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EDUCACIÓN Y FAMILIA

¿Quién es Verdeliss?: La vida familiar en directo

Estefanía Unzu, ‘verdeliss’, ha dado a luz ante más de 14 millones de personas. pamplonesa de 33 años y con seis hijos, triunfa contando su vida familiar en vídeos en Internet. Los suyos son los partos más vistos en las redes Sociales

Nacimiento de Julen

Parto Julen

24 horas de un día festivo

24 horas de un día festivo + En los probadores + Rutina de noche de con mellizas

Nacimiento de las mellizas Eider y Anne

Parto de mellizas

Los pamploneses Aritz Seminario Ilundáin (39 años) y Estefanía Unzu Ripoll (31) con sus seis hijos -Aimar (10), Irati (6), Laia (5), Julen (2) y las mellizas Anne y Eider (4  meses)-, en los columpios del edificio en el que residen en el Soto de Lezkairu,

Los pamploneses Aritz Seminario Ilundáin (39 años) y Estefanía Unzu Ripoll (31) con sus seis hijos -Aimar (10), Irati (6), Laia (5), Julen (2) y las mellizas Anne y Eider (4 meses)-, en los columpios del edificio en el que residen en el Soto de Lezkairu,

Actualizada 11/03/2020 a las 10:09
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Estefanía Unzu lleva una sujetador deportivo blanco y una braga negra que dejan al aire su tripa de embarazada. De embarazadísima. Es la mañana del martes, 26 de enero de 2016 y está a punto de dar a luz a sus mellizas. Perfectamente maquillada y con un moño alto, pasea por el salón de su casa, apoya los brazos y se dobla sobre una silla y respira llevando el ritmo de sus contracciones, cada vez más rítmicas. Mientras, su marido, Aritz Seminario, llena de agua caliente una enorme bañera de plástico, casi una piscina, que han hinchado sobre la alfombra del salón y masajea los doloridos riñones de su mujer. Estefanía (33) no es una madre primeriza. Es su quinto parto, con el que completa una familia de seis hijos.

La escena tiene lugar en el salón de su casa, un piso de nueva construcción, en Pamplona. Pero casi tres millones de personas han visto ese vídeo desde todos los rincones de España, América Latina y Estados Unidos a través de Internet. Porque Estefi no es una vecina más que lleva a sus hijos al colegio público del barrio y pasa las tardes en los columpios sino que es Verdeliss, una de las blogueras con más éxito en las redes sociales. Y sus vídeos sobre su vida cotidiana, en los que graba desde el desayuno de sus hijos hasta a su marido poniendo el lavavajillas o a los niños abriendo los regalos de Reyes, los han visto más de cien millones de personas en todo el mundo. “Ni mi marido ni yo pensamos que sea algo malo. ¿De qué tendríamos que avergonzarnos? Todo lo hacemos por amor”. El matrimonio tiene seis hijos; Aimar, Irati, Laia, Julen y las mellizas Anne y Eider (4 meses) . Estefanía Unzu Ripoll nació en Villava en una familia de siete hijos (ella es la cuarta), estudió auxiliar de enfermería y se ha formado como doula (una asistente sin titulación oficial que proporciona apoyo físico y emocional a las mujeres durante el embarazo, el parto y el posparto). Su marido, Aritz Seminario Ilundáin, ejerce como abogado en un bufete de Pamplona y trata temas de Derecho civil. “Somos los padres de los niños y no vamos a exponerlos con ninguna imagen dañina o discriminatoria. A la gente le encantan los vídeos y a los niños, también. ¡Siempre quieren verse!”.

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Estefi sigue soportando el dolor intenso de las contracciones mientras Aritz las cronometra, reloj en manos. “Las siento aquí. Parece que quieren salir ya”, dice manteniendo la calma y entre silenciosos gemidos. Al otro lado del teléfono móvil, la matrona, que preveía asistir al parto en casa, aún está en Zaragoza y, asegura, no va a llegar a tiempo. “Lo mejor es que vayáis al hospital”, aconseja. Dicho y hecho. Aritz ayuda a Estefanía a vestirse, y la lleva en coche hasta el hospital Virgen del Camino. “Las contracciones son muy seguidas. Las últimas han durado dos minutos. Las dos niñas vienen en cefálica (en posición de cabeza, la mejor para nacer)”, explica Aritz a la matrona. Es el quinto parto de su mujer al que asiste y habla con el aplomo de un ginecólogo. Como el mismo con el que explica por qué se les ocurrió colgar sus vídeos en YouTube. “Fue por casualidad. Cuando Aimar tenía 2 años, Estefi grabó un vídeo con un amiguito en un karaoke. Como pesaba mucho y no se lo podía enviar a la otra madre por mail, abrimos un canal en YouTube. Así de simple”. Después, añade, como entonces vivían en Madrid, siguieron subiendo vídeos de los niños a Internet para que los vieran sus familia de Pamplona.



VÍDEOS PARA LA FAMILIA

¿Y el nombre de Verdeliss? “También fue por casualidad. Como había que poner un nombre al canal, se me ocurrió ese, que es una marca de menestras, espinacas o acelgas congeladas de Findus. ¡Si llego a saber que los vídeos iban a tener tanto éxito le hubiera puesto otro nombre!”, se ríe. El canal empezó a tener más éxito, sobre todo, desde que nació Julen hace dos años (un parto que han visto más de once millones de personas en todo el mundo, más que la población de Nueva York, que es de 8,5 m). “Mucha gente se siente identificada con lo que hacemos. Además, hay mujeres que me han dicho que, gracias a mis vídeos, han perdido el miedo al parto, lo que me alegra mucho”. Según las estadísticas de YouTube, ocho de cada diez personas que ven los vídeos son mujeres y tienen entre 25 y 40 años; el 70% son españoles y el resto, de Latinoamérica y Estados Unidos. Mientras Estefi cuenta su historia con Anne en brazos, que succiona su pecho como si no hubiera un mañana, Eider se ha quedado dormida sobre la alfombra del salón. “¿Que cuándo grabo los vídeos? Pues durante todo el día, cuando puedo (siempre lleva una pequeña cámara de vídeo compacta a todas partes, una Olympus Pen 7). Por la noche, cuando los niños se duermen, los edito. De forma totalmente casera. Grabo unos 50 minutos y me salen vídeos de 25”, explica. Aritz asiente mientras se afana por atar a Julen las deportivas para ir a buscar a los tres hermanos mayores al colegio. “A cole”, recalca el pequeño, que no suelta su balón. Verdeliss confiesa que algunas empresas le han ofrecido editar sus vídeos. “Pero lo hemos rechazado porque si no, ya no sería tan nuestro”. Lo que sí tiene claro es que edita los vídeos cuando puede. “He dejado de trabajar para estar con mis hijos. Así que ahora no quiero que esto se convierta en una obligación, en otro trabajo. Para nosotros es solo un hobby”.

Un hobby que les reporta bastante dinero y se ha convertido en una forma de vida. “Lo cierto es que sí, que ganamos dinero. Nos sentimos muy afortunados porque es algo con lo que no contábamos cuando creamos el canal. Entonces no había afán más allá de compartir. Y así continúa siendo... El dinero no cambia nuestra esencia. Es otro aliciente más, un extra”. ¿Pero cuánto han podido ganar? “Entiendo la curiosidad y no paran de preguntárnoslo. Pero nuestras cuentas bancarias pertenecen a nuestra privacidad. Solo te diré que cada mes YouTube nos paga una cifra con tres ceros, por las visualizaciones (cuantas más hay, más dinero). Y teniendo en cuenta que hay muchos sueldos de 1.000 euros, tenemos un sueldo más”, razona. Un dinero al que hay que sumar los ingresos publicitarios, ya que las marcas infantiles les buscan para protagonizar anuncios.

Estefi ya está en la sala de partos, dilatada completa, ataviada con una bata azul, unas ventosas sobre su tripa que miden el ritmo cardiaco de las mellizas y que aparece en un monitor. Son las 11 horas y a los diez minutos llega al mundo Eider, con 2,630 kilos y 48 centímetros. Y veinte minutos después, es Anne la que asoma su cabecita entre llantos (2,720 kilos y 46 cm). “¡Ya están las dos aquí! ¡Qué bonitas son!”, grita la madre, también entre lágrimas.


LOS NIÑOS, UN COMPLEMENTO

Aritz y Estefi están acostumbrados a que les pregunten si son del Opus o de los Kikos. “¡Qué va! Lo que ocurre es que los dos venimos de familias numerosas (siete hermanos ella y cinco, él) y nos encantan los niños”, dicen entre risas. Para ellos, añaden, los hijos “no son un estorbo, sino un complemento”. “Nos los llevamos a todas partes y no te creas que tenemos mucha ayuda de la familia. Mis padres aún son jóvenes, trabajan y tienen hijas en casa; y los de Aritz son mayores”, cuenta. “Somos nosotros los que hemos querido tener tantos hijos. Es nuestra responsabilidad y nosotros los cuidamos”, insiste. “¿Que si tendremos más? De momento, no nos lo planteamos. ¡Estamos dan dedicados a las mellizas! ¡Se nota mucha diferencia de tener un hijo a dos a la vez!”, cuentan.

Y los dos reconocen que se han ido adaptando a cada hijo y sus necesidades. “Al principio, cuando teníamos solo a Aimar, nos agobiábamos mucho y estábamos todo el día en el pediatra. Después, vas relativizando y con cuatro nos apañábamos mejor que con uno”, coinciden. Aunque ahora, insiste Estefi, todavía se siente como una novata. “Las mellizas son las primeras a las que doy el pecho. A los demás les di biberón. Y es muy diferente”.

¿Y cómo llevan la ‘fama’? “Buenos, nos movemos siempre por los mismos sitios y la gente ya nos conoce. Cuando iban a nacer las mellizas, muchas personas estaban pendientes. ¡Hasta las niñas del colegio nos preguntaban!”. Cuando salen a pasear por Carlos III o van a un centro comercial, siempre hay alguien que les para. “¿Sois los de los vídeos?, nos preguntan. En general, la gente nos habla con mucho cariño”. Su siguiente objetivo, un viaje en autocaravana por Europa este verano. “Nos encantaría llegar hasta Noruega. De pequeña, lo hice con mis padres y mis hermanos y es una aventura”, cuenta Estefi. La misma que supuso ‘El viaje de las mellizas’ (título del vídeo del nacimiento). Una ‘película’, con final feliz; con las dos bebés compartiendo un nido, con los ojos muy abiertos y toda la vida por delante.
 

Atleta y auxiliar de enfermera, y la cuarta de siete hermanos




Estefanía Unzu Ripoll tiene 33 años y seis hijos. Cuarta de una familia numerosa de siete hijos, vivió su infancia en Villava con sus hermanos y sus padres, Fernando (entrenador del Club de Atletismo Edorki) y Marta (profesora de Educación Física y ahora directora del IES Ibaialde, Burlada). Estudió Educación Infantil y Primaria en el colegio concertado Hijas de Jesús (Jesuitinas) de la Chantrea, mientras practicaba atletismo, balonmano y patinaje; y la ESO y el Bachillerato en el IES Plaza de la Cruz. A los 18 años, empezó a trabajar en el Telepizza de la calle Bergamín para sacarse “un dinerillo” y allí conoció al que hoy es su marido; Aritz Seminario Ilundáin, el pequeño de cinco hermanos, de 39 años y abogado; y que entonces trabajaba para pagarse los estudios. “Lo dejé todo y me fui con él”, cuenta Estefanía. La pareja se trasladó a Madrid, donde él encontró trabajo, y a los dos años nació su hijo mayor, Aimar. En Madrid, Estefanía estudió Auxiliar de Enfermería y trabajó en el hospital Clínica Centro. Cuando el niño tenía 6 años, nació Irati y al año siguiente, Laia. En octubre de 2013 y embarazada de Julen, Estefanía y los niños regresaron a Pamplona, a su nueva casa en uno de los barrios nuevos de la ciudad. Hasta diciembre de 2015, no se sumó a ellos Aritz, que ahora trabaja en un despacho de abogados en Pamplona. “Estar sola fue muy duro. Yo me exigía mucho porque tenía que hacer de padre y de madre”. El pasado enero, nacieron las mellizas (Eider y Anne). Estefanía y Aritz no descartan tener más hijos. “Los dos venimos de familias numerosas y nos encanta”.

 

El reclamo de las marcas infantiles

 

 


El agua mineral, los pañales, un centro comercial en la vuelta al colegio, los yogures... Son muchas las marcas de productos relacionados con la infancia que no buscan una actriz para sus anuncios sino “madres reales”. Y si lo son de familias numerosas, saben de lo hablan y tienen miles de seguidores en las redes sociales, mejor que mejor. Es el caso de Estefanía Unzu Ripoll, la pamplonesas que triunfa en YouTube con vídeos de maternidad y familia. “A mí me han hecho muchísimas ofertas pero solo acepto las de las marcas con las que me siento identificada “, confiesa Estefanía Unzu, conocida en las redes como Verdeliss. El año pasado, su familia hizo un anuncio para el hipermercado Carrefour con motivo de la ‘vuelta al cole’ y ahora le han llamado de Dodot. “Son los pañales que siempre he usado y para mí, Dodot Activity son los mejores”. Sin embargo, ha rechazado hacer publicidad de unos yogures especiales para los bebés y una leche de crecimiento. “Yo no creo en eso. A mis hijos, desde que cumplen un año, les doy la leche normal, de vaca. Soy muy clara y transparente y no voy a hacer publicidad de algo en lo que no creo”.

 

 


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