Este Osasuna sí que nos mola
El perazo de Areso, de largo el mejor de lo que va de temporada, hace justicia al equipo rojillo


Publicado el 21/01/2024 a las 16:40
Así sí, así da gusto, así mola y se recuperan viejas sensaciones de un Osasuna que creíamos desaparecido, enterrado, muerto, sin opciones de volver a verlo. Y va y se marcan el partido que se tenían que marcar, cuando han sido eliminados de la Copa, de la Supercopa, de la Conference League... Va a ser que la chavalada estaba encorsetada, con demasiadas responsabilidades, numerosos frentes abiertos y con exigencia alta. Porque ha sido quitarse cargas y volver a ver al equipo que todos queremos. A nuestro Osasuna...
Era duelo de lamerse las heridas, dos equipos eliminados del torneo del K.O. desterrados a la única opción de hacer un buen papel en LaLiga. En una temporada que huele a adiós de Jagoba, a fin de un proyecto que se ha coronado con una previa de Conference teñida por la doble mala suerte: la del sorteo y la de no aguantar ese 0-2 en Brujas. Que alcanzó la cima con la final de la Copa del Rey y que depositó las esperanzas a ese andar por el Viejo Continente que se quebró a las primeras de cambio y dejó dudas en todos los estamentos, desde arriba hasta lo más bajo del club. Que disputó la primera Supercopa de España de su historia. Y sin embargo...
Al final vamos a agradecer caer contra la Real en el torneo copero, e incluso haber sacado dos kilillos en tierras moras y no haberse desgastado físicamente en exceso. Porque ha sido tener un único frente abierto y hacer una primera parte que no tiene parangón en lo que va de temporada, por buena. Que nos recordaba al mejor Osasuna de Jagoba, con acierto atrás y adelante, con dos golazos como dos solazos, con juego, presión, combinaciones y buen fútbol. Todo ello ante el Getafe del amigo Bordalás. ¿Quién da más?
Osasuna. Siempre Osasuna da más. Porque cuando la cosa pinta bien hay que ponerle picante, esa pimienta que hace que se baje la tensión y se vuelvan confiados, que sí, que si lo hacemos somos muy malos que decía don Pedromari Zabalza. Y ale, dicho y hecho. Cinco minutos de caraja y empate del Getafe con Mayoral, que hace amigos, y Maksimovic. 2-2, pero este equipo ha cambiado, este equipo tiene otro aire, otro aura, otra actitud y más ganas. Pero de ahí a ganar como se ganó...
El cambio es tan claro que nombres como Torró, AImar Oroz o Areso se quedaron en el banquillo. Para bien de unos y mal de otros, claro. Pero la cosa funcionó en un primer tiempo como no hemos visto en las 19 jornadas anteriores, ni en la Copa, ni en Europa, Arabia o la Luna. Juego, anticipación, combinaciones, contras, jugadas de ataque, ocasiones, goles... Como el primero, ese guante de Ibáñez y esa definición de Raúl García de Haro. Ya son tres, los kilos pagados empiezan a amortizarse. Y el otro, el de Iker, ese cuero flotando en la frontal para meter el empeine de la zurda y colar el cuero por encima de la estirada de Soria, para nada mal portero.
Incluso cuando se concedía atrás, principalmente con la dupla Cruz-Mojica, generosos para el rival, aparecía la sombra de un Sergio Herrera que negaba los goles a los rivales, en especial a un Greenwood que pilló la banda buena cuando se puso donde los banquillos y empezó a hacer sangre. Perdón, a querer hacer sangre, porque el meta local se lo impedía.
La segunda parte con más de lo mismo, con la lubina en la boca, con la ensalada en la mesa, patatas panaderas y a verlas venir. Control, sin agobios, intentando rematar un encuentro que estaba ya muerto, decidido, finiquitado... Ja, ja, ja. Somos Osasuna, para bien y para no tan bien. Y como decía el míster Zabalza, si nos confiamos somos muy malos. Si se baja la guardia un minuto, te hacen un reloj de los buenos, con calendario lunar y horario solar. Aquí no hay estrellas.
Pim, pam, pum, bocata de atún. Greenwood ganó a Mojica y a Juan Cruz, a los que les había cogido la medida. Metió un pase atrás, que no encontró compañero pero anticipaba lo que vino después. Porque no fue el británico díscolo, fue Enes Ünal el que metió otro pase y Mayoral se adelantaba a la defensa para acortar distancias. Susto que parecía que se iba a quedar así si el equipo recuperaba la tensión pero está visto que nos va la marcha. Más que trabajar la estrategia en contra...
Porque en el Coliseum (que ya no es de Alfonso Pérez ) los de Bordalás nos merendaron a base de centros laterales y córners, goles de esos que llaman de estrategia ante una defensa rojilla que hacía aguas. Y agua precisamente es lo que encontró en el desierto del primer palo Maksimovic al cabecear cruzado a gol un saque de esquina cuatro minutos después del 1-2. Para que el marcador se poblara de patitos, cua, cua, 2-2 y a temblar. Como tembló Peña dejando el cuero en los pies de Jordi Martín que recortó y chutó topándose con un tremendo Sergio Herrera que evitaba el 2-3.
Soria, a unos cien metros de distancia, había truncado el doblete de Raúl García de Haro que remató abajo, de cabeza, un centro desde la izquierda. Paradón del meta visitante que permitió a sus compis empatar. Pero Soria, comunidad que se ha visto estos días sorprendida por las nevadas, no se esperaba semejante bolón de nieve desde un sitio que no se marca casi nunca un gol. Y si Osasuna es capaz de lo peor, de entrar en caraja, de dejarse remontar dos goles, también es capaz de lo contrario.
Areso estaba en el campo, por un Peña que casi la lía. El chaval se fue por la derecha, se frenó ante un rival que le estorbaba, le frenaba, impedía que progresara. ¿A que no te metes y centras? Cabezones nos llaman a los navarros, algunos incluso lo adornan con un "naburro". ¿Qué no?¡Sujeta el cubata! Y ahí que se mete Areso, baja la cabeza, aprieta los dientes, gana línea de fondo incordiado por el rival y lanza un latigazos que levanta la cal de la línea de fondo...
Y la sombra de Jona Andoni Goikoetxea el el Mundial de EE UU 94 en aquél Alemania-España sobrevoló el remodelado Sadar, y el cuero trazó una paralela a línea de fondo pillando un veneno imposible, una parábola que de perfecta parecía irreal. Y el cuero se estrelló en el palo más alejado de la salida del misil, cogiendo la rosca buena, el movimiento del premio, el gol imposible. Gol. GOL. GOOOOOOLAZOOOOO. Y que no me vengan diciendo que ese no es el gol del año, porque el listón para mejor chicharro se acaba de poner inalcanzable, imposible. Vaya perbazo...
Luego Budimir pudo anotar el suyo, pero Soria, otra vez el meta, impidió el gol rojillo con una parada similar a la que le hiciera minutos antes a Raúl tras una jugada de perlas de Arnaiz. Para esas alturas del encuentro el botín estaba en la bolsa navarra. Ni los 7 minutos de prórroga que decretó el destalentado del pito impidieron la victoria. Encima jugando a lo Getafe, a perder tiempo, a contener el cuero, a salir con contras que hacían la goma ciclista, de arriba hasta la defensa, haciendo largo y ancho el campo a un rival que ya no estuvo cerca de sumar.
Es gracioso ver a jugadores de un equipo como el Getafe pidiendo tiempo, que no se pierdan minutos, cuando en los cinco primeros minutos del choque tardaron tres en sacar dos faltas. Es lo que tiene, es lo que mola. Vencer a tu rival utilizando sus armas. Pero lo mejor de todo, vencerle jugando bien a fútbol, combinando, defendiendo, teniendo ocasiones, marcando golazos, cerrando cuando hace falta. Gran partido de Osasuna, que no se quede en un espejismo y que sigan igual hasta final de temporada. 25 puntos, a 10 del descenso. Se buscan cinco victorias más y luego, si eso, vamos viendo. ¡Enhorabuena, rojillos!
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!