Series de televisión

'Stuart no consigue salvar el universo' es un pasatiempo juguetón para público entregado

Restaurar la realidad, después de romper un dispositivo construido por Sheldon y Leonard, es el complicado objetivo de los protagonistas

Escena de la serie 'Stuart no consigue salvar el universo'
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Escena de la serie 'Stuart no consigue salvar el universo'CEDIDA
Escena de la serie 'Stuart no consigue salvar el universo'

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Agencia Colpisa

Publicado el 05/08/2026 a las 09:41

'Stuart no consigue salvar el universo' ya define su condición desde su título, reforzado con una llamativa secuencia animada de créditos iniciales donde se remarca el tono de la serie, una sucesión de imágenes apocalípticas plagadas de referencias pasto de fans fatales de la cultura popular. En la cabecera, con sintonía del inefable Danny Elfman -todo un tratado de principios-, aparecen carteles con mensajes que apelan al espectador, como si fuera un cómic que habla directamente al lector. Las letras van cambiando, capítulo a capítulo, comentando lo que hemos visto con anterioridad y lo que vamos a degustar a continuación, con una loable desvergüenza.

El nuevo lanzamiento de HBO Max consiste en diez episodios de 25 agradecidos minutos de duración, estrenados semanalmente, con lo cual su digestión es tan fácil como reparadora entre otras ingestas televisivas en una parrilla desmesurada. De entrada, el multiverso que despliega, tan de moda, recuerda a otras propuestas cercanas en el tiempo, con espíritu de serie B, desde la reivindicable 'Future Man' a la oscarizada 'Todo a la vez en todas partes', pasando por la mítica 'Doctor Who' o la última temporada de 'Peacemaker', disponible en la misma plataforma, al igual que la genial 'Rick y Morty'. No en vano su génesis, con constantes guiños, es 'The Big Bang Theory', a modo de alocado spin-off. Una producción derivada que busca su propia personalidad cultivando un delirio mayor que su predecesora, traducido en un surrealismo alucinógeno que se nutre del maravilloso mundo del noveno arte, o más bien el cada vez más abundante merchandising que generan las viñetas y sus adaptaciones audiovisuales.

Recordemos que la gente flipa con Marvel sin la necesidad de haber leído ni un solo tebeo de Spider-Man en su vida. No hay necesidad si tienes una buena colección de muñecos Funko. Stuart Bloom, interpretado por Kevin Sussman con su peculiar físico e indudable comicidad, salido directamente de 'The Big Band Theory', es el entrañable dueño de la tienda de cómics -que probablemente ya conocemos- donde empiezan las tribulaciones de un grupo de inadaptados que deben saltar de mundo en mundo para restaurar la realidad tras romper un dispositivo construido por Sheldon y Leonard, provocando accidentalmente un apocalipsis salvaje.

Las piruetas espacio-temporales permiten al hatajo de perdedores protagonistas encontrarse con otros excéntricos compañeros de viaje -que probablemente ya conocemos- en una misión que se les queda grande, por no decir gigante. Ciencia-ficción doméstica, disfrutable con el chip adecuado. No estamos ante una gran producción, con tremebundos efectos visuales, pero su honestidad y sencillez es parte de su indudable encanto. Ideal para una audiencia entregada a la causa friki, 'Stuart no consigue salvar el universo' es un soplo de aire fresco en el panorama audiovisual actual.

Turismo espacio-temporal Stuart y compañía -que probablemente ya conocemos-, su encantadora media naranja Denise (Lauren Lapkus), su peculiar amigo geólogo Bert (Brian Posehn) y el irritante físico cuántico Barry Kripke (John Ross Bowie), se enfrentan a extrañas amenazas en su papel de turistas temporales sumidos en un caos dantesco. La descripción de su primera realidad es sumamente divertida, con polillas gigantes amenazando en el exterior de la librería, centro neurálgico de la acción, el punto de encuentro del que siempre parten, y zombis absurdos caminando por las calles en un planeta que parece haber sido tomado por las criaturas de toda la biblioteca de Stephen King. De ahí pasan por una Tierra que parece 'Mad Max', o se ven envueltos en una distopía donde está prohibido enfadarse, lo que lleva a la tropa protagonista a enfangarse en situaciones desternillantes, algunas de pura supervivencia con giros imposibles.

Aventuras y desventuras cómicas cargadas de mitología pop, cuyo nivel de disfrute depende de la complicidad del espectador, ya entregado si viene de haber devorado 'The Big Bang Theory', una serie franquiciada que, también hay que decirlo, romantizaba en exceso el hecho de ser "un rarito", léase friki, según discutibles estándares que se han expandido en nuestra actual sociedad, más vinculados al consumo de determinados productos de marketing, o a la devoción por ciertas series y películas, que una vida interior real que perfila la identidad de cada cual.

En 'Stuart no consigue salvar el universo' destaca la química del reparto. Los personajes principales se encuentran con versiones de sí mismos en el impredecible multiverso. Excesiva por momentos, con un espíritu que salta de la B a la Z sin pestañear, lo que puede significar una virtud o un defecto dependiendo del carácter del público, es mejor no verla del tirón. Mordisco a mordisco se consume con mayor algarabía este tebeo en imagen real.

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