El Forofillo
Recuperando sensaciones
Buena victoria rojilla para despedir 2025 con doblete de Budimir y otro de Raúl García


Actualizado el 20/12/2025 a las 21:16
Cuando todo vuelve a su sitio, los astros se alinean, las piezas del puzzle encajan, el plan sale a pedir de boca, Rosier vuelve al lateral, Moncayola al centro del campo, Budimir a meter goles, la vida puede ser maravillosa. Y si es en fechas señaladas, de celebración, previa al sorteo de la Lotería de Navidad que no nos va a dejar ni un mojón, la alegría es plena. Qué bien se está cuando se está bien, cuñao...
Osasuna goleó al Alavés del bueno de Álex, de una afición que desde el punto de la mañana pintada de albiazul el centro de Pamplona en uno de esos desplazamientos que dan gloria hacer, en ambos sentidos, por la hermandad, la igualdad de equipos, de ciudades, de aficiones... Y encima regresaba el chico de Mutilva a El Sadar, el hijo pródigo Pablo Ibáñez tiñendo de maldición del ex una parte del encuentro. Un choque con tintes de final que podía suponer broche de oro a la semana perfecta o dejar nubarrones antes del parón.
Salió la buena, la de la moneda por su cara, la de arena y no la de cal. Todo a pedir de boca, el romano prepara con alegría "il torrone" que se va a comer en Pamplona y la cosa comienza a funcionar. 17 jornadas después, pero parece que hay tela para hacer un buen traje y, de paso, intentar cerrar la primera vuelta vestidos de Reyes Magos. Para ello es necesario ganar al Athletic Club el 3 de enero y rascar algo de Girona el día 10 en la jornada que baja el cierre a la primera vuelta. Pero vayamos con nuestro equipo, poco a poco, pasito a pasito...
Rosier regresaba al once titular en la derecha, Moncayola recuperaba su sitio en el centro y Osasuna jugaba con defensa par, a saber, de cuatro jugadores con dos centrales y dos laterales. La de toda la vida, vamos. Y la cosa funcionaba. Salida con el cuchillo entre los dientes, buscando a Sivera al que vimos demasiado, erigiéndole en protagonista que evitaba el tanto rojillo al despejar todo lo que llegaba por su zona de influencia. Digna de mención es la manopla que le saca a Aimar Oroz en una internada por la izquierda finalizada con un derechazo raso con rosca que olía a 1-0. Pero no besó red.
Luego el partido derivó en un aburre-ovejas infumable, con 25 minutos en los que corrían peligro las latxas, merinas y toda clase de ovino que no estuviera pastando en los verdes prados forales por ver el encuentro. Lo mejor de ese periodo fue, sin duda, la finalización decretada por el pitolari y el paseíllo al túnel de vestuarios para preparar el segundo tiempo.
No sé si hubo charla o no, no sé si Alessio se puso gallo u oveja. Lo que todos sabemos es que el equipo volvió a salir con la daga entre muelas y fue a por el Alavés. Sivera negaba el gol a Rubén García con otra mano milagrosa para, acto seguido, despejar el cabezazo de un Budimir que parecía negado de cara al gol. Tan negado que tuvo que abrir la caja de magia, sacarse su mejor golpeo de la chistera para acallar críticas y abrir la lata.
Centro desde la izquierda de Aimar Oroz y el zurdazo de Ante fue de libro, de vídeo tutorial que se enseña en las escuelas, metiendo el tobillo izquierdo y el interior fuerte, haciendo girar en el aire el balón y colocándola lejos de la estirada de un portero que estaba opositando a selección española. Como poco. Pero esa no la cazó. Ojo que si Toni Martínez mete la que tuvo antes en un mano a mano con Sergio Herrera igual hablábamos de otra cosa. Pero no.
Con el chivato Guinea adelantando las jugadas, los goles, las polémicas, estábamos viendo cómo Rubén García colocaba el cuero en el quesito cuando nos adelantaba Luccin que algo había pasado. Cosas de que se escucha por la ventana de la redacción antes lo que ocurre en el estadio de lo que muestra el tubo catódico. Ojo avizor y mano de un defensa. Sin discusión, once metros, a ver si el Cisne hace lo que tiene que hacer...
Y lo hace. Medio parada y la coloca en el lado opuesto al que se vence Sivera. 2-0. Trabajo hecho, todo el pescado vendido, casi una semana antes de Navidad por el tema de los precios y la carestía. Y hasta Torró casi marca un gol antológico, desde su casa enganchando una volea a la que respondió Sivera, vaya porterazo.
Y llegó el final, el descuento, la fiesta. Y se nos unió el otro García, Raúl, con una conducción, un pase al desmarque de Kike Barja que toca un defensa y se la devuelve. Pues bueno, pues vale, pues me alegro. La abro un poquito y la coloco aquí abajo, junto al palo, donde pastan las vacas. O las ovejas...
18 puntos, último partido del año con victoria, se endereza la cosa un poco, quedan dos rivales para bajar la persiana de la primera vuelta, uno en casa (Athletic Club) y otro fuera (Girona). Pero a fuerza de ser sinceros hay que reconocer que se van recuperando sensaciones y de las buenas, y eso hace que las Pascuas sean más alegres. ¡Feliz Navidad!¡Zorionak! Que tengáis unas felices fiestas, que disfrutéis de los vuestros, de la mesa, del "turrone". Todos, incluida La Famiglia. Es tiempo de llevarse bien, de guardar las dagas y los cuchillos y de sacarlos el 3 de enero. Que lo paguen los de enfrente...
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!