Ordenados
Tres navarros ordenados sacerdotes y otros tres, diáconos
Los fieles abarrotaron la catedral para acompañar a Manu Torralba, David Gutiérrez, Ion Díaz, Miguel Arrieta, Andoni Gastaminza y Borja Vaíllo
Publicado el 29/06/2026 a las 05:00
La catedral de Pamplona se llenó ayer como en los días grandes en la ordenación de tres sacerdotes y tres diáconos, todos ellos navarros: dos de Tafalla, Manuel Torralba Lizasoáin y David Gutiérrez Setas; uno de Villava, Ion Díaz Elduayen; un pamplonés, Miguel Arrieta Eguren; Andoni Gastaminza Gorriti, de Uharte Arakil y Borja Vaíllo, de Zizur. Les acompañó buena parte de la diócesis, cientos de fieles llegados de distintos puntos de Navarra y prácticamente a todos los sacerdotes en activo, más de 250. Les recibió el deán, Carlos Ayerra. Presidió la ceremonia el arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, Florencio Roselló; con él, el abad de Leyre, José Manuel Apesteguía y el de la Oliva, Javier Urós. Cantó la capilla de música de la seo, dirigida por Ricardo Zoco, con Julián Ayesa al órgano.
“Hoy nuestra Iglesias se viste de fiesta”, dijo el arzobispo Roselló en su homilía. “Y esa fiesta del sí, de la entrega, el compromiso y la vocación, tiene seis nombres, cada uno con sus historias personales”. Incidió el prelado en que “no es una llamada a ser funcionario, ni a un empleo, ni a cumplir un horario, sino a una entrega y eso solo se puede hacer desde el amor. Hoy que la sociedad mide el valor de las personas por el éxito... o, hemos de ser claros, por su posición económica, la decisión de estos jóvenes va contracorriente, pero el sacerdocio no nos aleja del mundo y la santidad no consiste en ser perfecto, pero la fidelidad nos lleva a la felicidad plena”, añadió Roselló. “Son jóvenes normales, pero especiales, han crecido en nuestras parroquias”, señaló.
“Cuando visitó pueblos muchas veces me piden que les envíe un sacerdote ‘y que viva aquí’, me dicen. Tiene usted razón, pero yo no tengo una fábrica de curas”, reflexionó y se refirió a las familias de los ordenandos “porque un sacerdote nace en una familia y antes de ser seminaristas fueron hijos, hermanos...”
Tras la homilía llegó la parte central de la ordenación, recibieron la estola y la dalmática y el arzobispo y los con celebrantes procedieron a la imposición de manos, “signo de unidad del presbiterio”.
Un cura de 96 años y dos futuros seminaristas de 17
Asistieron a la eucaristía seminaristas y cuatro jóvenes que en septiembre ingresaran en el curso previo. Son los pamploneses Jaime Bandrés Belzunce, Joaquín Aguerrea Parra, Ignacio Gómara Hita y Pablo Bringué Serret. Tienen 20, 19 y 17 años. Los dos últimos acaban de terminar segundo de Bachillerato y han hecho la PAU, la selectividad, “con buenos resultados”. Pasó junto a ellos el cura más longevo de la diócesis: Ramón Apezetxea Zubiri, de 96 años, párroco de Almandoz, en Baztan, que saludó al deán de la catedral con la ilusión de un principiante. Y acudieron muchos fieles de los pueblos donde colaboran los ordenados, desde Viana hasta Baztan, Leitza, Lekunberri, Roncesvalles o la comarca de Pamplona.
Sacerdotes
Ion Díaz Elduayen. Natural de Villava de 36 años, es técnico de cuidados auxiliares de enfermería, profesión que ejerció 13 años.
Manuel Torralba Lizasoáin. Natural de Tafalla, tiene 31 años y es graduado en Medicina. Ingresó en el seminario tras graduarse.
David Gutiérrez Setas. Tafallés de 51 años, es el mayor en edad entre los ordenados.
Diáconos
Miguel Arrieta Eguren. Pamplonés de 35 años, ingeniero de Telecomunicaciones, hizo un doctorado en Inglaterra.
Borja Vaíllo Usón. Vecino de Zizur de 27 años, ingresó en el monasterio de Leyre en 2021, tras graduarse en Filosofía.
Andoni Gastaminza Gorriti. De 33 años, es natural de Uharte Arakil, graduado en Magisterio de Educación Primaria.
