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Eduardo Casanova: “‘Silencio’ es mi obra más asequible, pero eso no quiere decir que me haya domesticado”
El autor de ‘La piedad’ se acerca por primera vez a la comedia en su primera serie, una historia de vampiras con la que traza agudos paralelismos con los enfermos de sida


Publicado el 01/12/2025 a las 09:39
Audaz, inquieto e inclasificable. Son tres adjetivos que le vienen como anillo al dedo a Eduardo Casanova (Madrid, 34 años). Después de romper todos los esquemas con sus dos primeros largometrajes, 'Pieles' y 'La piedad', y de emocionar al público más underground con su primer documental, 'Al margen', el director, guionista y actor se lanza a crear 'Silencio', su primera serie, disponible en Movistar Plus+ a partir del 1 de diciembre, Día Mundial del Sida.
Estructurada en tres capítulos de apenas veinte minutos de duración y protagonizada por María León, Ana Polvorosa, Leticia Dolera, Lucía Díez y Mariola Fuentes, la ficción sigue los pasos de una familia de vampiras, desde el siglo XIV hasta el año 2066, en una historia que traza agudos y sugerentes paralelismos entre sus personajes y las mujeres enfermas de sida.
¿Se pone muy nervioso con los estrenos?
Me da pena ya no ponerme tan nervioso, la verdad. Cuando estrené mi primera peli, una persona muy importante para mí en ese momento me dijo que lo disfrutara mucho porque primera película o primer proyecto solo hay uno. Y no lo disfruté. Ahora que ya he rodado cuatro pelis y estreno mi primera serie, más que nervios, estoy como en un modo trabajo. Sí, está la ilusión, pero no están esos nervios. Es un poco triste, ¿no?
Bueno, tiene bastante lógica, ya que es su profesión.
Sí, y creo que hay una parte positiva de empezar a entender esto como una profesión en la que nos dedicamos a hacer cosas para entretener, para divertir o para concienciar, en algunos casos, al público, que es a quien nos dirigimos. Al principio es todo más como para alimentar el ego, luego te das cuenta de que se trata de más cosas, aunque el ego también esté.
¿Qué resortes mentales le llevaron a crear 'Silencio'?
Bueno, el resorte de ponerme a escribir es continuo. Lo hago en todo momento y es cuando siento que estoy diciendo exactamente lo que quiero decir. Así que nace de ahí y de rescatar en el cajón cosas de las que siempre he querido hablar, como es el vampirismo. Me apetecía mucho hablar de vampiras.
¿Cómo fue organizando la estructura? Porque son tres capítulos, cada uno en una época distinta, pero que van autorreferenciándose.
El primer planteamiento fue: voy a escribir una historia por cada época. Voy a escribir en el año 1350, con la peste bubónica, una historia; en el futuro, otra historia; y en el pico álgido de la pandemia del sida, en el 86, otra historia. Pero me di cuenta de que narrativamente funcionaba mucho mejor si echábamos en la olla las tres épocas y las mezclábamos, porque explicaba muy bien la evolución, o, más bien, la no evolución del ser humano respecto al silencio. El ser humano siempre ha tenido que guardar silencio para no ser rechazado y, en concreto, con la pandemia del VIH y del sida.
El miedo al estigma.
Sí. El estigma surge de la falta de información, que provoca rechazo, y ese rechazo lleva a las personas seropositivas a guardar silencio por miedo y es precisamente de lo que habla la serie: de la necesidad de muchas personas de romper ese silencio y de gritar, porque vivir en el silencio es parecido a vivir en una mentira continua, en el fingir, en el estar escondido, algo que creo que no se merece nadie, y muchísimo menos por una enfermedad. Nadie es culpable de tener una enfermedad. Pero lo que quiero dejar claro es que todo esto da como resultado una serie rápida, de 20 minutos por capítulo, que es perfectamente consumible y pura comedia.
Es que el comienzo, con esas cuatro vampiras conversando en una mesa camilla, es divertidísimo.
Cuando terminé Silencio y la vi, dije: ‘Qué fuerte, he escrito una comedia’. Eso también refleja el momento en el que me encuentro yo, de transición, de hablar para un público más amplio y de hacer reír y entretener, que es lo que me apetece a mí como espectador y como autor. Creo que es también lo que el público necesita para entender este conflicto tan pesado desde un lugar mucho más fácil y más divertido.
¿Diría que es su obra más asequible? ¿Se ha domesticado?
Es mi obra más asequible a nivel del público, pero esto no quiere decir, en absoluto, que me haya domesticado. A mí no me domestica nadie, me domestico yo a mí mismo, cuando mi cuerpo y mi edad me lo van pidiendo, y sobre todo cuando me enfrento a escribir un guion que habla de unas cosas o de otras. Cuando estamos hablando de un tema tan universal y de un conflicto tan importante como es la pandemia del sida en los 80 o del VIH en la actualidad, hay que acercarse al público de una forma diferente a como yo me he acercado al público en otras de mis películas. Y también ese es el motivo por el que decido que sea una serie, porque son lo que más se consume. Silencio es muy diferente a lo que yo he hecho antes, es comedia, es serie, es rápida, no es densa... No prevalece por encima de todo el color rosa, pero eso no quita que la veas y la puedas identificar como algo mío. Es una serie que te hace reír, pero que te toca el corazón.