SUPERACIÓN
"¿Mi sueño? Seguir siendo artista... y que se cure mi madre"
Mikel Sola Ayesa cumplió el jueves 40 años. Haber nacido con Síndrome de Down no le ha impedido llevar una vida plena


Actualizado el 04/12/2016 a las 06:00
"Todos somos viajeros en este mundo...”, dijo el novelista escocés Robert Louis Stevenson. “Viajar es vivir...”, escribió también el prolífico autor danés Hans Christian Andersen. La vida de Mikel Sola Ayesa, de 40 años, representa perfectamente las palabras de ambos escritores. Y así lo demuestra en su día a día. Para este deportista y artista, portador de la antorcha olímpica en 1992 a su paso por Navarra, la vida se cimienta sobre dos pilares: sensibilidad y desparpajo.
Pero Mikel también guarda otros secretos. Destaca por ser perfeccionista y su sentido de humor. Sus padres, Sagrario (Charo) y Ramón, y sus dos hermanos mayores, Iñaki y Ramón, le han inoculado altas dosis de sensibilidad, apego y amor por el deporte y el arte.
Desde niño, cuenta su hermano Iñaki, Mikel ha demostrado desparpajo y pasión por el baile, la música y el escenario. Durante un tiempo le dio por cantar jotas. Y cada vez que surgía una oportunidad, se subía a las tablas y entonaba. Tal y como hizo con 15 años durante una visita a un pueblo de la Ribera navarra con su familia. Se le ocurrió subir al escenario y arrancarse. “¡Esta jota se la dedico a mi madre!”, exclamó micrófono en mano, ante el asombro de su familia.
En la distancias cortas, se maneja bien, con soltura. A la “enorme sensibilidad” se suma una especial y “sorprendente” fuerza psicológica, principalmente a la hora de afrontar la enfermedad de otros. Su madre sufre desde hace seis años esclerosis múltiple y Mikel lo lleva “con mucha entereza”. De hecho, al llegar a casa después de una intensa jornada, no se separa de su lado. “Y no se duerme hasta que ella no se acuesta”, detalla Ramón, su padre.
No hay más que convivir con él unas horas, un día cualquiera, para comprobar la energía que destila. Desde la Fundación Atena, en la que participa desde hace 20 años, subrayan su dedicación, su esfuerzo e ilusión. “Es metódico. Siempre lo encuentras calentando muy concentrado antes de empezar sus clases y ensayos. Cuando tiene alguna dificultad con algún paso lo trabaja por su cuenta porque es perfeccionista. Es afable y presta su apoyo a sus compañeros. Destaca por su sentido del humor y fomenta un ambiente muy agradable”, esbozan. “Además tiene una familia espectacular, siempre dispuesta a todo, acudiendo a cada cosa que la entidad organiza y disfrutándola, dando valor y amando el arte, amor que han sabido transmitir muy bien”. La danza, el arte, la música se han convertido en su motor. “Mikel vive y ama Atena”.