La resaca rojilla
La mejor Liga del mundo


Publicado el 13/05/2022 a las 06:00
Este jueves a primera hora de la tarde, LaLiga anunciaba en sus redes sociales el cambio de horario de los partidos de esta penúltima jornada unificada que llega, con el Athletic-Osasuna incluido. Una hora se retrasan, a las 19.30. ¿El motivo? Será el calor y, como hay que jugar todos a la vez, la afección es generalizada.
LaLiga alzaba la voz para defender los intereses de los aficionados cuando estalló aquella bomba de Florentino Pérez para montar la Superliga como le venía en gana. Entonces sí importaban. Tebas se aliaba con la grada. “La Superliga es perfecta para cargarse a los aficionados”, llegó a decir el presidente de la patronal. Y muchos clubes aplaudieron. Ahora resulta que a 72 horas de un partido se cambia el señalamiento sin importar aquello que antes parecía ser un bien tan preciado. También les reclamó durante la pandemia, quizá más buscando recuperar ingresos económicos que el propio calor ambiental, que es la naturaleza emocional de este deporte ahora tan industrializado.
Imagínense los hinchas de Osasuna que tenían programado el viaje a Bilbao y comprada su entrada. Una hora parece poco tiempo, pero puede llegar a trastocar todo. Hay casos de seguidores rojillos que tenían comprado el billete de vuelta en autobús tras el partido o que ahora regresarán a Pamplona demasiado tarde para sus compromisos. Nadie en LaLiga, la que cuida al milímetro cada detalle de actuación en los estadios y anota en su libreta cualquier cántico malsonante, había reparado que ese fin de semana podía hacer calor al marcar la fecha hace unos días. Es la que misma que fijó el Osasuna-Athletic de la ida un lunes. Con gestos así, es imposible que aspire a ser la mejor del mundo. Hace tiempo que el fútbol dejó la vena romántica que seguramente enamoró a la mayoría que ahora lo siguen. Se busca el negocio del que paga por la televisión, pero de ahí a no velar por el interés del aficionado que se coloca su bufanda y ondea la bandera hay bastante margen.
Tan surrealista como la pausa de hidratación que decretó el colegiado Muñiz Ruiz el miércoles cuando el termómetro en El Sadar no llegaba a los 16 grados. Casualmente, se frenó la inercia de un Osasuna que se aproximaba al gol. Su torpeza no quedó ahí. Solo concedió seis minutos de prolongación con ese parón anterior al que había que sumar casi cinco por la consulta del VAR, más los cambios.
Cuánto tiene LaLiga que envidiar a la Premier League, donde por cierto no se verán equipos emplearse como lo hizo el Getafe. Sus pérdidas de tiempo desanimaron a cualquiera. ¿Es necesaria esa actitud tan desesperante para conseguir un fin? Sí mereció la pena pagar la entrada por ver marcar un golazo de cabeza a Oier, un ejemplo del fútbol de toda la vida.
Fichajes que van a mejorar al equipo
En Osasuna hay confianza en que no se irá ninguno de los jugadores importantes. Queda pendiente de cerrar la renovación de Torró, porque siempre puede haber sorpresas si le sale un pretendiente de altos vuelos, y que ningún equipo venga con la cláusula por delante a por otro activo de Jagoba Arrasate. Mientras tanto, en el club señalan que puede haber alrededor de cuatro incorporaciones. Aunque es lógico que todo cambie con el tiempo. Hay una premisa. Algunas llegadas van a subir el nivel de la plantilla. Se miran futbolistas contrastados en Primera División. Tiempo al tiempo para ir conociendo nombres.
Oier vuelve a sonreír como se merecía
Le espera el partido de San Mamés y el del Mallorca, que será el de su despedida. También unos entrenamientos y un acto que prepara el club en El Sadar. Pero Oier ha recuperado la sonrisa. El gol fue la punta del iceberg. El cariño que está recibiendo de la hinchada osasunista le ha tocado la fibra. Ha estado en un segundo plano durante la temporada. De hecho, no ha tenido ocasión de comparecer ante los medios de comunicación. Lo ha pasado mal por su situación. No ha sido cómodo estar tanto minutos en el banquillo y estar en el alambre de que le decían que podía seguir o que no podía seguir. Ahora ve el prisma diferente. Está abrumando por tantas felicitaciones y ese Sadar que se entregó a él el miércoles. Leyenda rojilla.
Comienzan los rumores
No ha terminado la temporada y los rumores están a la orden del día. Que si algunos porteros, como Masip, que si el central del Alavés Laguardia... Nada más lejos de la realidad. El último nombre en salir a la palestra ha cruzado fronteras. Un medio sueco señalaba ayer que Osasuna había hecho una oferta por el joven Williot Swedberg, que costaría unos 5 millones. Juega de centrocampista ofensivo en el Hammarby y tiene 18 años. Lo cierto es que no ocupa ni el último escalón de la lista de pretendidos. De aquí a final de agosto, saldrán decenas de nombres más. Todo forma parte de la salsa futbolera.
El vestuario arropa a su gran capitán
El gesto de Kike Barja en Cornellá era premonitorio. Pidió paso para celebrar el gol y dirigirse hacia el banquillo, donde había compañeros que no lo han pasado bien durante esta temporada. Uno era Oier, el gran capitán. Desde que se hizo público su adiós de Osasuna, los mensajes de reconocimiento hacia su figura han sido incesantes. No es fácil reunir tantas voluntades a su favor. A Oier se le respeta desde fuera por sus actos, pero son tan valiosos los que no se ven por dentro. Habrán sido en todo este tiempo dignos de destacar viendo la reacción del resto de la plantilla. Oier deja huella no solo deportiva, también humana ahí en su vestuario.
“El Getafe rasca un empate en El Sadar”
David Menayo ponía el foco en su crónica en lo que sucedió tras el descanso, con tantas interrupciones. “En la segunda parte apenas se jugó al fútbol. Demasiado centrocampismo y cortes de ritmo por faltas o pausa de hidratación. Fue el equipo rojillo quien buscó con más ahínco el segundo gol, pero se impuso la apuesta amarrategui de los azulones. El Getafe acabó con uno menos por expulsión de Mitrovic y achicando balones en su propio área”.
Oier, 7,3
No podía ser otro, justo unas horas después de que se anunciara su adiós en su larga trayectoria en el primer equipo de Osasuna. El capitán alcanzó la mejor nota del partido del miércoles, según la web especializada Who Scored.
“Marca Oier, sonreímos todos”
Lo escribió Nacho Vidal, pero el mensaje podía haber sido de cualquier compañero. “Un gol muy especial. Marca Oier, sonreímos todos. ¡Eterno capitán!”, reflejó a sus seguidores el alicantino, con una imagen de la piña rojilla alrededor del estellés, que por cierto no tiene redes sociales.