La crónica

Contra todo

Dos decisiones arbitrales marcan una tarde imposible para un Osasuna de casta

Jagoba Arrasate protesta fuera de sí a García Verdura después de que el colegiado le enseñara la tarjeta roja
Fotos del Osasuna 0-2 Betis en El SadarJESÚS CASO/J.P. URDÍROZ

Fernando Ciordia

Actualizado el 05/05/2024 a las 20:01

Contra el Betis y las adversidades tuvo que pelear un Osasuna que quería reconciliarse con su afición. El partido ya venía condicionado por las numerosas ausencias que dejaban la convocatoria en mantillas y terminó de torcerse con las decisiones arbitrales de García Verdura, un debutante en El Sadar que salió abroncado por las dos acciones que encendieron con razón al osasunismo, encabezado por Jagoba Arrasate.

Es evidente que llegados a este punto a este equipo no le sobra nada. Los deberes llevan tiempo hechos y los estímulos no derriban muros. Sin embargo, el día se había marcado como una redención tras lo ocurrido en Granada. Era el momento de reaccionar y de volver a ser Osasuna. Hasta que la tarde se embarró para coger un camino de no retorno, por más que los rojillos le pusieran un corazón enorme después.

La grada estalló porque tenía motivos para hacerlo. Moncayola era expulsado en el minuto 26 por una patada en la cara a Miranda claramente involuntaria. No le vio venir en un remate.

Para más cúmulo de desgracias, el Betis convertía el 0-1 cuando Osasuna estaba en el campo con otro jugador menos. El colegiado no había permitido que entrara Catena tras ser atendido, incluso con el juego parado por un saque de banda. Fue todo difícil de explicar. Arrasate montó en cólera y llegó a saltar al verde. Acabó también en la caseta.

HASTA EL MINUTO 26

El Sadar no daba crédito. Hasta esa primera jugada desgraciada se estaba disputando un encuentro de igual a igual. Ayoze, complejo de frenar desde la banda, había lanzado el primer aviso que sacó Herrera. El Betis imponía. Osasuna no ofrecía malas sensaciones estirándose por su perfil izquierdo con Mojica y Rubén Peña. El colombiano abrió fuego ante Rui Silva tras una carrera y después puso una buena pelota para la cabeza de Raúl, que lanzó alto en una de las pocas apariciones ante sus ex.

Antes de la media hora llegaba un revés inesperado. El lance parecía de lo más normal. Centro de Peña y remate de Moncayola. Es cierto que la postura del centrocampista navarro no fue de lo más académica. Debió meter la cabeza, el que es su caballo de batalla. Pero sin entrar en ese debate, su intención no era ni mucho menos la de golpear al contrario. De hecho, no le vio ni venir. Estiró la pierna con la temeridad de hacerlo con los tacos por delante, pero sin ningún otro propósito dentro de un deporte de batallas de contacto que en ocasiones no mide infortunios. Vio amarilla en primera instancia y Martínez Munuera, otro viejo conocido de El Sadar, llamó desde el VAR a su colega por si tenía que cambiar de decisión.

Se montó un jaleo de los gordos. García Verdura repasó las imágenes con la frialdad y rigidez que marcan el fútbol de estos tiempos, tan robotizado y a la vez desconcertante por la disparidad de criterios. El catalán apretó el gatillo sin contemplaciones. Roja a Moncayola, al que le condenó la puntería de poner la bota sin pretenderlo en una cabeza que apareció de repente. Adiós partido.

El ambiente resultó bronco a partir de entonces. No era para menos. Jagoba ordenó dos líneas de cuatro y Raúl en solitario arriba. Otro contexto y a remar contra corriente. Hubo momentos en que Osasuna no parecía estar jugando en inferioridad. Pero antes del descanso, irrumpía la segunda bofetada que resultó letal.

Catena estaba esperando a regresar al campo después de ser curado por un golpe en el labio. Osasuna jugaba por tanto con nueve efectivos. Arrasate pidió su ingreso en el terreno de juego. La pelota llegó a estar fuera porque Raúl seguramente quiso parar el partido para la entrada de su compañero. García Verdura no hizo ni caso. Sacó el Betis y casualmente llegaba el 0-1. Ayoze cazaba un centro desde la derecha ante Areso. A Herrera se le escurría el balón que iba centrado. El enfado de El Sadar era mayúsculo. Arrasate estaba fuera de sí. El técnico abandonó su área para protestar a un colegiado que había cambiado el encuentro con sus lamentables decisiones.

El Betis activó su maquinaria con ese bloque compacto que tiene y talento ofensivo. El desconcierto se propagó en el añadido. Herrando resbalaba en un error al corte y se marchaba Willian José para poner la asistencia a Fornals y empujar a placer. El Betis todavía pudo hacer el 0-3 antes del tiempo intermedio. Lo que le quedaba a Osasuna por delante era apelar a la heroica.

DOS BALONES AL PALO

A base de casta, la segunda parte tuvo sus dosis de picante. Los de Pellegrini se echaron atrás para gestionar la renta. Catena estrelló un cabezazo en el larguero en el minuto 56. Misma suerte tuvo Iker Muñoz a falta de un cuarto de hora. El centro de rosca de Mojica fue al palo. El colombiano y Areso ponían la salsa desde los costados.

El escaso banquillo iba apareciendo para gestionar los esfuerzos tan máximos que se hicieron. Era un equipo bajo mínimos. De jugadores y de energía. Los rubenes estaban fundidos. Debutaba Xabi Huarte, otro talento de Tajonar que pinta bien. Abde, ovacionado, cerraba la tarde fatídica con un disparo al travesaño.

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