Vivir en El Sadar
Josetxo Gorostidi: "Soy la persona que más horas mete en El Sadar"
Josetxo Gorostidi y Elena Olaverri se hicieron cargo de El Txoko de El Sadar en 2001. Hace unos meses -él ya con 63 años- renovaron el contrato para 25 temporadas más. Trece personas, más seis los días de partido, forman su equipo


Publicado el 05/02/2022 a las 06:00
Josetxo Gorostidi y su plantilla tienen previsto preparar, envolver y vender unos 500 bocadillos a los aficionados que se acerquen hoy a El Sadar. Es día de partido y, por lo tanto, jornada fuerte de trabajo para este vecino de El Sadar.
Con 63 años se animó a renovar por 25 más su contrato para llevar El Txoko...
Lo analicé mucho antes de meterme. Con los datos de 2019 vi que era posible y además me quedaba un local muy majo después de la reforma. Con mi edad ya sabía que no era lo más normal porque ya no me queda mucho, pero o lo hacía o me iba a casa y la verdad es que me fastidiaba bastante dejarlo porque aquí siempre he trabajado a gusto. Me gusta. Me lié la manta a la cabeza y tiré ‘palante’ y no me arrepiento.
¿Vienen por aquí sus convecinos de El Sadar?
Éste es el punto de descanso de muchos trabajadores de Osasuna. Vienen a echar un pintxo o un café y se vuelven a trabajar. Nos llevamos todos muy bien. Siempre tratamos de tener una relación familiar. Y con el club y la directiva tenemos también una buena relación.
¿Y los domingos que no juega Osasuna en El Sadar qué hacen?
Ahora vamos a poner tres televisiones. Antes no abríamos los domingos por la tarde y ahora queremos que sea un local todavía más futbolero, lo que es lógico dado que estamos donde estamos. Daremos todos los partidos desde las mañana a la noche de manera ininterrumpida. Que sea la iglesia del fútbol los fines de semana. Es el local más apropiado para ver a Osasuna cuando juega fuera de casa.
¿Suele ver los partidos desde la grada o el trabajo no se lo permite?
No me pierdo ni un partido. Siempre subo a mi localidad con el partido empezado cuando aquí ya ha bajado el currelo. Soy muy futbolero. Voy al fútbol desde que tenía doce años. Venía gratis porque jugaba en el Iruña, que era un club convenido. Es algo que no pierdo porque me gusta.
¿Hay que ser de Osasuna para trabajar en El Txoko?
Por lógica, el que no es osasunista se acaba haciendo. Aquí se vive mucho el mundo el mundo de Osasuna. Tenemos un ‘infiltrado’ del Athletic pero lo hace más para ‘joder la manta’ a los demás que por otra cosa. Pero todos somos de Osasuna.
¿Cuál es la plantilla que visualiza cuando escucha la palabra ‘Osasuna’?
Para mí, el equipo por excelencia es del de Echeberría, Iriguíbel y Martín. En aquella época yo tenía 20 ó 22 años y sentía mucho aquel equipo.
¿Vienen por aquí los jugadores?
Suelen venir bastantes de la Asociación de Veteranos. Los de ahora aparecen menos, supongo que porque tienen que estar un poco agobiados por el interés de la gente. Cuando estaban en el Promesas sí que venían mucho a comer pintxos David García, Oier, Unai,…
¿Cómo es la relación entre la gente que, como usted, trabaja en un edificio llamado El Sadar?
Yo me considero uno más del club porque estoy en contacto continuo con ellos. Yo soy el que más horas mete en El Sadar. Antes tenía una lucha seria con Javier Trigo, el encargado del estadio, que decía que metía casi tantas horas como yo. Ahora soy con mucho el que más horas mete.
¿Se nota en la caja cómo va el equipo en la clasificación?
Cuando Osasuna tiene problemas es cuando más curramos. Cuando está tranquilo, hay menos meneo. No hay mucha diferencia si el equipo está en Primera o en Segunda. La gente de aquí es fiel. Los equipos que más gente traen son, con diferencia, la Real y el Alavés. Para nosotros son los dos mejores días de la temporada porque viene hasta el apuntador. Influye mucho que haya buena relación entre las hinchadas y que queden con gente de aquí antes del partido. De equipos grandes, como Barcelona y Madrid, no viene gente.
¿La clientela se comporta?
La única vez que tuvimos problemas fue con los Yomus de Valencia. Se bajaron aquí mismo del autobús con barras de hierro, bates,… Llamamos a la policía y vinieron en cinco minutos. Les pararon los pies enseguida, los metieron al autobús y los enviaron de vuelta a Valencia.
DNI
Josetxo Gorostidi Iribarren (Pamplona, 1958) lleva al frente del bar-restaurante El Sadar desde 2001. Jugó de pequeño en el Iruña, club convenido con Osasuna y no se pierde un partido de sus vecinos del interior del estadio. Hostelero de profesión y vocación, antes de hacerse con los fogones del Txoko, estaba al cargo, siempre como autónomo, de un pequeño restaurante en la calle Sangüesa de Pamplona. Ahora da de comer y de beber en El Sadar.