Fallecimiento de Pachi Izco
Pachi Izco: el 'Rey Sol' de Osasuna
"El Estado soy yo" dijo Luis XIV, rey de Francia conocido por su absolutismo. Pachi Izco, osasunista de pro, fue un hombre de fuerte carácter, que imprimió a su presidencia


Publicado el 22/04/2023 a las 06:00
Cuando se conoció el fallecimiento de Francisco José Izco Ilundáin, Pachi (le gustaba escribirlo con CH), el osasunismo se sobresaltó. Quienes desconocían lo delicado de su estado de salud se vieron sorprendidos por la primera noticia que se tenía sobre el expresidente desde que en septiembre de 2021 se había dado por cerrada su cuenta pendiente con la justicia. No hubo muchas reacciones de personajes públicos, tampoco de excomponentes del club bajo su mandato. Correctos mensajes de los clubes y poco más. Sin duda, el lastre judicial pesó en la despedida de un hombre controvertido que, a pesar de todo, encabezó una época gloriosa en el club.
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Cuando el 2 junio de 2002 ganó las elecciones de Osasuna, frente a los otros dos candidatos, Juan Manuel Pedreño y Miguel Ángel Jaime Loinaz, la mayor referencia que tenía el aficionado de a pie sobre Izco eran sus intervenciones radiofónicas como socio. Vehemente y expresivo, no dejaba a nadie indiferente. No quedaba títere con cabeza en sus comentarios. Criticaba al entrenador de entonces, Miguel Ángel Lotina, a los jugadores y a quien se le pusiera por delante. La diplomacia no era lo suyo y ese carácter fuerte se tornaría con los años más irascible durante su estancia en el cargo.
Pero antes de alcanzar la presidencia y ser conocido en toda Navarra, Pachi Izco era un osasunista más, que había empezado a ir a El Sadar a los 6 años con su padre. Hay que remontarse al 16 de mayo de 1946 para encontrar los orígenes del que fue polémico dirigente rojillo. Hijo de Francisco, agricultor de Gazolaz, y de Marina, maestra, estudió en los Maristas y suspendió el último curso, pero en vez de repetir se puso a trabajar en el Real Automóvil Club Vasconavarro. Después finalizó el instituto en Ximénez de Rada e ingresó en la Escuela de Comercio, se presentó a unas oposiciones al Banco Popular en Madrid y se incorporó a la Vasconia en Pamplona. Tras una década y un traslado a Vitoria, dirigió la sucursal de Irurtzun. Dejó la banca once años después y montó su asesoría, situada en la calle Serafín Olave de Pamplona. En 1996, compró con unos amigos la división de cables de Inasa y estableció en Egüés la Industria Navarra de Cables Eléctricos, que abandonó tras ser adquirida por una multinacional portuguesa.
Hombre profundamente religioso y familiar, contrajo matrimonio con María Jesús Primo Laplaza, con la que tuvo cuatro hijos: Diego, César, Patxi y Óscar. Accedió a la presidencia cuando tenía 56 años y enseguida se hizo popular su figura y su carisma. Llegó a Osasuna con Javier Aguirre, seleccionador de México y exrojillo, bajo el brazo. Fue su mayor acierto y el origen sobre el que se cimentó su proyecto deportivo.
En la primera entrevista que concedió tras ser elegido, dejó claro su talante. No quería director deportivo ni intermediarios entre él y los jugadores. No lo decía, pero tampoco quería voces discordantes en la junta, poniendo de manifiesto desde el principio su perfil presidencialista. Tampoco aceptaba las críticas de los medios de comunicación.
Desde sus tiempos de contertulio, siempre defendió a la cantera y exigía que jugasen un mínimo de futbolistas de la casa, aunque con el paso de los años cedió a la incorporación masiva de foráneos. También llegó pisando fuerte al decir que el objetivo de la permanencia no era suficiente. Su ambición tuvo frutos y Osasuna pisó Europa y fue finalista de Copa bajo su mandato.
FLORENTINO Y EZCURRA
No se consideraba ni de izquierdas ni de derechas, sólo osasunista. Muy deportista, probó la pelota, la caza, la natación, el balonmano y el golf. Esta última pasión le unía al que fue el siguiente entrenador que fichó, José Antonio Camacho, con el que empezó a decaer su popularidad. Se consideraba extrovertido y polemista y a fe que lo era. Las sobremesas con Izco eran una sucesión de anécdotas con él como centro. Fumador empedernido de tabaco y puros, viajero, vitalista y llorón, no escondía su madridismo y su idea al llegar a la presidencia era ser una mezcla entre Florentino Pérez y Fermín Ezcurra.
Los nubarrones negros de su gestión empañaron para siempre los logros deportivos. Dejó el cargo ya perseguido por la sombra de la duda y le sustituyó en 2014 Miguel Archanco, que había sido su vicepresidente. La peor era de Osasuna estaba en su plenitud.
