El dato
Doble pausa mortal
Osasuna encajó los dos goles al regresar de cada parón


Publicado el 16/05/2022 a las 06:00
Una especie de pájara invadió a Osasuna en los dos goles del Athletic. El juego plano generalizado, salvo en el tramo inicial de la segunda parte, tuvo dos momentos clave que coincidieron con el regreso de la pausa de hidratación. Toda la jornada se detuvo en el minuto 30 y 75. No sentó nada bien. A la vuelta, dos golpes para dinamitar un partido que no pintaba nada bien desde el principio.
El primer parón llegó con los bilbaínos totalmente volcados. Esa opción podría haber servido para cambiar la tendencia y rearmarse. Pero no. Además, la orden de Figueroa Vázquez no llegó en un buen momento precisamente. Iker Muniáin iba a sacar de esquina y hay una ley no escrita que dice que no se deben hacer cambios en ese momento con la estrategia en contra. Es decir, parar el juego. En este caso fue la pausa para hidratarse, que se desarrolla por las altas temperaturas y que se unificó a la par que los horarios.
Jagoba ya se había mostrado en contra de la segunda pausa de hidratación que se decretó el miércoles pasado contra el Getafe, ya que la temperatura era de 16 grados. Frenó a Osasuna cuando mejor estaba y no había motivos para detener el juego. En esa ocasión no había una decisión global.
AMARILLA A ALKIZA POR PROTESTAR
Porque los 20 grados previstos en Bilbao no requerían de esa situación. Jagoba Arrasate y Bittor Alkiza se mostraron contrarios a la decisión del árbitro por el córner que tenía que defender el equipo. De hecho, el segundo entrenador fue amonestado por “salir de su banquillo y realizar observaciones a una de mis decisiones”, tal y como recogía el acta. Y se vio a Iñigo Martínez charlar con Arrasate. El de Ondarroa estuvo a sus órdenes en la Real.
La vuelta al terreno de juego vino acompañada de un buen golpeo de Muniáin y un salto potente de Álex Berenguer. Ganó el duelo a Darko. Gol de cabeza. Osasuna, sin dar señales de vida en San Mamés, recibió el primer golpe. Doloroso por la forma de encajarlo. Otra vez a balón parado.
BERENGUER, DESATADO
No es habitual ver al exrojillo marcar en el juego aéreo, lo que evidenció también cierta falta de contundencia. La defensa no estuvo a la altura. De paso, Berenguer siguió con su particular recital. El navarro atacaba sin freno. Habilitó a Williams con un taconazo celestial y su cambio de ritmo rompía líneas fácilmente. Una pesadilla como en el partido de la primera vuelta.
La sentencia, de nuevo, llegó tras la segunda pausa. Era el minuto 75. Osasuna había reaccionado de forma tímida y el Athletic esperaba su ocasión a la contra. Llegó después de ese tiempo muerto. Balón al espacio para Iñaki Williams y asistencia a Villalibre. El 2-0 confirmó una derrota que ya se había ido masticando.