Fútbol
Osasuna es una familia
Oihana, de 38 años, su hijo Mateo, de 8, su abuela Victoria, de 89, y su tía Mariví, de 62, no se pierden un partido desde su localidad de Preferencia en El Sadar. Así viven su osasunismo


Publicado el 24/03/2024 a las 05:00
Es imposible quitar los ojos de ella. De Victoria. Elegante, presumida, subida a unos tacones. Su mirada azul atrapa. En julio, esta navarra de Eugi cumplirá 90 años y la segunda mitad de su vida la ha compartido entre sus labores de casa, su familia y El Sadar. Esta socia, que todavía conduce su propio coche, acude cada semana con su hija Mariví, su nieta Oihana y su bisnieto Mateo a ver al equipo de su corazón. Es habladora, tiene genio y las ideas claras. Su rojillo favorito es Rubén García, le da mucha pena que se haya lesionado Kike Barja “con lo majico que es” y quiere conocer a Braulio Vázquez para tener una conversación con él. Y tanto Victoria como todos los miembros de su familia quieren que Jagoba Arrasate siga en Osasuna. La nota que le dan a la temporada es alta: entre un 7 y un 7.5.
Éste es el retrato de una familia pamplonesa muy especial. Son Victoria Santesteban Sotro (6-7-1934), Mariví Aguirre Santesteban (30-6-1961), Oihana Lusarreta Aguirre (11-1-1986) y Mateo Gómara Lusarreta (12-4-2015). Cuatro generaciones que acuden al estadio pamplonés a disfrutar y a sufrir, pero siempre a ser felices, porque, como recuerda Oihana, “ser de los que ganan es muy fácil”.
Para explicar cómo empezó todo, cómo estas cuatro personas de edades tan dispares decidieron juntarse en la grada de El Sadar, hay que buscar a Mariví. Ella fue el origen de todo. “Me junté con una familia de Eugi, Eva y Satur, que iban a El Sadar desde hace muchos años y me dijeron que fuera con ellos. Me encantó y en el año 1980, cuando Osasuna subió a Primera, ya me hice socia”. Mariví tenía entonces 19 años y su madre, 46. “Un día le dije a la ama, ¿no quieres venir, que hay ambiente? Y le faltó poco”. “Yo era rojilla -puntualiza Victoria-, lo veía por la tele, aunque antes no había tantos partidos para ver. Ahora hay todos los días”. Y se hizo socia al año siguiente. “Y mira que hemos venido días bien malos, ¿eh?”.


Son rojillas de las de verdad, de las que van haga calor, llueva o nieve. “Hemos llegado a venir por la carretera de Eugi, con nieve y hielo, y volvernos sin ver el partido, porque se canceló. Se nos iba el coche”, rememora Mariví con una sonrisa. Victoria, en cambio, se enfada al recordar. “Me acuerdo que aparcamos allí, nos pusimos los pies chirriados, y nos volvimos a casa sin ver el partido”, asegura.
Su nieta Oihana tiene su historia particular con Osasuna. “Mis padres eran socios. De pequeña, no podían dejarme un día en casa y me fui con ellos al fútbol. Me gustó pero sin más, porque nos poníamos muy arriba. Pero un día probé con ellas -se refiere a su tía y su abuela- y como estamos tan cerca del campo, me pareció otra cosa totalmente diferente: el ambiente, el ruido, me enganchó. Desde 1995, con 9 años, soy socia”, detalla. “Veníamos hora y media antes del partido y esperábamos en la puerta a que abrieran, porque entonces no había localidad y había que coger sitio”, apunta la socia rojilla, que hizo socios a sus dos hijos, Mateo y Marco, desde que nacieron.
De esta manera, esta familia, las cuatro personas que protagonizan este reportaje y otras más, como el marido de Oihana, presencian juntas todos los partidos de Osasuna en casa desde su localidad de Preferencia, centrada y muy próxima al césped. Una visibilidad idílica. Mateo escucha a las mayores y asiente. “¿Qué es lo que más te gusta de ser de Osasuna?” “Todo”, responde tímido.
“Osasuna te da pocas alegrías, pero las que te da... Como dicen, ser de los que ganan es muy fácil -argumenta Oihana-. ¿Por qué? No sé. Te crea un sentimiento dentro que cuando ganas lo vives de una manera que te dura otros veinte años”, razona la pamplonesa.
Recuerdos inolvidables de todas las épocas
Mariví, más veterana, tira de memoria para explicar su recuerdo más emotivo. “El subidón del año 80 fue increíble. Me acuerdo de las colas en la calle para coger entradas en la Caja de Ahorros Municipal de Pamplona”. Su madre vuelve a mostrarse reivindicativa. “Me acuerdo de la final de Copa contra el Atlético de Madrid. A Sevilla no me dejaron ir, porque iba a ir mucha gente y me iban a empujar. Me quedé con pena”, admite Victoria.
Mariví las ha vivido de todos los colores animando a su equipo. “En las épocas de Segunda, nos daba igual. Veníamos a ver a Osasuna. Nos importaba poco quién fuera el otro equipo. Una vez que subes las escaleras y ves el campo... El día que no sienta eso... Hemos pasado frío con el Carabanchel, con el Arganda, hemos venido con la manta”...
A Victoria, que guarda con cariño el recuerdo del gol de Javad Nekounam al Girondins, tiene carácter en la grada y en casa. “Cuando veo los partidos por la tele, digo ‘¿Pero ese no ve ese balón? Por qué no se lo pasa a ése’. Y mi hija me dice, ‘Ama, tú lo ves bien desde aquí’”. Cuando metemos gol no soy de chillar, pero sí me levanto y me emociono”, confiesa la seguidora navarra.
Victoria ha estado muchos años acudiendo a El Sadar con su amiga Eva. “Veníamos con mi coche porque ella no quería conducir. Íbamos a la cafetería y a esperar a la hora del partido”, señala. “Se comía la pantxineta y a El Sadar”, añade su hija.
Felices con Areso, Moncayola, Iker y Pablo
Mateo tiene sólo 8 años, pero ya tiene claro que lo mejor que ha visto en El Sadar es el golazo de Jesús Areso al Getafe. “Le gustó mucho y nos dijo enseguida. ¡Parece un gol olímpico! Fue un golazo, y más cuando íbamos perdiendo”, destaca Mariví, una fiel defensora de los jugadores de la cantera. “Nos hace mucha ilusión ver a chavales como Areso, o Monca, eso es Osasuna. O Iker, que es un jugadorazo, o la frescura de Pablo Ibáñez. Moncayola me parece muy noble y un gran jugador y Unai un cielo de chaval”, continúa la socia rojilla.
Victoria sigue con su discurso exigente. “Creo que nos hace falta otro arriba como Budimir. Me gustaría conocer personalmente a Braulio. Es muy majo. No sé qué le diría. Pero me gusta cómo lo está haciendo con los jugadores. Una vez me encontré en la plaza con Sabalza y le hablé. Le sorprendió que le conociera y fuera todos los domingos al fútbol”, continúa la más veterana de la familia. “El equipo que peor me cae el Bilbao porque nos quita a todos los jugadores”, agrega Victoria, que ha realizado desplazamientos a Vitoria, Zaragoza o Barcelona.
También tienen opinión sobre lo ocurrido con Vinicius Jr. El reportaje tiene lugar el pasado martes, en el instante que Osasuna publica su comunicado en torno a las acusaciones del Real Madrid.
“No se ve lo que pasa realmente en el campo, porque estuvo todo el partido provocando a la grada, al cuerpo técnico, a los jugadores, linieres, recogepelotas, con miradas, gestos... Y cuando se le increpa dicen que es por racismo. El Real Madrid tiene un montón de jugadores negros y no se les increpa. Él es el que provoca”, sentencia Oihana.
Su tía Mariví lo tiene claro: “Pregúntales a Puñal, Cruchaga y todos estos lo que han tenido que aguantar”. Victoria discrepa en el comportamiento de parte de la afición: “Es un gran jugador y un provocador total, pero lo que me parece mal es que le estén diciendo que se muera, aunque fueran cuatro”. Mariví le replica: “La gente estaba caliente”.
Osasunistas hasta la médula, acuden a El Sadar con banderas y bufandas, pero es Oihana quien guarda la reliquia más curiosa. “Tengo la media del pie izquierdo de Delporte. Le pedí la camiseta, me dijo que se la iba a guardar de recuerdo, el pantalón tampoco y le pedí las medias. Se fue a quitar la derecha y le pedí la izquierda. La tengo guardada”, revela.
Una familia muy rojilla que ya cuenta los días que faltan para ver al equipo de su corazón, esta vez frente al Valencia, un lunes 15 de abril y de noche. Allí estarán. Como siempre.
Jagoba Arrasate, “el entrenador ideal”
Cuatro generaciones, cuatro maneras de entender el osasunismo, ¿o no? A tenor de las opiniones de estas cuatro personas de edades diferentes, hay un nexo común: Jagoba Arrasate. Los cuatro quieren que el de Berriatua continúe en el banquillo.
“Es el entrenador ideal para Osasuna. Espero que se quede”, afirma Mariví. “Yo también, y eso que muchas veces digo: ‘¿Por qué no hará los cambios antes?’”, intercede Victoria sin pelos en la lengua, pero luego añade: “El pobre Jagoba en cuanto abre la boca le sacan tarjeta. En cambio el del Atlético de Madrid anda como un loco y pega patadas al aire y no le sacan”. Oihana coincide con su tía y su abuela: “Me gusta porque sabe llevar muy bien a la plantilla. Ha encajado muy bien con la gente joven y la veterana. Ha hecho una piña, les motiva y saca lo mejor de cada jugador. Es un entrenador para el perfil de Osasuna, del norte, que sabe cómo es la gente de Pamplona, que lo vive”. Mateo tampoco tiene dudas: “Quiero que siga Jagoba, me gusta como entrenador”.
Más diferencias hay en cuanto a gustos sobre los jugadores del equipo. Victoria lo tiene claro: “Me gusta mucho Rubén García, es muy buen jugador. Y Kike Barja también. Me dio una pena el otro día cuando se lesionó... Qué pobre, con lo majico que es. Y humilde. Cuando Jagoba no saca a Rubén no le saca digo: ‘¿A qué espera?’. Y cuando veo el 14, digo: ‘Ya está fuera’ - dice sonriente- También me gusta David”.
En el capitán rojillo sí hay coincidencia. “A mí me gustan David y Unai. Se merecía el gol que metió el otro día”, recuerda Mariví en referencia al tanto que anotó frente a Las Palmas.
Oihana apunta varios nombres: “Para mí, Budimir. Está en un estado de forma muy bueno. Y también David. Y cuando están bien, Torró y Moi me parecen impresionantes. Como todos los jugadores, tienen sus altibajos”.
Por último, Mateo apunta: “El que más David, pero me gustan todos”.
