Oportunidad al garete

Otros dos puntos que vuelan de Pamplona

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Fran Pérez

Publicado el 08/12/2024 a las 21:00

Cuando se derramaba el choque entre rojillos y babazorros, la chavalada de la retransmisión dio un dato esclarecedor. Sergio Herrera había hecho una parada y Sivera siete. Y la cosa iba 2-2. Mal habla de la zaga rojilla un guarismo como este, y es que nos hacen goles con facilidad y pasmosa velocidad. Ni un minuto se había cumplido en El Sadar y la maldición del ex, en este caso Kike García, asomaba para adelantar a los vitorianos. Tarde de perros...

Y eso que Osasuna afrontaba el choque contra un equipo con nuevo técnico, que se estrenó con empate y eliminación copera, con necesidad de puntos y con un once que no merece estar donde están en la tabla. Gente como Sivera, Abqar, Guridi, Jordán, Carlos Vicente y demás son grandes jugadores. De ahí que la lógica indicara que los nuestros tenían que salir avisados y con toda la atención del mundo. Lo que no sé es a qué o quién estaban prestando atención en esos primeros 40 segundos.

Bajo el síndrome del apesadumbrado por la pérdida para unos tres meses de Bryan Zaragoza por culpa del metaverso ese del pie, con Bretones queriendo hacer del mismo, con Juan Cruz en el lateral zurdo, la zaga rojilla pareció saltar como si estuvieran en Ceuta. Sin tensión, sin agobios, sin atención. Balón en salida visitante por su izquierda, centro de los de lacito y Kike García le come a Boyomo la tostada, la mantequilla, la mermelada y hasta le da tiempo a darle un sorbito al café y volver para cabecear a gol.

Eso sienta mal. Vicente tenía para le minuto 7 la cara de querer cambiar a 10 o, si no, por lo menos, a 11. No le molaba nada al técnico lo que veía, y él quería cerrar la jornada con sus 26 puntos y seguir metiendo tierra de por medio con la quema, que lo que hoy es abundancia mañana se torna en hambre. De ahí la cara del técnico, que se desgañitaba en dar órdenes a los suyos como si fuera el despertador de los acarajados.

Poco a poco la cosa comenzó a carburar. Luego ya vino el del pito para inventarse una falta de Catena en un penalti por agarrón a Budimir, que ya puestos como si pitas también una falta en el calentamiento. No tenemos mucha suerte con esta gentecilla del pito, qué le vamos a hacer. Nos ha tocado la época de quitarnos, esperemos que luego nos den. Al final, o eso dicen, todo se iguala. Perdonen que me ría...

Se llegó al descanso con desventaja. Había que hacer algo. "Quiero mis 26, quiero mis 26, quiero mis 26..." se oía en los pasillos de los vestuarios. Y Moreno quitó a Juan Cruz, dejó el lateral a Bretones y metió chicha arriba con Raúl García de Haro. Tocaba la salida que nos mola ver en Pamplona, con cuchillo entre los dientes y a verle el bigotillo al meta rival.

El mismo recién estrenado disparó nada más comenzar la reanudación. Atrapó Sivera. El juego siguió. Paradón del meta a otra avanzada rojilla, milagrosa mano abajo, que no pudo sacar en el consiguiente córner. Budimir ascendía a los dos dígitos haciendo el empate. El equipo era una apisonadora, la grada estaba volcada, todo se veía posible.

Llegó el 2-1, llegó el tanto en una falta al borde del área sobre Budmir. El Joker, con fortuna y mediación de Guridi, hacía lo difícil. Voltereta al marcador, como en la Copa, y a por el tercero que de estos no se puede fiar nadie. No son, con todo el respeto del mundo, el Ceuta. Hay que finiquitar la cosa, no dejar pasar esta oportunidad, hay que abrochar esos 26 puntos que quiere el míster. Que la oportunidad no se vaya al garete.

Vaya que sí se fue. Enésimo despiste, la zaga deja entrar a un tal Carlos Vicente, de lo mejor que tienen. Marcas descolocadas, no miramos al rematador y nueva lección de veteranía de Kike García a Catena. "Ala, majo, así se desmarca uno, así empata uno, así hace doblete uno". Eso sí, todo un señor pidiendo perdón a la grada. Pero dos chicharricos y a olvidarnos de los 26 puntitos.

De ahí al final fogueo. Bueno, la verdad es que dispararon con bala, sobre todo Raúl García de Haro en un jugadón de los rojos, pero Sivera se lo chafó. Como chafó el cabezazo de Budimir, o los centros de Areso, o el disparo del croata desde la frontal. sólo nos bastaba que fallara uno, pero nada. Los minutos caían y gracias a que ellos no estuvieron finos, que en un par de contras tras perder el balón en ataque pudieron hacernos un hijo de madera. Y Pinocho ya está cogido para bautizarlo.

Oportunidad perdida, ocasión al garete, una pena. Agua pasada no mueve molino y ya estamos pensando en el siguiente rival. Primero en el que nos toque este lunes en la Copa, que se sortean los dieciseisavos. Y luego el siguiente rival, el Espanyol el día 14, en su feudo. No hay que bajar el ritmo, hay que seguir trabajando. Aún faltan 16 puntos para llegar a los 40 de la salvación y, cuanto antes se haga, mejor. Una victoria hace bueno el empate, máxime sabiendo que cerramos el año recibiendo en Pamplona al primo vizcaíno. Alguien tendrá que bajarles los humos, porque esa ocasión sí que no se puede echar a perder...

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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