Conflicto
La angustia de Imanol Arregui en Kuwait: "Me asomé a la ventana y vi cómo derribaban un misil"
El técnico de Irurtzun está viviendo una pesadilla en Kuwait, donde no deja de escuchar “sirenas y estruendos” al lado de casa


Actualizado el 03/03/2026 a las 09:14
El testimonio de Imanol Arregui pone los pelos de punta. El entrenador navarro se encuentra en Salmiya (Kuwait), donde se han detectado 97 misiles balísticos y 283 drones, dirigiendo al equipo Al Yarmouk. Ha sufrido en sus propias carnes la desesperación de escuchar los ataques y de verlos desde su propia casa, ya que reside muy cerca de la embajada estadounidense. Su desesperación por la incertidumbre contrasta con la vida normal que transcurre en las calles entre sirenas y estruendos, con las cinco bases de EEUU entre los objetivos de Irán.
El momento más tenso lo vivió la madrugada del domingo al lunes. Eran las cuatro. Una pesadilla en la puerta de casa. "Había oído alarmas y petardos. Escuchamos un gran estruendo, me asomé a la ventana y vi un misil en el aire. Mientras escuché un gran sonido del que salía desde la tierra para cazarlo. Cayó delante de nuestros ojos. Era el escudo antiaéreo. Increíble...", cuenta.
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Por lo visto el artefacto iba dirigido a la embajada norteamericana. "Luego escuchamos otras tres explosiones. Las sirenas no dejan de sonar", relata Arregui, que comparte bloque con su preparador físico, Agustín Ibarra, y el jugador Carlos Vento. "Llamamos a la embajada. Nos dijeron que tomarían más medidas si se ponía la cosa crítica...", dice con enfado, ya que vive una situación alarmante.
"Dicen que contra Kuwait no hay nada, que estemos tranquilos. Pero Carlos Vento me ha dicho que ayer reventaron un dron que iba contra nuestro edificio", añade Imanol. Pide un tiempo de tregua para que puedan salir de allí. "Dicen que por lógica no va a afectar a civiles, pero estamos en guerra en el siglo XXI. Se cae la lógica. No tiene pinta de que se tranquilice. Por mucho que estén bombardeando objetivos militares es su suelo".
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"VOY A CASA NADANDO"
El de Irurtzun confía en que se habilite un espacio para escapar o que se produzca una desescalada. "Si me dicen que mañana puedo ir a casa me voy nadando. Si se para el conflicto me quedo, cumplo mi contrato hasta junio, estoy a gusto. Pero si sigue así, en guerra, yo me voy. Hay cosas innegociables".
"Estuvieron mi mujer y mi hijo aquí hace dos meses y hubiese sido peor entonces", se consuela Imanol, que lógicamente tiene a su familia atenta a lo que sucede. "No tenemos información y encima cuelgan noticias falsas", lamenta.