Televisión

La contagiosa emoción de Maite Ruiz de Larramendi en 'Volando Voy' con Jesús Calleja

El programa de Jesús Calleja rindió un bonito homenaje a la pelotari en su visita a tierras navarras, donde sobrevoló las Sierras de Urbasa y Andía

Jesús Calleja conversa con Maite Ruiz de Larramendi en la casa de la pelotari en Eulate
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Jesús Calleja conversa con Maite Ruiz de Larramendi en la casa de la pelotari en Eulate
Jesús Calleja conversa con Maite Ruiz de Larramendi en la casa de la pelotari en Eulate

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Diario de Navarra

Actualizado el 10/10/2024 a las 10:29

La emoción traspasó la pantalla este miércoles 9 de octubre por la noche con la emisión en Cuatro de ‘Volando voy’. Fue la emoción que sintió y transmitió con sus palabras Maite Ruiz de Larramendi, la campeona pelotari a quien el programa de Jesús Calleja le rindió reconocimiento con una sorpresa que le arrancó las lágrimas.

Pero el programa dio voz también a otros protagonistas y se recreó mostrando desde el aire la belleza de las Sierras de Urbasa y Andía.

La cita arrancó con la vivista de Calleja a la casa de la deportista en Eulate, al hogar de “la mejor pelotari del mudo”, como recordó el aventurero palentino en más de una ocasión. Pionera de este deporte, y con un currículum que incluye, entre otros muchos logros, la medalla de bronce en el Mundial de San Juan de Luz 1994, los oros en México 1998 y Pau 2010 y las platas en Pamplona 2002, México 2006 y 2014, Maite Ruiz de Larramendi recordó sus inicios y su lucha en el mundo pelotazale. “Empecé con 8 años jugando a pelota a mano, jugaba con los chicos, pero cuando tenía 14 comenzaron a decir que tenía que dejar de jugar porque se me estropeaba la mano. A los chicos nadie les decía nada, pero a mí sí”, recordó.

Pero la fuerza y la determinación de la pelotari quedaron patentes cuando, ya con 18 años, el entrenador Aldón Larrión llamó a su puerta para que jugara a pala. Y ella, “encantada” de retomar su pasión, emprendió de nuevo el camino que la hacía feliz.

Fundadora junto a Iera Agirre de Ados Pilota, primer club profesional de manistas femenino, su pelea está allanando el camino a muchas chicas y jóvenes que sienten la misma pasión que ellas por jugar a pelota.

Pero mientras el programa ultimaba la gran sorpresa, que fue “remozar” el frontón municipal con la ayuda de los vecinos y desvelar el mural que ahora lo adorna con su imagen realizado por el artista Pablo Astrain, Maite tuvo ocasión de subir en el helicóptero del programa y ver, desde arriba, su querido valle. “Estoy deseando contar a mi gente lo que he visto desde aquí arriba. Es una gozada, una maravilla, qué experiencia más maravillosa”, dijo con la voz casi entrecortada.

Además, tuvo la ocasión de sobrevolar la borda en la que nació su padre y junto a la que descansan sus cenizas.

El programa también pasó un rato divertido hablando con Josetxo Martínez, pastor durante toda su vida, y con su amigo Serafín. Ambos hicieron reír con ganas a Calleja, que también visitó Ecala para conocer a su joven alcaldesa. “Quedarte en el pueblo cuando eres joven es una apuesta muy grande”, destacó Marta, que se definió como “una chica de mundo que elige el pueblo”.

También habló con Xabier Urra, un “agrofilósofo”, como le definió Calleja, y de quien dijo haber aprendido mucho. Pastor y elaborador de queso, Urra realizó algunas reflexiones que aplaudió el presentador. “Lo importante en la vida no son las experiencias que vives, sino el número de experiencias reflexionadas”, apuntó Urra en un momento de la conversación que mantuvieron. Él también tuvo ocasión de subir al helicóptero y emocionarse desde el cielo.

El programa vivió su momento culmen con la sorpresa a Maite Ruiz de Larramendi en el frontón, donde estuvo arropada por sus vecinos, su madre y su pareja Iera. “Estoy soñando. Esto no lo vive cualquiera”, acertó a decir entre lágrimas. “No hay nada mejor en la vida. Muchos mundiales y muchas cosas pero… como esto, nada”, unas palabras que llegaron de forma especial a Jesús Calleja. “Te lo mereces”, sentenció.

Como es habitual en ‘Volando voy’, los vecinos pudieron ver juntos la grabación. El programa organizó la cita en el colegio de las Améscoas, en Zudaire.

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