CRIMEN DE CORRALILLOS

El acusado será condenado a entre 2,5 y 10 años de cárcel por homicidio en los Corrallillos

El veredicto del jurado popular, por 8 votos, considera que se excedió en su defensa

La defensa resalta que el acusado “defendió su vida” de una agresión
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La defensa resalta que el acusado “defendió su vida” de una agresión
La defensa resalta que el acusado “defendió su vida” de una agresión

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Gabriel González

Actualizado el 15/02/2019 a las 07:39

Sentado junto a sus tres abogados, el acusado no levantó la cabeza en toda la lectura del veredicto del jurado popular. Solo al final, cuando ya se exponía que iba a ser condenado a entre 2,5 y 10 años de cárcel, Alberto Alarcón Aguirre, natural de Perú de 50 años, hundió su cabeza en sus manos entrelazadas sobre la mesa y comenzó a moverla en señal de negación. A pocos metros, en la primera fila del público, el padre de la víctima, Daniel de la Fuente Velado, de 22 años, abrazaba por el hombro a su mujer, que sentada junto a su hijo menor rompía a llorar mientras recibía el cariño de los treinta familiares y amigos que ya abandonaban la sala. Eran las 12.55 horas y tras seis días de juicio y más de dos de deliberación, el jurado del crimen de Corralillos había emitido su veredicto, una decisión que no respaldaba la tesis absolutoria de la defensa ni la de asesinato de la familia de la víctima, que reclamaba 20 años.


El jurado, por 8 votos a 1, se inclinó por la postura de la Fiscalía, tal y como apuntaba el primer veredicto que pensaban emitir el miércoles por la noche y que fue devuelto por la magistrada para que subsanaran tres errores formales. Para ellos, lo ocurrido la noche del 18 de septiembre de 2017 fue un homicidio con la eximente incompleta de legítima defensa, al considerar que el acusado se “excedió” al defenderse. Así, vieron probado que la víctima irrumpió en la furgoneta del acusado, al que no conocía de nada, y por razones que no se han podido esclarecer en el juicio comenzó a agredirle. La pelea, que según el objeto del veredicto duró 20 minutos, terminó cuando el procesado colocó el cinturón de seguridad en el cuello del joven y lo apretó durante al menos tres minutos, hasta causarle una muerte cerebral.


El jurado no ve probado por unanimidad que el acusado tuviera “ánimo” de matar. En su veredicto destacan que a los pocos minutos llamó a Sos Navarra para pedir ayuda y que a los policías municipales que le acompañaron en el hospital (tenía lesiones, como una fractura de los huesos propios de la nariz) les preguntó por el estado del chico.

Pero por una mayoría de 7 votos entienden los jurados que al procesado se le tuvo que representar la posibilidad de que si seguía apretando con el cinturón podía causar la muerte del joven, y aun así siguió apretando y asumió que podía llegar el fatal desenlace, lo que en Derecho se conoce como un homicidio por dolo eventual, una figura a caballo entre el homicidio imprudente y el intencionado. Los jurados subrayan que el acusado declaró que lo había “ahorcado con un cinturón” y que “dejó de apretar” cuando vio que el brazo del chico se caía.


En su veredicto rechazan que la víctima estuviera indefensa (sería un asesinato) y también que el acusado se aprovechara de la situación de inferioridad del joven (homicidio con abuso de superioridad), y lo fundamentan en que los forenses declararon que las lesiones de ambos se produjeron en un contexto de “lucha-defensa”. Por 7 votos, tampoco ven probadas las dos eximentes completas que planteaba la defensa y que hubieran conllevado una absolución: legítima defensa y miedo insuperable. La primera, por la “desproporción” entre las lesiones del acusado y las de la víctima. La segunda, porque los relatos del procesado denotan que adoptó una serie de decisiones durante la pelea que son “incompatibles con un temor incontrolable, o con una alteración total de su voluntad”.


Tras el veredicto, la magistrada presidente del tribunal, de la Sección Segunda de la Audiencia, redactará la condena y establecerá los años de cárcel. El acusado se encuentra en libertad desde un mes después de los hechos.

 

 

Eduardo Ruiz Erenchun, abogado de la familia de la víctima: “La sensación es agridulde, pero felicito al jurado”
El letrado de la familia, Eduardo Ruiz de Erenchun, pidió la pena máxima para el acusado: 10 años menos un día (la fiscal pide 8): “La desproporción es brutal. Las lesiones del acusado se curaron en 21 días y la muerte de Dani nunca”.

¿Qué sensación les deja?

Agridulce. No han acogido nuestra pretensión de asesinato u homicidio agravado, pero frente al riesgo de una absolución valoramos que se haya declarado que fue un homicidio doloso, que lo mató de forma consciente, y que la muerte de Daniel fue absolutamente injusta y desproporcionada. Eso para la familia es muy importante. Cuando haya sentencia valoraremos si recurrimos.

¿Cómo está la familia?

Les ha dolido un poco la intervención de la defensa, pero ya les he explicado los papeles de cada uno y que en ocasiones el mensaje que se lanza como defensa puede doler. Tienen esa sensación agridulce.

¿Le ha sorprendido este jurado?, ¿dónde cree que ha estado la clave?

Yo intenté introducir una pregunta que no se dejó y creo que ahí ha estado la clave: se ha dado por hecho que entró en el vehículo y no se daba la alternativa de una pelea por causas desconocidas. El jurado me ha sorprendido por su minuciosidad, en el despacho habremos hecho unos diez jurados y ha sido el más motivado con diferencia. Les he felicitado porque han hecho un gran trabajo.

¿Había visto un caso con tantos puntos sin aclarar?

No. Aquí hay muchísimas dudas que las vamos a tener toda la vida. Y es el gran dolor que puede tener la familia, no saber exactamente qué pasó.

Iván Jimeno, abogado defensor del acusado: “No han considerado que es agresor, pero también víctima”
El abogado del acusado, Iván Jimeno, junto con sus compañeros de despacho Erik Santos Huamán y Silvia Velasques, creen que las circunstancias del caso, “en la que él es agresor, pero también víctima”, y la eximente incompleta de legítima defensa, influyan en una rebaja de la condena hasta el mínimo posible, dos años y seis meses.

¿Qué les ha parecido el veredicto?

Respetamos la decisión, pero vamos a recurrir.

¿Cómo está su cliente?

Bastante desesperanzado. Él sigue manifestando que no hizo nada, que solo se defendió. Y es un traste para él, para su mujer, su hija de 8 años... Está muy, muy mal. Él veía la posibilidad de una absolución, pero ayer (por el miércoles) ya estaba todo prácticamente perfilado y era consciente.

¿Cuál cree que ha sido la clave de la decisión?

Lo hemos estado pensando y no sabemos si igual el jurado ha tenido más en cuenta que la Fiscalía, que manifestaba ser el defensor de la legalidad y de la sociedad, y han optado por una decisión intermedia. Este señor (su cliente) se ha comportado como lo haría cualquier ciudadano: llamó al 112 en cuanto ocurrió y dio su nombre y apellidos, no se ha escondido nunca, no ha tenido la conducta de un asesino.

¿Creen que con jueces la sentencia sería otra?

Posiblemente, sí, más satisfactorio a nuestras pretensiones. Él es un agresor, pero también es una víctima, y eso no se ha tenido en cuenta, y queremos que eso se tenga en cuenta a la hora de fijar la pena. Creo que hemos acreditado que el fallecido ese fin de semana no estaba bien.

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