Victoria rojilla de época
La Moreneta ya sabe qué es ganar gracias a Rubén García... Y a Aimar Oroz, a Sergio Herrera, a Bryan Zaragoza, a Lucas Torró...


Actualizado el 25/08/2024 a las 17:47
"Por fin llegó la cosecha. Alegría, llega la fiesta" que cantaban los labriegos, esos agricultores que tanto conoce la amiga Mamen Garde y cuya canción se escuchaba hace años con motivo de la siega. Y es que La Moreneta ya ha recolectado la primera victoria, el míster valenciano ya sabe qué es ganar y, de rebote, lo hace marcando un antes y un después en la historia reciente de Osasuna. A rey muerto, rey puesto. Y Vicente ha hecho olvidar a Jagoba a la segundas de cambio.
Y era un partido trampa. Que el amigo Finks advertía de que ojito con estos, que si se pierde y encima contra Arrasate habrá run-rún en la grada, y esto se puede tambalear y a ver quién lo levanta y... Vamos, los miedos de siempre para los que llevamos décadas siguiendo a Osasuna que tan pronto vienen a visitarnos como se van en cuanto vemos a los de rojo correr, combinar, jugar, presionar y atacar como lo hicieron contra los baleares. Que habían empatado contra el Madrid de Mbappé y todos los evangelios en la primera jornada, ojo...
Cambio de época en 90 minutos. 101 minutos exactamente, los que el Cordero de turno decretó entre descuentos, pérdidas de tiempo y "porqueyolovalgo" que decían las divas del celuloide. Minutos en los que el ayer y el hoy comenzaron fundiéndose en el abrazo inicial, en ese reencuentro de pasados y presentes, de exjugadores de uno y otro lado, que si Mojica y Lato, que si Nacho Vidal, que si Moreno entrenó a los baleares y Jagoba a los pamploneses (oiga, que pamplonica es el chorizo). De Budmir y su pasado bermellón, de la vuelta de David García a recibir el rendido homenaje que, premuras de los mercados e inicios de competiciones, se quedó pendiente, en el tintero.
No fue homenaje fastuoso, sí sentido el de los socios y exjugadores fallecidos la pasada temporada antes del inicio. Y el resto fue lo que nos gusta. Puñal entre los dientes y a buscar al portero rival, a ver quién es y qué cara tiene. Y vaya si lo conocieron. Porque Greif, que no Greip, como el mosto, se pegó un primer tiempo de seleccionable. Paradón a Aimar, paradón a Bryan, paradón a Budimir y a todo lo que se acercaba por su área. El meta visitante firmó un primer tiempo perfecto, privándonos del gol y manteniendo con vida a los suyos que, por medio de Asano, casi nos meten el susto en el cuerpo.
"Y si nos meten un gol...". No, amigo Finks. Algo ha cambiado. La cosa es diferente. Llámalo Moreneta, seriedad, proyecto asentado o lo que sea, pero ya no tenemos la sensación de sufrir. Y eso que se ganó por la mínima, con ese remate a la remanguillé del Joker que encontró entre las garras del meta visitante el único hueco posible. Y con achuchón de los rivales, pero sin susto. A 90 como mucho se nos pusieron las pulsaciones, pese a que más de uno se veían con el empate en el bolsillo. Malditos roedores...
Hay reinado nuevo, hay proyecto nuevo, hay señor nuevo en el feudo rojillo. Don Vicente ha hecho olvidar en tres medios tiempos lo pasado y se ha hecho acreedor de este equipo. Y la afición lo sabe. De bien nacidos es ser agradecidos, así que gracias, Jagoba. Pero nos debemos al nuevo, al que ha arrancado con empate y victoria, al que tiene claro a lo que quiere que juegue su equipo y que va a hacer de este Osasuna un equipo reconocible.
Ahora a Girona. A ver qué puesta en escena nos propone el líder lejos de casa. Recuerdo con cariño las palabras que solía soltar Josetxo Romero en las tertulias radiofónicas en las que coincidíamos en Track FM con el bueno de Dani Imízcoz. "El fútbol es cuestión de estados". Pues el estado de los nuestros, salvo el del pobre Iker Muñoz que esperemos que se quede en nada, es con la flechita para arriba, en verde. Por eso que tiemblen los de Míchel y, después, el líder gallego. Antes del parón La Moreneta fijo que pilla velocidad de crucero, a lo Delorian en este cambio de época...
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!