El zarpazo de Elezkano-Rezusta
Se impusieron con contundencia ayer a Altuna III-Martija en el Atano (10-22)


Actualizado el 25/03/2019 a las 07:11
Danel Elezkano y Beñat Rezusta tendrán la oportunidad de tomarse la revancha con el destino. 366 días después de perder la final de Parejas, el dueto de Aspe peleará de nuevo por la txapela. El dueto sacó ayer el billete a la final de una forma brillante al imponerse con autoridad y contundencia a Altuna III-Martija 10-22 en el Atano III. La pareja más regular y trabajadora de la competición se la jugará contra Irribarria-Zabaleta el próximo 7 de abril, domingo, en el Bizkaia de Bilbao. Será en una nueva final monocolor de Aspe.
Podía suceder en el Atano que la pareja que más partidos ha ganado en el campeonato se quedara fuera de la final. Y en su lugar entrara una combinación que ha vivido en el filo de la navaja durante prácticamente diez semanas. Pero no fue así.
Elezkano-Rezusta no dejaron un milímetro para la sorpresa desde el primer pelotazo. Con su pelota aislaron a Jokin Altuna en el sentido más literal de la palabra. Cargaron la tarea en Julen Martija, y le obligaron al amezquetarra a retrasarse mucho para intentar oxigenar al navarro. Vivió el campeón entre el cuatro y medio y el cinco, desde donde no se pueden hacer milagros. Menos con una pelota incómoda para el delantero guipuzcoano. El planteamiento azul surtió efecto rápido, ya que se colocaron con un 0-6 de salida, al que los colorados no supieron dar vuelta.
A las dificultades de estar dominados, Altuna se encontró con una defensa numantina por parte de Elezkano y Rezusta. Llegaban a todo y no fallaban nada (3 errores en todo el partido), y el vizcaíno le echaba la pelota a los pies por sistema.
Pero Elezkano-Rezusta eran conscientes de que solo con trabajar, defender y no fallar no bastaba. Y menos ante un ‘asesino’ en los cuadros alegres como Jokin Altuna. El guipuzcoano, con las contadas ocasiones que tuvo con su material, se llegó a acercar hasta el 6-13. Ahí fue donde Elezkano dio un paso al frente.
“En el vestuario Beñat solo me ha pedido una cosa, que si encontraba pelota arriesgara y fuera valiente”, comentaba Elezkano tras el partido. Dicho y hecho. Al vizcaíno no le temblaron las piernas a la hora de cruzar la pelota y buscar los ángulos. Terminó el partido con 13 tantos hechos. Creyó y creció el año pasado. También lo hizo ayer, para desesperación de Jokin Altuna.
