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Verano

Navarra, de la asfixia al alivio

La Comunidad foral vivió este jueves el día más caluroso de lo que va de verano y hoy espera que el cierzo rebaje sensiblemente la temperatura. El calor ha supuesto un agobio que se incrementa por la mascarilla

  • Laura Villanueva. Pamplona
Actualizado el 22/07/2021 a las 23:37
Cuarenta grados en las Bardenas. 39 en Biurrun o Cáseda. 38 en Pamplona, Tudela, Estella, Tafalla, Aoiz, Yesa o Carcastillo. 35 en Etxarri Aranatz... Los termómetros alcanzaron ayer niveles impiortantes en una Comunidad foral en la que hoy por la tarde va a desaparecer la sensación de asfixia. Según Enrique Pérez de Eulate, el cierzo hará, por ejemplo, que a partir de las cuatro de la tarde Pamplona baje de 36 grados a 20. “Provocará un brusco descenso de la temperatura en pocos minutos y pondrá punto final al episodio de calor que nos acompaña desde el lunes”, apunta el meteorólogo. Este calor llevar la mascarilla es horrible. La responsabilidad te hace usarla por mucho que haga este tiempo”, decía Blanca Esther Rey, de 71 años, que caminaba ayer a las 12.30 de la mañana por el Paseo de Pablo Sarasate.
Navarra vivió este jueves el día más caluroso desde que comenzó el verano y la mascarilla no es el mejor accesorio para combatir el calor. “No me la quito nunca, pero porque he pasado la covid-19 y no podía ni levantarme de la cama para poner la lavadora”, contaba Mari Carmen Alvira que caminaba junto a Rey.
A la una del mediodía Pamplona alcanzaba una temperatura de 32 grados y una sensación térmica de 35. “El calor lo estoy llevando bastante mal. No me gusta nada y por eso no estoy saliendo mucho de casa, además la mascarilla la quiero seguir llevando porque todavía la situación me da un poco de miedo”, explicaba Urria Pastor Pérez que tras salir del veterinario ponía rumbo a casa y cruzaba la Plaza del Castillo junto a su gato.
Las altas temperaturas tampoco han agradado a Unai de los Reyes. “Hoy hemos salido porque teníamos que hacer unos recados, pero sino estamos o en casa o en la piscina porque el calor es insoportable”, contaba el pamplonés que paseaba junto a sus amigas Olga Valderas y Leire Pueyo. “Todos nuestros planes son de agua o de ir a sitos al aire libre en los que te puedes bajar la mascarilla. Ahora la llevamos, a pesar de ser amigos, pero porque no vivimos juntos”, respondía Valderas al ser preguntada por su uso. Pueyo, por su parte, decía que el calor no acompaña. “Es cierto que ahora te apetece más quitártela porque el calor no ayuda nada, pero nos la bajamos un poco y listo”.
José Oreja Poves sí agradecía la temperatura. “Soy muy friolero, pero mucho, y estoy muy bien a la sombra, agradezco un poco este calorcico”, explicaba. El pamplonés confesaba haber vivido otros días así en Pamplona. “Hemos pasado mucho frío y también mucho calor, pero me quedo con las altas temperaturas. La mascarilla para el frío me ha venido bien porque me ha protegido y ahora me he acostumbrado”, contaba.
En días como ayer haberse acostumbrado a ella mejora la situación, sobre todo en el trabajo. “Con el aire acondicionado estoy bien, pero en la calle hace demasiado calor”, relataba Lucía Agorreta Irurzun, de la heladería Nalia en el Paseo de Pablo Sarasate.
Los helados siempre han sido el mejor remedio para el calor, pero las altas temperaturas han hecho que los ciudadanos opten por planes alternativos. “Estamos trabajando, pero no a proporción con el calor que hace”, contaba Agorreta. Los meses más productivos son mayo y junio. “Cuando más trabajamos es antes de San Fermín porque no hace tanto calor, la gente no se ha ido de vacaciones y los niños acaban de terminar”, decía.
En verano, trabajar con la mascarilla es complicado. ”Siempre estoy con la puerta cerrada porque tenemos dinero y cosas de valor y para tener mayor seguridad, pero aún con el ventilador paso mucho calor. Puedo quitarme la mascarilla cuando estoy sola, pero si viene gente me la pongo”, decía Sheila Hidalgo, trabajadora de la ONCE. El quiosco del Paseo de Pablo Sarasate será su lugar de trabajo durante unos meses. “Suelo estar cinco horicas aquí, aunque estoy haciendo una sustitución y normalmente yo trabajo andando. Voy con la mochila, los cupones, el chaleco con todo colgando y encima la mascarilla. Eso sí que es duro”, explicaba.
Vacaciones calurosas
El tiempo en Navarra ha sorprendido a muchos turistas. “Veníamos más preparados para el frío. Había traído camisas y pantalones largos y ahora me estoy arrepintiendo”, decía el catalán Miguel Julián, de 61 años. Su mujer, María Rodero, no estaba agobiada por la escasa diferencia que hay con Viladecans, lugar en el que residen. “Allí hace mucho calor”, contaba.
Les acompañaba su hija, Helena Julian Rodero que confesaba estar sorprendida. “He visto que iba a hacer 38 grados y he pensado que habíamos elegido el mejor día para visitar la ciudad”, decía irónicamente y entre risas. Además, la catalana contaba que ella lleva la mascarilla porque está pendiente de la vacunación y porque en Viladecans la llevan puesta siempre. Su pareja, Pol Sánchez, también la usaba por esa razón.
Las madrileñas, Sofía Lagarejos y María Rueda, tenían ganas de visitar Pamplona. “Somos de Tres Cantos y habíamos traído ropa más abrigada y estamos sufriendo sin ir a la piscina”, decía Lagarejos. Además, ambas optaban por usar la mascarilla.
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