La resaca rojilla

Un colchón cada día más fino

Lucas Torró y Juan Cruz, cabizbajos tras el gol de la Real Sociedad
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Lucas Torró y Juan Cruz, cabizbajos tras el gol de la Real Sociedad
Lucas Torró y Juan Cruz, cabizbajos tras el gol de la Real Sociedad

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Fernando R. Gorena

Actualizado el 01/03/2022 a las 08:14

El fantasma del descenso, de momento, no pone nerviosa a la plantilla de Osasuna. Asaltar los puestos europeos tampoco parece una misión factible por la distancia con los puestos cabeceros. Osasuna está en la zona tranquila, en tierra de nadie, sin saber qué vida llevar... Y parece que cuando cualquier equipo se encuentra en esa zona, deja de navegar y empieza a flotar, a dejarse llevar hasta la orilla.

Osasuna no fue goleado en el Reale Arena. La Real no le pasó por encima. Perdió el partido con poca gracia, en un balón parado producto de un córner provocado por un balonazo al Chimy en toda la cara que le dejó casi K.O.

Después, el equipo apretó sin fuerza. Lanzó cuatro pellizcos de monja y pasó sin pena ni gloria ante las barbas de un rival que juega miércoles y domingo y que vive en constante tensión competitiva.

La zona media de la tabla es lo que tiene. No hace ni frío ni calor, pero se corre el riesgo de caer en la molicie. Acabar en esos puestos y obtener un par de resultados espectaculares durante la temporada frente a los grandes o los vecinos conformarían una buena temporada. El premio europeo no es una obligación para Osasuna -aunque siempre es bienvenido- pero esas rectas finales de desaforada carrera que tradicionalmente ha resuelto bien Osasuna, no deberían repetirse este año. Hay que cerrar la partida cuanto antes.

El equipo suma fuera y no gana en casa. Los socios quieren ver ganar a su equipo. Ganar en casa y conseguir con ello la permanencia debe convertirse en el objetivo inmediato de los que salten al campo. El Villarreal es un gran equipo pero ya se pudo con él en la primera vuelta y los once deberían salir con todo para repetir resultado. No hay necesidad de ganar por lo civil o lo criminal, como dicen algunos, pero sí de ganar para no dormir en un colchón que a día de hoy sigue siendo cómodo pero que va perdiendo capas de látex partido a partido y que puede pincharse.

Todavía quedan tiempo y jornadas para llegar a la meta sin necesidad de esprintar los últimos partidos y llegar con la lengua fuera. 32 puntos tendrían que ser suficientes, pero diez más garantizan la categoría. Los laureles y las medallas -y los castigos- se reparten tras la última jornada, no antes.

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