiquiteros’, pero no tantos como se esperaba
A mediodía, sólo dos de las cinco terrazas que sobreviven a la sombra de la plaza de toros levantaban sus toldos con poco entusiasmo. Apenas dos parejas de clientes -el más joven todavía en silleta- tomaban el vermú en las ‘jaimas’ que salvaron la vida social de los pamploneses en la travesía del desierto de la pandemia.
En Estafeta, pocas novedades respecto a las últimas semanas. Los navarros siguen apostando por sentarse alrededor de barriles y mesas apurando lo poco que le queda al veranillo de San Miguel. En el interior de los bares, la mesa sigue siendo la reina. La mayor parte del público continúa cumpliendo las estrictas normas que aún cuelgan amenazantes en carteles a pesar de que ya no están en vigor. Unos pocos, eso sí, empiezan a posarse como golondrinas en las barras. “La cosa no ha cambiado. Esperábamos para el vermú de hoy un ‘boom’ pero no ha sucedido”, comentaba Mayra, camarera del Gaucho, habituada hasta ahora a las colas de turistas que ya han emigrado y que no volverán hasta el verano que viene.
EL ÁNIMO DE LA GENTE
“Se nota diferencia en el ánimo de la gente, pero no hemos notado una afluencia mayor a otros días” explicaba Javier Vinacua del bar Fitero, que tenía media docena de clientes al otro lado de la barra desde la que hablaba. “Nos gusta que no haya restricciones porque en Pamplona somos gente de barra”, concluía.
Fredi Alonso multiplicaba su labor para atender los barriles de la calle y la barra del Bodegón Sarría. “Hoy hemos tenido de todo un poco. Hay quien ha venido con algo de prudencia y otros con muchas ganas se sentarse en la barra a tomar una caña”, señalaba.
Unai opinaba desde lo alto de la barra del bar Pirineo que “esperamos que pronto se note que la cosa va a más. Aunque hay mejor ambiente entre el público que nos visita, aún es un poco pronto para saber qué pasará porque hay que ver cómo se porta la gente el fin de semana”.
La Plaza del Castillo, haya o no restricciones, es territorio natural de ‘terraceo’ antes, durante y después de la pandemia, sobre todo en una mañana como la de este viernes en la que se aguantaba muy bien ‘al solecico’. En cualquier caso, los hosteleros esperan volver cuanto antes a la normalidad: “Siempre hemos tenido más trabajo de terraza, pero echamos de menos a los ‘chiquiteros’; esperamos verlos pronto otra vez”, comentaba Nerea, del Windsor.
EN SAN NICOLÁS, BARRILES
En San Nicolás, el protagonismo de barriles y mesas no decae a pesar de la estrechez de la calle. Muchos clientes siguen sentados dentro y fuera de los establecimientos aunque puede afirmarse que éste es uno de los espacios en los que el ‘chiquitero’ o el profesional del café de pie empieza a anidar con mayor posibilidad de arraigo. “Se ve de todo, pero parece que la gente se ha acostumbrado a las mesas. Está siendo el comentario general de la mañana”, señalaba Roberto Irurzun del bar Río mientras sacaba a la barra un par de fritos .
A pocos metros, Iñaki, del emblemático El Marrano, apuntaba que “no se está viendo mucho cambio, aunque es pronto para saber qué pasará”.
Imagen del bar Fitero con el público accediendo a la barra por primera vez tras el fin de las restricciones de la pandemia
Imagen del bar Fitero con el público accediendo a la barra por primera vez tras el fin de las restricciones de la pandemia EDUARDO BUXENS
Amadeo Juanco, de Casa Otano, coincidía con Irurzun en que la apertura de barras estaba siendo el tema del día: “A alguno ya le he dicho que le vamos a cobrar suplemento por uso de barra”, bromeaba. “La gente aún se tiene que volver a acostumbrar. Hasta que no pase el fin de semana no sabremos cómo va a responder el público. Hasta el 10 de enero seguiremos con la terraza covid”.
La Mandarra de la Ramos ha cambiado en parte su aspecto para adaptarse a la nueva normalidad retirando alguna mesa que ahora ‘estorba’ con la barra abierta. “La forma de consumir sigue siendo la misma pero poco a poco va pasando más gente por la barra. Hasta el lunes no tendremos una impresión más precisa”, afirmaba Luis Jerez, que mantendrá hasta enero la terraza covid de uno de los establecimientos de su grupo .
EL ENSANCHE, A SU RITMO
El Café Bar Estrella, en la plaza del Vínculo, no tira tanta cerveza ni vermú como sus ‘primos’ de San Nicolás. “Seguimos en la misma dinámica de las últimas semanas. Sólo tres o cuatro personas han pasado por la barra y el resto ha salido a la terraza”, comentaba Imma.
Maite, en la cercana Antigua Farmacia, tampoco ha notado muchos cambios. “Hoy trabajamos más la terraza y las mesas del interior, pero ya empieza a venir gente a la barra poco a poco”, afirmaba.
Fermín de Prados, gerente de La Olla, coincidía con sus colegas a la hora de afirmar que el público de barra va volviendo pero la terraza sigue siendo un valor seguro mientras el tiempo aguante. “Estamos contentos con la retirada de las restricciones pero a la gente de Pamplona le gusta la terraza y creo que ha venido para quedarse”, señalaba.
volver arriba

Activar Notificaciones