Banquillo
El perfil que busca Braulio: un entrenador de identidad
El club quiere un perfil de técnico que la próxima temporada construya un Osasuna que enganche a la grada


Actualizado el 02/04/2024 a las 17:42
“No hay un plan B, un plan C o un plan D. Tengo que hacer la faena que me toca”. Visiblemente afectado por los acontecimientos, Braulio Vázquez reconocía hace una semana la dificultad de acertar en la contratación de una piedra angular. Es, como dicen en el club, el desafío de buscar al sustituto de Jagoba Arrasate, no de manera simple al entrenador de Osasuna.
¿Con origen en Tajonar o una persona de otro perfil? Era una de las cuestiones que recaían en el alicaído director deportivo. “Tenemos que buscar un buen entrenador independientemente de donde sea, si de aquí o de fuera. Pero la mente estaba en Jagoba. Le he preguntado por un entrenador hace cinco minutos, a ver qué le parece. Imagínate si estaba pensando yo en otro entrenador”, afirmaba Braulio en esa dramática rueda de prensa del fin de ciclo de Arrasate.
Pasados unos días, la idea que se va formulando del recambio para la temporada 2024-2025 va quedando definida. A falta de saber candidatos, hay un elemento en la naturaleza del entrenador que se quiere respetar por encima de todo. Es la identidad del club. Se hace necesario construir un Osasuna que siga enganchando con la grada, como ha ocurrido en esta etapa de seis campañas.
La estabilidad ha marcado la historia más reciente del club con la figura de su técnico. Braulio apostó en su primer año en Osasuna, 2017, por un Diego Martínez al que no le valieron sus conocimientos futbolísticos y profesionalidad para ganarse a la afición. Aquel equipo con uno los mayores presupuestos no se clasificó para el playoff de ascenso. Lo peor de todo es que no se transmitió un estilo que encajara con la idiosincrasia que enciende a El Sadar.
El coruñés analizó en el siguiente verano varias opciones y se decantó, en sintonía con la junta directiva, por un perfil distinto. Era el de Arrasate tras su paso por el Numancia. Se le pedía la misión volver a enganchar con una grada desencantada. Así fue. Jagoba sabía cómo tenía que jugar y lo plasmó desde su primer curso. Estilo vertical, ritmo, bloque, agresividad y cercanía, sin olvidar esa filosofía de cantera respetando los procesos.
Sabiendo que no habrá otro entrenador igual y sin ánimo de comparar, el club sí quiere seguir esa línea continuista de la identidad asumiendo los matices que le dará el nuevo entrenador con su sello.
Braulio, que desmintió categóricamente haberse reunido con entrenadores antes de conocer la decisión de Arrasate, ya está en plena faena para ver en el mercado con ese registro que busca. Ofrecimientos siguen llegando. Hay un filtro: identidad y garantías por su capacidad y saber.
A partir de ahí, se decidirá el nombre del que se considere más preparado para llegar a Osasuna. Hay entrenadores que están más hechos para trabajar aquí por encajar en este ecosistema singular. Entre rumores y bulos que saldrán, de aquí a mayo se irá despejando el paisaje del banquillo.