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Presupuesto

Salud gasta más de 20 millones en horas extras desde enero de 2020

Los sindicatos de Salud denuncian que lo que debe ser “excepcional” se ha normalizado

Una sanitaria prepara una dosis de vacuna frente al coronavirus.
  • Agencias.Pamplona
Publicado el 23/06/2021 a las 06:00
Los sindicatos con representación en la Mesa Sectorial de Salud criticaron este martes en el Parlamento foral que el Servicio Navarro de Salud está haciendo un uso “ordinario” del complemento de productividad (horas extras) y reclamaron que se utilice este pago sólo como una fórmula excepcional para cubrir situaciones concretas de falta de personal.
Representantes de los sindicatos SATSE, Sindicato Médico, CCOO, UGT, ELA y LAB comparecieron a petición de los grupos parlamentarios y pusieron de manifiesto que Salud ha gastado más de 20 millones desde enero de 2020 en estos pagos. Más concretamente, si en 2015 el gasto en este concepto fue de 4 millones de euros en 2020 ha sido de 15 millones, indicó José Miguel Ablitas (LAB). “No podemos achacarlo a la pandemia”, dijo. Y es que desde 2013 se está produciendo un “incremento desproporcionado”. Los sindicatos consideran que este gasto refleja un problema de gestión de recursos humanos por parte del Servicio Navarro de Salud y varias organizaciones sindicales reclamaron también un control de estos pagos.
El representante de SATSE, Sergio Arrondo, apuntó que en abril ya advirtieron del “descontrol” existente. “Aun teniendo en cuenta las necesidades ocasionadas por la crisis sanitaria, se advierte un creciente abuso en el uso de este complemento económico”. “La productividad debe ser algo extraordinario que se ha normalizado. Es la punta del iceberg de una pésima gestión de la administración sanitaria”, dijo.
Jesús Soria, del Sindicato Médico, destacó que la principal causa de que exista esta situación es “el déficit de médicos” y apuntó hacia una falta de políticas efectivas de recursos humanos. “Un exceso de productividad supone una sobrecarga laboral, un empeoramiento de las condiciones laborales y un maltrato laboral y empeora además la calidad asistencial”. A su juicio, la productividad supone un “ahorro económico” para la Administración respecto de lo que supondría la contratación de más personal.
UN SISTEMA INJUSTO
Por su parte, José Miguel Ablitas (LAB) apuntó que se trata de un sistema “totalmente injusto” que provoca inequidad entre los profesionales, es poco transparente y no se rige por ningún marco normativo. Así, indicó que 50 personas de una plantilla de 13.000 han cobrado casi un millón de euros y 1.000 personas se han llevado el 86% de este complemento.
Miren Goñi (ELA) destacó que los niveles A y B están en una situación en la que no hay lista de contratación porque no hay profesionales. “No hay médicos y tienen que hacer productividad (horas extras). Lo que no es entendible son las cantidades que se están barajando pagadas como productividad”, dijo. Y advirtió de que la fidelización se está llevando muy mal. “Se van los médicos y enfermeras”. La representante de ELA dijo que también hay productividad en los niveles C y E, donde no se entiende ya que hay lista de contratación.
Patxi Larumbe (CCOO) apuntó que es una herramienta útil en casos excepcionales pero sigue aumentando. “A la Administración le viene muy bien para parchear y enmascarar una gestión y una planificación deficientes”. En la misma línea, Itziar Pérez (UGT) señaló que “el pago se tiene que hacer cuando se hayan agotado otras alternativas para reducir las listas de espera. No podemos permitir que se esté pagando este complemento y haya profesionales esperando una oportunidad de trabajo”.
LOS GRUPOS POLÍTICOS
Marta Álvarez (NA+) dijo que es una herramienta que se puede utilizar cuando es necesario pero que debe ser excepcional. “Casi en su totalidad el incremento del gasto corresponde a las peonadas, esas que los partidos que hoy sostienen al Gobierno criticaban cuando estaban en la oposición”.
Patricia Fanlo (PSN) mostró su conformidad siempre que se deba a la falta de personal y si no hay gente para contratar en listas de espera. “Deben ser los propios profesionales sanitarios los que asuman esta actividad antes de ser derivada”. No obstante, dijo que debe haber un “control exhaustivo” tanto de la actividad ordinaria como de la extraordinaria. Ana Ansa (Geroa Bai) dijo que el riesgo de convertirse en algo cuasi estructural está siendo muy alto y eso es un motivo de preocupación muy importante”.
Desde Bildu, Txomin González, apostó por poner recursos para regularizar y normativizar. Y Marisa de Simón (I-E) añadió que si hay una falta de profesionales clara hay que abordarlo.
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