Ir no es estar

Un Osasuna irreconocible se apunta a la resurrección del Real Madrid

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Fran Pérez

Actualizado el 11/11/2024 a las 10:00

Indolentes, laxos, relajados, fallones, erráticos, despistados, irreconocibles... Y muchos calificativos más que podríamos regalar a los rojillos en su visita turística al Santiago Bernabéu, disfrutando del nuevo rallador gigante de quesos en el centro de la capital y haciendo amigos de blanco en un choque en el que todos estuvieron de obligarles a volver a Pamplona andando. Y es que no es lo mismo ir que estar, y para muestra un botón. Decir que el encuentro de los rojillos fue horroroso es quedarse corto. Muy corto. Que no cortito.

Precisamente uno de estos se marchó con tres goles en el zurrón en una sesión de regalices de los nuestros incomprensible. Y eso que el equipo llegaba on fire, que los locales estaban en crisis, que las dos derrotas consecutivas podían pasarles factura, que era momento para hacerles daño, que si el colegiado pita bien y jugamos como sabemos y aprovechamos nuestras bazas y... ¡JA!

No es que Osasuna no hiciera algo de daño al Real Madrid, sino que se lo tuvieron que hacer ellos mismos. Rodrygo, Militao y Lucas Vázquez echaban picante a un encuentro que deambulaba con unos de blanco que no podían y unos de rojo serios. Media hora de tú a tú que prometía premio para nuestro equipo, bien plantado, saliendo con intención, aguantando las cabalgadas del que merecidamente no se llevó el Balón de Oro... Hasta que se abrió la lata y se acabó lo que se daba.

No se puede culpar a un jugador de la derrota. Todos tuvieron delito, desde el primero y hasta el último. Se medio salvan Sergio Herrera, que evitó que la sangría fuera mayor, y un Lucas Torró que era el único al que le parecía importar y doler la goleada. Catena y Boyomo fueron las madres que fueron en Montilivi y Vallecas. Areso estaba más perdido que un político en un congreso de ética, Bretones da para lo que da y punto. Moncayola erró groseramente en el segundo tanto, y de los de arriba ni hablamos. Lunin se fue como la virgen, inmaculado. Hasta dio una asistencia para el listo del 7 en su segundo gol...

Mal Osasuna. Muy mal. Se puede decir que el choque no lo ganó el Real Madrid, sino que lo perdió Osasuna. Muchas facilidades del minuto 30 en adelante. No hace falta ser el Barça de Flick para tirar el fuera de juego a la perfección, pero en el 1-0 se hace fatal. Boyomo y Catena se quedan pidiendo algo que no te van a dar y luego Vinicius hace lo que sabe hacer. Correr. Le sale bien el tiro, pero que se le fuera al lateral también entraba en la ecuación. Es así de variable el mocete.

Luego salió el chico ese del filial que metió un pase que los comentaristas equiparaban a los de Casadó, cuando el envío largo, melonazo que por aquí llamamos "patadónalabullé", lo hace bueno el indolente de Moncayola no corriendo como hay que correr. Luego la guinda de Sergio que no sale y Bellingham, un buen futbolista al que se le está pegando mucha tontuna merengue, define de vaselina. 2-0 y todo pescado vendido.

La segunda parte ya fue lo que fue, doblete de Vinicius que sirvió para que el Bernabéu se congraciara con el Balón de Oro cantando que se lo dieran. Pero luego no se lo dan y en un ejemplo de deportividad y respeto al resto de futbolistas me pico, no respiro y no voy. Pues eso, tercero en un córner rojillo que no impiden el saque largo de Lunin, Areso la sigue con la mirada, reprochando a Herrera que no salga, y el ventajista del 7, que con 2-0 o 3-0 se pone a hacer payasadas, regatea y marca. El cuarto ya lo firmó con regalo de Boyomo, otro que gastó su buen encuentro en el Bernabéu con la elástica del Valladolid.

Lo esperado. Escuece, claro, más que nada porque estábamos jugando bien y el Osasuna del choque no es el Osasuna que conocemos y que sabemos que tenemos. Por eso pica más. También entraba en la lógica que íbamos a pagar los platos rotos de la nefasta situación de los del tito Florentino. Porque claro, se gastan un porrón de millones en el fiasco de Mbappé, que encima se va de hotelitos cuando tenía que estar reposando, y ahora con la defensa rota a ver qué compran...

Ya ha pasado el encuentro. Ahora a descansar, a recuperarse, a volver a tener esas sensaciones que sabemos que se tienen, que están ahí aunque en Chamartín no afloraran. A preparar el choque contra el Villarreal dentro de 15 días, dos semanas de parón por las selecciones, otra vez, en este calendario que parece que lo ha hecho un descerebrado al que le ha pegado un bocado en la cabeza un asno. O descerebrada, vamos a repartir igualdad que si no luego se queja la gente. 21 puntos en 12+1 jornadas, el balance es, de momento, para estar más que satisfechos Aunque se nos haya escapado otra oportunidad más de hacer algo en la capital. Mecachis en la mar...

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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