Polideportivo
Incertidumbre para cinco deportistas navarros desde el Golfo Pérsico
David García, Javi Martínez, Iñaki Ániz, Imanol Arregui y Jon Sanz, ahora mismo en Gijón, residen en las zonas afectadas por el conflicto desatado entre Estados Unidos, Israel e Irán


Publicado el 03/03/2026 a las 05:00
Aunque con contrastes drásticos según el país donde residen, la incertidumbre se apodera de cinco deportistas navarros que residen en el Golfo Pérsico, lejos de casa, y en plena escalada por el conflicto generado tras los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán y la respuesta de este último con lanzamientos de misiles y drones a diferentes países de la zona.
Una crisis que ha parado sus vidas, ya que el enfrentamiento abierto en Oriente Medio ha hecho detener entrenamientos y competiciones mientras que los diferentes gobiernos, así como las embajadas españolas en esos territorios, han recomendado a la población permanecer en sus casas a la espera de que se calme el clima bélico y han cerrado sus espacios aéreos.
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CALMA "RELATIVA" EN DOHA
Hay tres representantes navarros en Catar -un país que ha pasado de ser uno de los mediadores históricos con Irán a convertirse en un objetivo directo de sus ataques- y donde la represalia de Teherán ha puesto el foco en la base aérea militar estadounidense Al Udeid, hacia la que han lanzado por el momento 70 misiles y 16 drones.


El exrojillo David García Zubiria, en las filas del Al-Rayyan desde hace año y medio, sigue con tranquilidad relativa los acontecimientos desde su domicilio. Los ataques se centran en focos militares, sin que de momento tenga incidencia en la población. La liga se ha suspendido hasta nuevo aviso para garantizar la seguridad y su equipo lleva tres días sin ejercitarse. En ese punto también se encuentra el futbolista de Ayegui Javi Martínez Aguinaga, que juega en el Al Bidda Sports Club, de la Segunda División de Catar.
También en Doha, y desde el sábado en compás de espera para recuperar su rutina diaria, se encuentra Iñaki Ániz Legarra, entrenador pamplonés del Catar SC de balonmano desde verano, quien transmite también relativa tranquilidad y normalidad "con ciertas restricciones" en la vida cotidiana, marcada además en los países musulmanes por la celebración en estas fechas del ramadán, lo que hace que no se plantee abandonar el país ahora. "Es una opción aun muy lejana", afirma.
ANGUSTIA DE IMANOL ARREGUI EN KUWAIT
El caso más angustioso es sin duda el de Imanol Arregui, quien entrena en Kuwait al equipo Al Yarmouk. El técnico de Irurtzun reside en Salmiya, a escasa distancia de la embajada estadounidense, lo que le sitúa en un entorno complejo. En la madrugada del domingo al lunes un fuerte ruido le hizo asomarse a la ventana. "Vi cómo derribaban un misil delante de casa", cuenta perplejo y con inquietud, sensación que no tienen por lo visto los ciudadanos, que siguen con sus vidas, mientras los servicios del país se mantienen abiertos.
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Mucha más suerte ha tenido Jon Sanz Zalba. El jugador profesional navarro de pádel salió ya hace unos días de Emiratos Árabes Unidos, donde reside esta temporada y país convertido también en una oleada de drones y misiles iraníes hacia diferentes objetivos -provocando el incendio del hotel de lujo Fairmont The Palm, en la isla artificial de Palm Jumeirah-. Lo hizo, antes de agravarse la situación, para unos temas de patrocinio en Madrid y para preparar en la capital de España el torneo Premier Padel Gijón P2 que se está celebrando esta semana en el Palacio de Deportes La Guía-Adolfo Suárez de la ciudad asturiana.
"Por suerte no he vivido la situación y, según me he informado, la zona de Ajman donde resido tampoco ha tenido problemas graves así que por ese aspecto estoy tranquilo. Pero sí que es cierto que allí tengo a gente cercana y a la que quiero como uno de mis grandes amigos. He hablado con él y la situación ha sido estos días complicada y muy desagradable. Nunca gusta vivir algo así, con tantas cosas que se escapan a tu mano", apuntaba, reconociendo que no prevé volver a Dubái al menos "en un mes" debido a los compromisos competitivos que tiene por delante. "A día de hoy no tengo claro lo que haré. A ver cómo va evolucionando toda la situación", dice Sanz.
Ániz: "Se oye algún ‘petardazo’, pero mi sensación es de bastante tranquilidad"
La escalada conflictiva de estos últimos días ha sorprendido al pamplonés Iñaki Ániz Legarra en Doha (Catar). Allí, desde el pasado 11 de agosto y contratado por el Ministerio de Deportes catarí, el técnico de balonmano navarro -ex de Anaitasuna o San Antonio entre otros equipos- dirige al Catar SC, actualmente octavo de una liga catarí que se ha suspendido indefinidamente tras los ataques iraníes a una base norteamericana.
“El pasado sábado teníamos partido y ya nos avisaron de que se suspendía la liga catarí y todos los entrenamientos”, reconocía Ániz, quien reconoce estar con “cierta tranquilidad, con algunas restricciones, dentro de todo lo que se ve y se oye, aunque tampoco tenemos mucha información más allá de lo que vemos en la tele en Al Jazeera o por Internet. Quizá sí sorprende un poco las noticias que están saliendo por ejemplo en España respecto a cómo lo estoy viviendo aquí pero, claro, no tengo todos los datos”.
“Quizá se nota algo menos de gente o de tráfico, aunque aquí siempre eso es algo terrible y sigue igual. Hay una orden de quedarse en casa y los trabajadores gubernamentales, de trabajar en remoto. Y, por eso, la gente puede que esté saliendo algo menos de lo habitual a la calle pero la sensación que tengo es que se sigue haciendo una vida relativamente normal. Hoy, por ejemplo, he ido al gimnasio y a comprar a un supermercado cercano sin problema. Además, hay que tener en cuenta que estamos en ramadán y que todo se activa un poco más al caer el sol”, explica el navarro, que el pasado 17 de febrero cumplió 57 años, tras reconocer que, como residente, la Embajada de España ya ha contactado con él y le va ofreciendo distinta información práctica.
“De momento, la idea de salir del país ni me la planteo. Lo veo como una opción aún muy lejana. Llegado el caso vería qué hacer pero bueno... esperemos que todo se tranquilice lo antes posible, que vayan pasando los días y, ojalá, pronto volvamos todos a la rutina”, apuntaba el navarro desde su apartamento, “bastante céntrico” y “a unos 20 o 25 kilómetros de la base norteamericana” en el que, estos días, está acompañado por su amigo y también técnico Óscar Mojer. “Justo iba de viaje y le pilló todo en una escala aquí, así que estamos compartiendo piso”, indica.
“Esta mañana y, sobre todo el sábado que es cuando empezó todo, sí se han oído petardazos del sistema antimisiles con el que cuenta Catar. Y el espacio aéreo lleva ya tres días cerrado, pero mi sensación ahora mismo es de bastante tranquilidad”, expone, tras reconocer que, al margen de estos últimos días, “la experiencia, tanto de vida como balonmanística, está siendo muy positiva”.