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Osasuna Femenino

La resiliencia de Nahia Azpiazu tras romperse la clavícula

La defensa rojilla estará 3 meses de baja por la lesión sufrida el 17 de septiembre en el partido entre Osasuna B y Torrelodones

Ampliar A: J.P. Urdíroz
F: 01-10-2022
P: 
L: Pamplona
T: Instalaciones del C.A. Osasuna en Tajonar. Futbol Femenino. 2ª RFEF. Partido Osasuna Femenino B-Getafe
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Nahia Azpiazu, en Tajonar con el brazo en cabestrilloJ.P. Urdiroz
Publicado el 08/10/2022 a las 06:00
El infortunio no ha borrado la sonrisa de Nahia Azpiazu Moreno, la defensa rojilla que afronta su primera lesión seria de su carrera. Sufrió la fractura con desplazamiento de la clavícula derecha en el segundo encuentro de la temporada de 2ª RFEF, que enfrentó a su equipo, Osasuna B, y al Torrelodones, en la localidad madrileña. En una acción desgraciada y, como ella reconoce, tonta, cayó de bruces al suelo sin apoyar las manos al tratar de perseguir a una rival. Sintió un gran dolor y fue trasladada al hospital. Empezaba así el mal sueño del que la joven futbolista de 18 años (Pamplona, 4-1-2004) está saliendo gracias a su fortaleza y ganas de volver.
Nahia se tiene que conformar con ver los partidos de sus compañeras del primer y el segundo equipo desde fuera. De momento, ha eludido el quirófano y ya ha empezado a hacer bici estática.
Así recuerda la navarra lo ocurrido: “Fue el 17 de septiembre. Fue una caída súper tonta. Estaba persiguiendo a la delantera por detrás, me acerqué demasiado, me tropecé con sus piernas y me caí al suelo sin brazos, con la cara y el hombro. Sentí mucho dolor, al principio me quejaba de la frente, pero enseguida noté mucho dolor en el hombro. Por suerte, en el campo había una ambulancia, me atendieron los médicos y nuestra fisio, Alba, y me llevaron al hospital, donde me hicieron una placa y me inmovilizaron la zona. El regreso fue horrible. Tuve que volver con los padres de distintas compañeras en una furgoneta y me dolía un montón. Al día siguiente me desperté con más dolor y me fui a la clínica San Fermín”.
Por suerte, ha ido mejorando. “Los primeros días notaba mucho dolor. Tenía que dormir boca arriba, mi madre me tenía que vestir, me tenían que ayudar a todo. Pero ahora estoy mejor. Me dijeron que me iban a operar, pero, tras consultar opiniones de varios traumatólogos, han decidido que vamos a llevar tratamiento conservador. Me han estado haciendo revisiones en la clínica Beiman para ver cómo evoluciona”.
El pasado martes acudió al médico, donde le hicieron otra placa. “El traumatólogo me vio bien, se está haciendo el callo y no hay riesgo de desplazamiento. No me van a ver hasta dentro de dos semanas. Así que parece que va bien. Lo que peor he llevado es si me tengo que operar o no, porque es muy subjetivo. No sabían qué hacer conmigo porque la clavícula estaba desplazada, pero no lo suficiente... Al final han decidido que no me opero”, afirma la central rojilla.
El pasado miércoles 5 de octubre, le dieron una buena noticia: “De momento, me dejan hacer solo ejercicios de bici estática y con cuidado, y ejercicios de codo para que no se me inmovilice. No me han dicho fechas al 100%, pero me dijeron que el hueso tarda en soldarse mes y medio y otro mes y medio en ponerse fuerte para recibir golpes, porque a la mínima se puede volver a desplazar y entonces sí que habría que operar”.
Esos tres meses de baja es algo que cuesta digerir, pero Azpiazu ha tenido en quién apoyarse. “Cuando me lo dijeron, me quedé un poco plof, pero lo he llevado bien, porque las del equipo, mis amigos, mi familia, me han estado apoyando y animando. Me han hecho desconectar del tema. Me he sentido muy apoyada, por el club también, porque me han estado preguntando todos los días qué tal estoy”, recalca Nahia.
LA AYUDA DE ANE ANSA
La futbolista estudia 1º de INEF en euskera en Vitoria y este contratiempo le ha dificultado los desplazamientos. “Al principio seguía el temario online. Comparto piso con mi compañera Ane Ansa, que ahora es la que más está ayudando, me tiene que vestir, cocinar, fregar y acompañar. No puedo ir en bici a estudiar y vamos las dos en bus. Me ha ayudado un montón”.
Ahora, vive los partidos como espectadora. “Me da envidia de la sana, me divierto viéndoles pero los últimos minutos pasé muchos nervios. Las compañeras del primer y segundo equipo me están escribiendo un montón de mensajes para que vuelva. Pero no hay que tener prisa. Lo importante es volver con confianza y sin miedo”, concluye Nahia.
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