La crónica
Más emociones que fútbol
Osasuna acaba con una merecida derrota en un partido sin ritmo y marcado por las despedidas


Publicado el 23/05/2022 a las 06:00
Es lo que tienen los finales de la temporada. Se cruzan en el epílogo dos escuadras a diferentes tensiones y eso termina influyendo en el verde. Por mucho que Osasuna se mentalizara para dedicar el último triunfo a su afición, para alcanzar el noveno puesto y para despedir por todo lo alto a su emblema Oier Sanjurjo, se impuso la fuerza de la naturaleza de la competición. La que aplicó un Mallorca que llegaba angustiado a El Sadar y que supo madurar el encuentro para sentenciarlo en la segunda parte. La cabeza de Osasuna estaba en otro sitio. Quizá lleva tiempo fuera de órbita toda vez que ha alcanzado con tanta antelación sus objetivos. Era la tarde de las despedidas siendo sin quererlo jueces del descenso. Demasiada carga emocional que no tuvo su impacto en la alta exigencia que te da la urgencia de los puntos.
Acaba un ejercicio de notable para los rojillos, que han echado raíces en la zona templada de la clasificación y han olvidado caminar por el alambre en choques como el de este domingo. Vivir más relajado es lo que tiene. Osasuna ha concluido décimo, extraordinaria posición, pero con ese trago agridulce de no haber conocido el triunfo en las últimas seis fechas. Tampoco llegó ayer en otra actuación desigual entre fases de ritmo anodino, falta de pegada en el área en lo poco que se generó y esa pizca de inferioridad cuando el Mallorca amenazó con agresividad en la zona de peligro.
No pasó prácticamente nada en la primera media hora. Los ojos estaban puestos en Oier, aclamado desde que le nombró la megafonía y titular para la ocasión en la parcela ancha. Con un once muy reconocible, Arrasate había sacado dinamita arriba. Chimy Ávila y Rubén García estaban escoltando a Budimir, un exbermellón que no le mediatizada su pasado en la isla. Prometía la propuesta, pero el resultado estuvo por debajo de lo esperado.
El Mallorca de Javier Aguirre se quedó atrás en ese primer tercio de partido, esperando ordenado a que Osasuna cometiera imprecisiones. Escaso ritmo le pudieron dar al partido los rojillos, dibujando pases horizontales más que rupturas en velocidad. Posesión sin frutos, lo que no le gusta a Jagoba. El escaso entretenimiento lo quebró un error de Reina, el portero que con el paso del tiempo se hartaría de perder tiempo ante la desesperación de la grada. Su pifia ante Darko a escasa distancia de la raya estuvo a punto de costarle el 1-0, acción que abrió el fuego. Cuerpo a cuerpo hasta el descanso.
Pudo pasar de todo en esos minutos más frenéticos. El Mallorca tuvo sus primeros acercamientos. Muriqi, un ariete de los de siempre que dejó su sello en El Sadar, cabeceó por encima del larguero en el saque de esquina. Después, Sergio Herrera realizó una extraordinaria estirada a lanzamiento de falta directa de Salva Sevilla. Acabó mejor Osasuna con un Budimir que quería su gol. Un disparo cruzado del croata salió rozando el palo en una de las mejores ocasiones. Siguió el croata amenazando. No llegó por poco a un centro de Darko y antes del pitido del intermedio se revolvió en el área en una jugada que acabó en córner.
MALA SALIDA TRAS EL DESCANSO
El Mallorca aceleró por la permanencia en el cambio de campo. Su afición se dejaba notar en un Sadar que vivía otro tipo de celebración y no disfrutaba con el juego de su equipo. Muriqi hizo la pared con Ángel, que estuvo más rápido que Unai García para finalizar ante la salida de Sergio Herrera. Ex del Promesas y a nada de fichar por Osasuna en 2018, el canario anotaba un gol que valía su peso en oro para seguir un año más en Primera División.
Osasuna se fue apagando en lo poco que lucía. Un taconazo de Budimir que salía desviado tras un centro desde la izquierda cerraba el capítulo ofensivo. Minuto 60. Demasiado pronto. El Mallorca buscaba la sentencia. Dani Rodríguez tuvo el segundo, pero se estrelló en Sergio Herrera.
La intensidad del equipo navarro decaía. Oier ya había jugado sus últimos minutos como futbolista de Osasuna. El Chimy y Rubén, con demasiadas intermitencias y lejos del área, habían dejado su plaza a Kike García y Barja. Iñigo Pérez y Areso acabaron de laterales. Otro momento especial para el chantreano y también para el de Cascante, que pisaba por primera vez El Sadar de corto y que mostró muy buenos detalles en cuanto a su potencia física.
Aguirre celebró el 0-2 en un estadio que tantas tardes de gloria le había dado. Lo mereció el Mallorca, que ponía en escena sus artes para que se jugara poco. Osasuna tampoco le apretaba. El caso es que el gol de Grenier, tras una parada de Herrera a Abdón, finiquitó el partido. Los rojillos no estaban mereciendo mucho más. Lo intentaron con algún remate final, pero el marcador y la temporada eran inamovibles. Quedaba la gran ovación final a Oier Sanjurjo, un jugador con denominación de origen que marcado una época en Osasuna.
OSASUNA: Sergio Herrera; Ramalho (Areso, m. 75), Unai García, David García, Cote (Íñigo Pérez, m. 75); Lucas Torró; Chimy Ávila (Kike García, m. 63), Oier (Roberto Torres, m. 72), Darko, Rubén García (Kike Barja, m. 63); Budimir.
MALLORCA: Reina; Maffeo, Valjent, Raillo, Oliva, Costa (Russo, m. 83); Sánchez (Grenier, m. 72), Battaglia, Salva Sevilla (Dani Rodríguez, m. 65); Muriqi, Ángel (Abdón, m. 65).
GOLES: 0-1 (m. 47): Ángel. 0-2 (m.83): Grenier.
ÁRBITRO: Soto Grado, del comité riojano. Mostró tarjeta amarilla a Darko (m.61) y David García (m.84) por parte de Osasuna. A Reina (m.88) y Maffeo (m.65) por parte visitante.
INCIDENCIAS: El Sadar ante 18.717 espectadores.
Las claves
Primera media hora en la que no pasa nada
El Mallorca salió a esperar a Osasuna, que abusó de las posesiones de balón horizontales. Costó demasiado romper líneas. Escasa movilidad de un once que en líneas generales podría considerarse como reconocible. Pocas incidencias se registraron en los primeros treinta minutos.
A Budimir le faltó la pegada de otras veces
El Mallorca amenazó con ocasiones de Muriqi y Salva Sevilla. Pero antes del descanso, Budimir también se mostró muy activo en el área. Dispuso de oportunidades, pero le faltó la pegada que en otras ocasiones le ha sobrado.
Sale mejor el Mallorca en la vuelta
Marcó Ángel en una acción rápida del Mallorca ganándole la partida a Unai García. Osasuna se desinfló a partir de entonces. Pocos argumentos demostró en ataque. El equipo de Aguirre hizo después el partido que le convenía. Interrupciones y peligroso cuando olió la sangre. Sentenció para evitar disgustos.
La mayor ovación para el capitán
Con el silencio de Graderío Sur como protesta por las multas que no cesan, el ambiente volvió a estar enrarecido, sin la chispa de siempre. Se dejó escuchar la afición bermellona. Eso sí, se produjo un estruendo al despedir a Oier Sanjurjo. En el momento de cambio por Roberto Torres y en la vuelta final al campo en compañía de sus hijos.
Final descafeinado, pero décimos
Hay que darle mucho valor a la temporada que ha realizado Osasuna. Quedar décimos tiene un enorme mérito para un equipo que en principio cuenta con opciones de pelear por la permanencia hasta el final. La pena es que el final de la temporada se haya estropeado un poco. Ninguna victoria en los últimos seis encuentros y la sensación de que Osasuna podía haber hecho algo más. De El Sadar han volado demasiados puntos. Segundo peor local. Algo a corregir el año que viene.