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Sucesos

Dos atropellos mortales en apenas 72 horas han hecho saltar las alarmas. En ambos, los causantes conducían ebrios y drogados. ¿Son cada vez más frecuentes estos casos? ¿La legislación es blanda con los infractores? Media docena de expertos abordan este asunto

Alcohol, drogas y volante... tarde para arrepentirse
Alcohol, drogas y volante... tarde para arrepentirse
    Publicado el 05/06/2021 a las 08:57
    A la mitad de los 18 fallecidos en accidentes de tráfico el pasado año en Navarra se les encontró presencia de alcohol o drogas en el cuerpo, cuando no ambas sustancias, al practicarles la autopsia. El dato es demoledor y poco cabe añadir sobre el efecto que pueden tener los consumos al frente del volante. Salvo, quizás, el detalle de que quienes acaban en una morgue no son siempre los conductores ebrios o drogados, sino sus familiares, amigos o quienes de forma aciaga se cruzan en su camino. Con 32 años y toda una vida por delante, el pamplonés Pablo Salinas fue atropellado mortalmente la semana pasada en un paso de cebra de Pamplona cuando se dirigía a casa después de una jornada laboral en Diario de Navarra. El conductor se hallaba bajo la influencia de las bebidas alcohólicas y las drogas, lo embistió a más de cien por hora, lo arrastró ochenta metros y huyó del lugar para tratar de ocultarse. Apenas tres días después, un ciclista de origen francés fue arrollado en el puerto de Otsondo, en Baztan, por otro conductor que conducía bajo los efectos del alcohol y de las drogas. Pese a la brutalidad del impacto y del estado en que quedó el coche, el conductor, vecino de Urdax y de 44 años, huyó del lugar sin prestar auxilio al joven ciclista, quien falleció. Estos casos encienden todas las alarmas, pero son solo la punta del iceberg. Los partes diarios de las patrullas de tráfico navarras están salpicados de incidencias relacionadas con los consumos al volante. El pasado miércoles, sin ir más lejos, Policía Foral imputó dos veces en menos de seis horas a un vecino de Pamplona que dio tasa de alcohol penal en ambas ocasiones. Una triste y peligrosa retahíla en la que no faltan casos tan inexplicables como el de un camionero que en Bera arrojó positivo hasta en cinco drogas diferentes. Las policías de Tráfico y la fiscalía de Seguridad Vial alertan ya del “preocupante” incremento de accidentes tras el fin del estado de alarma.
    DGT: 1.500 sanciones por drogas y 1.100 por alcohol
    “El mayor reproche que se puede hacer y el mayor motivo para dejar de conducir bajo el efecto del alcohol y de las drogas debieran ser este tipo de noticias. Atropellos como los que hemos conocido en los últimos días en Pamplona y Baztan demuestran que pese a los años de campañas para sensibilizar a la ciudadanía del peligro de conducir bajo los efectos de alcohol y de las drogas, todavía siguen pasando y queda camino por recorrer”, reflexiona la jefa provincial de Tráfico en Navarra, Belén Santamaría.
    Pone los datos sobre fallecidos en accidentes de tráfico sobre la mesa. “En lo que llevamos de 2021 -apunta-, ha habido nueve accidentes con diez víctimas mortales en Navarra. En línea con años anteriores, en cinco de esos nueve accidentes alguno de los implicados ha dado positivo en alcohol y drogas”. Y por debajo de esas cifras, otra realidad: en la Comunidad foral se sanciona cada año a más de dos mil conductores por ir ebrios y/o drogados. Y la droga cada vez está más presente.
    Así, en un año pasado condicionado ya por las restricciones de movilidad hubo en Navarra unas 1.100 personas a las que la Dirección General de Tráfico les restó un total de 5.200 puntos de su carnet de conducir por arrojar límites de alcohol superiores a los permitidos. Pero fueron aún más los que dieron positivo en drogas, unas 1.500 personas denunciadas, a las que se les detrajo un total de 9.700 puntos. Pero si se toma como referencia un año de ‘normalidad’, 2019, el total de personas sancionadas con pérdida de puntos por consumo de alcohol y drogas se aproxima a las 4.200.
    Sobre la posibilidad de endurecer o no las sanciones administrativas por este tipo de conductas al volante, Santamaría recuerda que en estos momentos hay un proyecto para revisar el carnet por puntos. “Hay ya algunas medidas que se han propuesto por parte de la DGT de forma muy clara, como es el aumento de la retirada de puntos por la utilización del teléfono móvil. No se está contemplando la modificación de las infracciones por alcohol y drogas porque estas ya se cambiaron hace unos años y se subió, por ejemplo, de quinientos a mil euros la sanción para la presencia de drogas. En todo caso -explica Santamaría-, una vez que se presente la propuesta de la DGT habrá que esperar a ver cómo esta se tramita en sede parlamentaria, porque pueden cambiarse medidas o incorporarse otras nuevas”.
    Hoy por hoy, la presencia de controles policiales en las carreteras es una medida que ayuda a disuadir a muchos conductores a la hora de ponerse en marcha bajo los efectos dela bebida y de las drogas. Por ello, la DGT tiene previstas para este año siete campañas específicas, que se suman a los controles rutinarios. Santamaría finaliza haciendo hincapié en la importancia que tiene la concienciación: “lo que hacen los medios de comunicación dando visibilidad a estos casos, exponiendo la pérdida humana que conllevan, como en el reciente caso de Pablo Salinas, es la mayor sensibilización que pueden llevar a cabo”.
    Preocupación policial tras el fin del estado de alarma
    Tras un año 2020 y un inicio del 2021 muy atípicos por las restricciones para hacer frente a la pandemia del coronavirus, el fin del estado de alarma y del toque de queda, junto a la reapertura de la hostelería, se está notando, y mucho, en las carreteras.
    “Hemos advertido que en las últimas semanas se han elevado los positivos en drogas y alcohol -explica Agustín Aznárez, jefe de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil en Navarra- pero es debido a que se ha incrementado la movilidad de manera bastante fuerte. Ya sabíamos que después del estado de alarma íbamos a tener este tipo de problemas”. Aznárez relata que estas semanas se están instruyendo un número significativo de diligencias. En cuanto a las penas que luego se imponen por determinadas conductas delictivas recuerda que la ley “es la que es. Si la condena es mucha o poca, no es un tema que nos ataña a nosotros. Eso sí, a la víctima siempre le va a parecer poco y al acusado, una exageración”, apunta.
    Por su experiencia, sabe que el consumo de drogas es un agravante en los accidentes ya que en muchos casos el conductor bajo la influencia de sustancias excitantes “asume riesgos que nunca asumiría en una situación normal”. Las estadísticas no dan pie a la duda: el alcohol y las drogas están detrás de la mayoría de los accidentes, junto a las distracciones y la velocidad inadecuada. “Son los tres ingredientes de este cóctel y por desgracia no vienen solos. El que va puesto de drogas y alcohol, no suele respetar la velocidad y tiene distracciones propias de haber consumido. El resultado es que hay fallecidos y los heridos son más graves”, afirma.
    Respecto a la actitud de algunos conductores que huyen del lugar tras haber provocado un accidente o atropello, Aznárez cree que puede haber una combinación de miedo y de menor consciencia por el influjo del alcohol y las drogas, pero recuerda que la omisión del deber de socorro es muy grave: “ante un accidente hay que intentar minimizar las consecuencias y huyendo del lugar en vez de ayudar lo que uno está haciendo uno es empeorar su propia situación”.
    Finalmente recuerda que la tasa cero es la única válida. “Ni una gota de alcohol al volante, lo mismo vale para las drogas y las distracciones con el móvil. Cuando salgamos a carretera tenemos que saber que nos estamos jugando la vida y que todos los meses estamos encontrando gente fallecida en la carretera y con heridas graves. Los accidentes se llevan nuestras vidas y las de nuestros familiares, que son lo más importante”.
    Desde Policía Foral, su jefe de Tráfico, José Antonio Gurrea, también reconoce que pese a que la pandemia ha influido en un menor número de controles por razones sanitarias y de asignación de otras funciones a las patrullas, “el porcentaje de positivos ha aumentado y, lo que es más grave, las tasas de alcohol. Todo ello nos indica que, desgraciadamente, se va a producir, ya se está notando, un aumento de accidentes graves y con fallecidos”. “Nunca debemos olvidar -añade- que en tráfico no siempre resulta más perjudicado quien comente la infracción o no está en condiciones, la imprudencia de unos pocos puede tocar a terceros que circulan correctamente. Los datos en lo que llevamos de 2021 a nivel de fallecidos que no tenían responsabilidad en el accidente son ciertamente preocupantes”. Gurrea lamenta que la media de veintitantos muertos anuales en Navarra es muy alta, “y parece que lo asumimos como algo que va a pasar sí o sí y que además les va a pasar a otros. Los dos últimos fallecidos en atropellos nos deberían hacer pensar. Desgraciadamente, ojalá me equivoque, la previsión es que este año aumenten las personas fallecidas en comparación con el año 2019 y anteriores”.
    Gurrea cree que la seguridad vial es un problema que atañe a todos y que deberíamos preguntarnos muchas cosas, “como por qué cuando vamos andando por la calle y nos tropezamos con alguien pedimos disculpas, y en el coche, si alguien no nos cede el paso, reaccionamos agresivamente”. En cuanto a la labor policial recuerda que ellos trabajan en tres tiempos: “en pasado, analizando los accidentes, lugares, horas y causas; en presente, con controles, patrullaje estático y dinámico, prevención y sanción en su caso; y en futuro, algo fundamental, a través de la Educación Vial, las charlas a las personas que van a conducir y a las que ya conducimos, los encuentros con víctimas...”
    Precisamente eso es lo que está haciendo desde hace unos años la Asociación de Daño Cerebral de Navarra (Adacen), afectados por accidentes en los que han influido el consumo de alcohol y las drogas, la velocidad o las distracciones relatan a pie de asfalto su experiencia a otros conductores. La responsable de estas campañas, Usua Purroy, explica que ellos tratan de concienciar sobre el hecho de que “no estamos solos en las vías y en las calles” y que “el consumo de alcohol y drogas es incompatible con la conducción por las graves consecuencias que puede llevar aparejadas”. Y nadie mejor para concienciar sobre esto último que los propios infractores, alguno de los cuales también ha participado en las campañas escolares. “Relatan cómo al frente del volante lo único que le preocupa es saber en que calle puede haber un control de alcohol y drogas con el fin de sortearlo, hasta que un accidente con consecuencias para otras personas les hace cambiar totalmente de perspectiva”.
    A través de un convenio con la fiscalía y los juzgados navarros, este tipo de infractores pueden cumplir la pena de horas de trabajo en beneficio de la comunidad en Adacen, “una forma de concienciarse y enfrentarse a esa otra realidad que va más allá del yo el ahora”, concluye Purroy.
    Alcohol y drogas al volante, el debate sobre las penas
    Días atrás se conoció que la conductora ebria que atropelló y mató tres ciclistas en Valencia llegó a un acuerdo extrajudicial con las partes y saldará su delito con 3 años y nueve meses de prisión, el mínimo penal, además de las indemnizaciones. Pronto se celebrará también en Pamplona el juicio por el atropello en Cuatrovientos a una pareja de novios que estuvo al borde de la muerte y que ha quedado con gravísimas secuelas de por vida. La fiscalía pide cuatro años de cárcel para el autor, que en el momento de los hechos conducía de forma temeraria pese a tener el carnet retirado.
    ¿Salen demasiado baratos penalmente los delitos por conducción temeraria, bajo los efectos del alcohol y de las drogas y con omisión del deber de socorro? ¿Qué hay de cierto en esa sensación de impunidad que se palpa hoy en la calle? Óscar Pérez Carlos, abogado del despacho IusTrafic de Pamplona, afirma que más que impunidad “percibimos una cierta alarma social al haberse concentrado en un corto período de tiempo varios hechos en los que concurren delitos de imprudencia temeraria y abandono del lugar de los hechos”. En cuanto a sentencias como la citada de Valencia, recuerda que en ese caso“ aunque puede parecer una pena baja, hay que tener en cuenta que se produjo tras acuerdo entre las partes, incluidas las acusaciones particulares... En defensa de los intereses de las víctimas, si estas son debidamente indemnizadas, puede adoptarse una actitud menos beligerante y pactarse las penas mínimas que establece el Código Penal”.
    “A nuestro entender, -comenta- las penas previstas en el Código Penal para este tipo de supuestos son adecuadas y proporcionales a los hechos que se tipifican. De hecho, en las últimas modificaciones del Código Penal ya se ha ido agravando la penalidad de este tipo de delitos y se han incorporado nuevos tipos delictivos, como el de abandono del lugar del accidente. Hay que tener en cuenta, además, que la mayoría de los delitos contra la seguridad vial con resultado de fallecimiento o lesiones se comenten de forma imprudente, no dolosa, por lo que la pena debe ser menor que si los daños se causan intencionadamente”.
    Óscar Pérez explica que la figura del dolo eventual (la intención de aquella persona que aun sabiendo el resultado y el daño que puede provocar una determinada acción continua realizándola y no descarta el resultado que puede llegar a ocurrir), “puede apreciarse en delitos contra la Seguridad Vial cometidos en su forma dolosa como los llamados ‘conductores suicidas’ o las conducciones temerarias en vías peatonales, pero no es de aplicación a la comisión de delitos imprudentes, la mayoría de los que se producen en Seguridad Vial con resultado de fallecimiento o lesiones”.
    Finalmente, desde la Fiscalía de Seguridad Vial, el fiscal Bartolomé Vargas, alerta de un repunte de la siniestralidad tras el estado de alarma y afirma que la sociedad “está saliendo de la pesadilla de la pandemia, para entrar en la pesadilla de las muertes en las carreteras”. La preocupación por la siniestralidad relacionada con el consumo del alcohol y, cada vez más, de las drogas ha sido tomada muy en serio por la fiscalía. “Un control de alcoholemia salva vidas”, afirma tajante desde Madrid Bartolomé Vargas, quien insiste en que las policías deben instruir atestados a individuos que hayan dado 0,40 miligramos por litro “siempre que haya signos claros de embriaguez o maniobras irregulares que evidencien consumo de alcohol, aunque el límite sancionador reglamentario sea de 0,60 mg/l”. Desde la fiscalía se tiene declarada también la guerra al consumo de drogas al frente del volante, muchas veces banalizado, y se ha remitido a todas las policías de Tráfico un oficio para que se realice la misma prueba unificada. Se trata de la denominada Acta de Signos, una serie de pruebas, como la comprobación de las pupilas de los ojos, para determinar la influencia de las drogas en las capacidades de los conductores.
    En definitiva, se trata de evitar la irreversibilidad de un accidente, pues el arrepentimiento en la conducción, sea sincero o no, siempre llega demasiado tarde.
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