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Tribunales

6 mujeres y 3 hombres juzgan ya el primer caso con prisión permanente

El juicio por el triple crimen de Cáseda en 2018 empezó ayer y hoy declaran los acusados

Peticiones de defensa y acusación en el inicio del juicio por el triple crimen de Cáseda
Peticiones de defensa y acusación en el inicio del juicio por el triple crimen de Cáseda
    Actualizado el 25/05/2021 a las 07:38
    Seis hombres y tres mujeres conforman el jurado popular que desde el lunes enjuicia el triple crimen cometido en Cáseda en 2018 y en el que, por primera vez en Navarra, la prisión permanente revisable está sobre la mesa. La solicita la familia de las víctimas -Fermín Jiménez Echeverría, de 50 años, y sus dos hijos, José Antonio y Christian, de 29 y 16 años- para los tres acusados, un padre y dos hijos a los que considera responsables a partes iguales del tiroteo en plena calle que acabó con sus vidas. El fiscal pide 60 años de cárcel para cada uno, mientras que el padre, que asume en solitario toda la autoría, solicita para sí mismo 15 años por tres homicidios, y los hijos la absolución.
    Los tres procesados, Juan Carlos Jiménez padre, Juan Carlos hijo y Emilio, agacharon la cabeza cuando a las dos de la tarde dio comienzo la primera sesión y un fotógrafo empezó a tomar imágenes para la prensa. Situados detrás de sus abogados, todos del turno de oficio, y delante de tres policías forales, los encausados apenas levantaron la vista hasta que el fotógrafo acabó su labor y el magistrado que preside el tribunal (José Francisco Cobo, de la Sección Segunda) pidió que se leyeran los escritos de acusación y defensa. Enfrente, los nueve miembros del jurado (además de dos suplentes, un hombre y una mujer) elegidos ayer mismo de entre 25 candidatos. Durante toda la semana asistirán a declaraciones de acusados, testigos y peritos para, ya a partir del lunes que viene, retirarse a deliberar.
    El fiscal del caso (el fiscal superior, José Antonio Sánchez) explicó a los miembros del jurado que en este juicio habrá dos cuestiones fundamentales. Por un lado, la participación de los hijos. Su padre ha asumido que realizó los cuatro disparos que acabaron con la vida de las tres víctimas, pero las acusaciones solicitan la misma pena para los tres. Entienden que los hijos participaron en el crimen y que estaban al tanto de las intenciones del padre: según el escrito de la Fiscalía, como no compartía que su hija hubiera retomado la convivencia con el hijo y hermano de las víctimas, acudió a Cáseda la tarde del 18 de septiembre de 2018 con intención de “agredir” a la pareja. La otra cuestión crucial del juicio, expuso el fiscal, es si los hechos fueron un asesinato, como sostienen las acusaciones, o si se trató de un homicidio, como mantiene la defensa del padre. En definitiva, si las víctimas tuvieron o no posibilidad de defensa.
    UN “ARSENAL” EN EL COCHE
    El abogado de la familia de las víctimas, Ignacio Rodríguez Ruiz de Alda, profundizó sobre los hechos. “Los tres acusados fueron a Cáseda con un auténtico arsenal en el coche”, describió. Y enumeró las armas que se encontraron en el Seat Toledo: “Dos escopetas, cinco cuchillos, cuatro varas, dos navajas y un bastón”. Para el abogado, los tres “estaban concertados” para cometer el crimen y prueba de ello es que antes de partir el padre acusado telefoneó a su suegro para decirle que iban a agredir a su hijo. “Fueron a eso y eso es lo que hicieron. Desde que llegaron a Cáseda hasta que se produjeron los disparos solo pasaron 5 minutos”, argumentó.
    En su exposición, narró el momento del triple crimen para justificar que los dos hijos también tuvieron una participación activa. Señaló que hubo una pelea que enfrentó, por separado, a los padres de la pareja, a hermanos medianos y a hermanos pequeños, cada uno con su par. En ese contexto, o bien el padre o bien su hijo Juan Carlos, pidieron a Emilio que sacara la escopeta del coche, “que se encontraba en el asiento de atrás, cargada y sin seguro”. El padre tomó el arma y su hijo Juan Carlos, según las acusaciones, le gritó “dispara, dispara”. Y así lo hizo, en los tres casos a menos de cinco metros de distancia. “Que digan los hijos que no sabían que había armas, cuando una de las escopetas iba a los pies de uno atrás, es mentir. Tuvieron una participación directa y necesaria”, destacó el letrado.
    Durante el juicio mantendrá que los hechos son un asesinato, como el fiscal, pero que hay que imponer la pena de prisión permanente revisable. Aprobada en 2015 en el contexto del pacto antiyihadista, está pensada para supuestos de organizaciones terroristas, asesinatos de jefes de estado, un asesinato tras un delito sexual... y crímenes para dos o más víctimas, como es este caso.
    María Lázaro, abogada del padre: “No es inocente, pero fue un arrebato, no algo premeditado”

    A Juan Carlos Jiménez, el padre acusado, no pararon de temblarle las piernas en toda la sesión de ayer, e incluso uno de sus hijos tuvo que echarle la mano al hombro cuando su abogada exponía su postura a los miembros del jurado. La letrada, María Lázaro, comenzó su intervención dando el pésame a la familia de los fallecidos. “Voy a respetar su dolor”, aseguró, para añadir a continuación que estaba allí porque así lo recoge la Constitución: “Estamos aquí para hacer justicia”.
    Su defendido reconoce que efectuó los disparos, y por ello pide 15 años de prisión por tres delitos de homicidio, pero su visión de los hechos es muy distinta a la de las acusaciones. De entrada, afirma que se desplazó a Cáseda “con la intención de hablar”: “Estaba preocupado por las idas y venidas de su hija, que tras unos días en casa había vuelto a Cáseda para volver a vivir con su marido. Fue para decirles que no podían seguir así”. La decisión de viajar, afirmó la letrada, es algo que decidió por sí mismo el padre, sin consultar ni informar a sus hijos, aunque le acompañaran. También negó que “el fatal desenlace” fuera algo planeado. “No fue preparado ni premeditado. Las armas estaban ahí por simple costumbre. Una costumbre errónea, y ojalá no hubieran estado ahí, pero era algo habitual”, resaltó la abogada, en relación a que los tres son cazadores. “No vamos a decir que sea inocente, pero nunca pensó en atentar contra su vida. No tenía intención de matar y a día de hoy no puede creerse lo que pasó”. En el juicio pedirá dos atenuantes, la de “arrebato” y la de confesión, ya que asumió la autoría desde el primer momento. “Habríamos solicitado también al de reparación del año, pero no todo el mundo tiene dinero. Y esta familia no lo tiene. Se intentó vender la casa, pero la acusación, de manera torticera, lo impidió”, criticó la abogada, que pidió al jurado que también tenga en cuenta el dolor de la familia de los acusados, “repudiada y escondida” y con el padre enfrentándose a pasar el resto de su vida en prisión.
    Ignacio Monreal y Diego Sánchez, abogados hijos: “No tenían que estar aquí, son acusados de manera injusta”

    Los abogados de los hijos mantendrán durante el juicio la absolución de sus defendidos, al entender que no estaban al corriente del viaje a Cáseda ni tuvieron participación alguna en los hechos. El abogado de Juan Carlos Jiménez hijo, Ignacio Monreal, afirmó que era “injusto” que estuviera como acusado. “No tenía que estar aquí. No disparó a nadie y no animó a nadie a disparar. Eso de que dijera “dispara, dispara” es totalmente falso. No disparó a nadie ni pudo evitar que su padre disparase”, afirmó. Es más, el abogado expuso que cuando se produjeon los disparos su defendido estaba “enzarzado” con su cuñado. “Ni siquiera vio a su padre coger el arma. No colaboró de ninguna forma en que se causar la muerte a los fallecidos y no lo pudo evitar”.
    Su compañero de defensa, Diego Sánchez, mantuvo la misma línea, que su defendido, Emilio Jiménez no cometió hecho delictivo alguno. “Está aquí de una manera absolutamente innecesaria”, apuntó. En este sentido, avanzó al jurado que hay “abundantísima prueba” de su no participación, algo que no concretó porque, según dijo, prefiere que el jurado las vaya descubriendo con el avance del juicio. “Son unos hechos muy graves, pero también son unos ciudadanos que tienen sus derechos”. Recalcó que sin pruebas no se podía declarar la culpabilidad de los procesados. “Las acusaciones mantienen una postura, pero no vale con que lo digan, tiene que probarlo. Si no, no vale absolutamente para nada”.
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