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La crónica

Despegue a la ilusión

Osasuna resuelve con dos penaltis un partido de concesiones

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Fotos del Osasuna-Cádiz disputado en El SadarEduardo Buxens / J.P. Urdiroz
Actualizado el 20/08/2022 a las 21:49
A Osasuna le ha venido todo de golpe. El reto cuando comenzó la pretemporada partía con una doble variante. Por un lado, recuperar la identidad en El Sadar. Y por otro, almacenar el mayor número de puntos posibles antes del parón de noviembre. El inicio no ha podido ser mejor. Dos triunfos en estas dos primeras apariciones en casa y esa sensación de que se puede estar edificando una temporada ilusionante. Vencieron los rojillos esta vez al Cádiz, inferior en armas, propuesta y pegada, pero peligroso cuando olió la sangre. En realidad, no fue la tarde más redonda entre desajustes que corregir y concesiones, pero hacía cuatro décadas que no se despegaba con semejante fuerza. Algo estará cambiado, hasta los penaltis. En este caso, no hubo discusión. Porque lo eran. Mateu Lahoz, el árbitro de los gestos y que más se deja notar, los señaló sin mover las pestañas. Chimy Ávila fusiló por alto a Ledesma pasada la media hora y, en la recta final, Kike García sentenció también desde los once metros. Entre medio, una expulsión que tumbó al Cádiz. La de Alarcón. Igualmente justa. Felicidad en El Sadar a pesar de los sustos.
Había tajo ante un rival ordenado que iba a taponar los pasillos. Sergio le suele jugar así a Jagoba. Colocó a Fali en plan destructor en el centro del campo y renunció a la elaboración en busca de esos momentos clave donde Osasuna pisaría algún que otro charco. Era una partida táctica de buscar espacios, por un bando, y de taparlos, por el contrario. Cuestión de velocidad de juego.
Hubo continuidad en la formación. Budimir era la novedad, punta de lanza de un equipo de aire ofensivo. Aimar Oroz volvió a ser un faro de soluciones gracias a su continua participación, siempre de forma natural y limpia. Mejoraba cada jugada. Ayer conoció la dureza con las que se emplean algunos rivales. Esto también forma parte de la Primera División.
Había salido bien Osasuna al partido, moviendo bien el balón en largo gracias a los buenos pasadores que tiene. Moi Gómez, menos brillante que el día del Sevilla, y el Chimy Ávila calentaban motores. Pero este Cádiz con apariencia de reservón engañaba. Ese dominio navarro del primer cuarto de hora no dejó acercamientos claros. El primero del partido tuvo acento andaluz. Se desajustó la defensa en una pelota que nadie pudo sacar. Diarrá, el hombre más incisivo del Cádiz, aprovechó el despiste para lanzar el disparo viniendo desde atrás. Se marchó desviado.
Osasuna fue acelerando con su intensidad innegociable. Budimir alcanzó ese punto de fuerza que quita la respiración a los centrales. Se llevó un balón a base de garra y el toque final golpeó en un defensa para que Ledesma hiciera un alarde de reflejos. Moi esperaba. Primera gran ocasión rojilla.
Llegó ese penalti que rompió el marcador. Osasuna empujaba a centros. El croata siguió con ese nervio. Cedió con el pecho a Moncayola de cara y, con todos los sentidos, no perdió de vista la trayectoria del remate en semifallo del navarro. Ledesma confió en su salida, pero se encontró con el cuerpo de un delantero rápido a pesar de su envergadura. Budimir tocó antes. Infracción evidente. Se lo llevó por delante. El Chimy se pidió el lanzamiento. Al centro y con altura. Momentazo en El Sadar. El punta balcánico conectaría fuera, antes del descanso, un remate de cabeza a servicio de Rubén Peña.
OCASIONES PARA TODOS
La segunda parte comenzó frenética. Demasiados sobresaltos para un Osasuna que debe aprender a coserse mejor cuando le atacan. Ledesma había evitado con una excelente intervención el 2-0. Otra vez Budimir ganaba la posición por alto. Moi había templado. Se cantaba el gol, pero el meta cadista salvó milagrosamente abajo su arco. Segundos después replicó el Cádiz. El peligro llegaba en transición. Se libraron los rojillos del empate gracias al error de Lucas Pérez, que a escasa distancia de la portería no supo mandar el balón a la red. Incomprensible. A puerta vacía casi. Sensación de alivio.
Sergio movía sus piezas con un triple cambio en busca de sorprender a una defensa donde Unai y Juan Cruz atendían al corte. Arrasate sentó a Budimir y al Chimy, ya desgastados. Kike García y Rubén García conectaron nada más salir. Un pase del ariete se le quedó en la mejor posición al de Xátiva para encarar el último obstáculo. Su culminación fue defectuosa. También se le nubló el cielo al Choco Lozano cuando se disponía a disparar a Herrera tras otra contra entre agujeros rojillos. Apareció el Rubén Peña intervencionista. Se exprimió al límite y llegó a taponar el tiro del delantero visitante.
Se acabó. Lo que vino fue favorable para Osasuna. En tres minutos, del 75 al 78, Alarcón vio la segunda amarilla por una dura entrada a Aimar y Kike ganó la posición a Chust en el área tras un bote que nunca deben permitir las defensas. Otra infracción clara. Era el tanto de la tranquilidad. Ganar y sin sufrimiento final.
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