Osasuna

Cuando El Sadar era un enemigo

Tiene dos espinas clavadas de su paso por Pamplona. En 2010, descendió como jugador del Xerez. Y en 2016, cayó con el Nástic en el playoff

Vicente Moreno, desesperado en El Sadar en el playoff de la temporada 2015-2016
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Vicente Moreno, desesperado en El Sadar en el playoff de la temporada 2015-2016
Vicente Moreno, desesperado en El Sadar en el playoff de la temporada 2015-2016

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Fernando CiordiaGorka Fiuza

Publicado el 28/05/2024 a las 05:00

Vicente Moreno ha padecido en sus carnes a El Sadar y ese factor ambiental en contra. Es cierto que en sus dos últimas visitas salía ileso con sendos empates. Era la época de pandemia. El partido que cerraba su estancia en el Mallorca (2-2 en julio de 2020 a puerta cerrada) y el que iniciaba su etapa en Primera en el Espanyol (0-0 en agosto de 2021 con restricciones de aforo en el regreso del público).

Pero el técnico valenciano ya conocía de antemano cómo se las gastaba la grada rojilla pleno rendimiento. Seguro que recuerda aquel mayo de 2010. Era su etapa como jugador, un espigado mediocentro posicional, que desarrolló en el Xerez durante una década. Era uno de los incombustibles del equipo. Habían logrado el ascenso y tras un mal inicio con el Cuco Ziganda, sin apenas jugadores, arreglaron sus números en la segunda vuelta con la llegada de Néstor Gorosito. El Xerez llegó a Pamplona con opciones de salvarse y 1.200 aficionados azules en la grada. No pudo ser. 1-1 contra el Osasuna de Camacho que no se jugaba nada. Esa misma temporada también había jugado el Xerez de Ziganda en Copa con derrota, en su vuelta tras ser destituido con Osasuna.

Vicente Moreno jugaba de nuevo un partido grande unos años después pero con traje desde el banquillo. Era 2016. Su Nástic había rozado el ascenso directo y al quedar tercero se emparejaba con el sexto, que en última instancia era el Osasuna de Martín. Era junio y se formaba una bola de nieve que arrasó en el campo y en la grada. En aquella ida de la semifinal, ganaban los rojillos 3-1 para rematarlo en la vuelta con un 2-3.

“Se está gestando un gran entrenador”

El de Campanas realizaba una declaraciones premonitorias: “No voy a dar coba a Vicente, pero sí voy a decir que se está gestando un gran entrenador de cara al futuro. Y tiempo al tiempo”.

En Segunda, no tuvo un buen paso cuando estuvo con el Mallorca, en el primer curso de Arrasate en Pamplona, el 2018-19. Era enero y ganaban los rojillos 2-0 con goles de Kike Barja y Roberto Torres. “Si no haces un partido perfecto, es difícil sacar algo de El Sadar”, expresaba en la rueda de prensa posterior un técnico que alineaba en El Sadar a Budimir y a Estupiñán y que también ascendía después.

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