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Día de la Madre

Madre tras un ictus

Un ictus mientras dormía le dejó sin habla y postrada en silla de ruedas con 24 años. Hoy, viendo a sus gemelos de 28 meses corretear por su hogar de Sarriguren, aquello parecería una mala pesadilla si no fuera por las secuelas que le dejó en el brazo y la pierna derechos. Beatriz Guillén es madre y tiene una discapacidad. Este domingo es su día

LA MATERNIDAD, UNA EXPERIENCIA “MUY BUENA”. Consultó con el neurólogo si había algún impedimento para quedarse embarazada, pero él le dijo que  vida normal, que ya estaba recuperada. Trece años median entre su ictus y el nacimiento de sus hijos. Ella ha vivido la maternidad como una experiencia buena, sin sentirse sobrepasada a pesar de las secuelas en el lado derecho de su cuerpo. ”Fíjate que hasta pensé en ir a por la niña...”, confiesa. Pero al final se lo pensó mejor. Urko (el de pantalón azul) y Asier (con chaqueta morada) han revolucionado la vida de toda la familia.
LA MATERNIDAD, UNA EXPERIENCIA “MUY BUENA”. Consultó con el neurólogo si había algún impedimento para quedarse embarazada, pero él le dijo que vida normal, que ya estaba recuperada. Trece años median entre su ictus y el nacimiento de sus hijos. Ella ha vivido la maternidad como una experiencia buena, sin sentirse sobrepasada a pesar de las secuelas en el lado derecho de su cuerpo. ”Fíjate que hasta pensé en ir a por la niña...”, confiesa. Pero al final se lo pensó mejor. Urko (el de pantalón azul) y Asier (con chaqueta morada) han revolucionado la vida de toda la familia.
Actualizada 06/05/2018 a las 20:28
El 8 de diciembre de 2015, por cesárea, nacieron Asier y Urko. El primero pesó 1,880 kg y el segundo, 2,500 kg, pero ninguno de los dos pasó por la incubadora. “Venían fuertes, luchadores”, recuerda su abuela materna, Azucena, ‘la abuela Atu’. Tenían a quién parecerse. La madre de Asier y Urko se llama Beatriz y cuando el ginecólogo le dijo que venían dos, se puso loca de contenta, para asombro del especialista. “Tenía 38 años y no quería pasar de los 40 con el segundo”. No se agobió. No le d

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