Mercado
Las líneas rojas de Osasuna por Aridane
El club no negociará por menos de 5 millones y solo llegará a un acuerdo si tiene un recambio que le dé encaje deportivo y económico a la operación, ya que considera al canario como un activo importante


Actualizado el 15/01/2022 a las 09:33
Osasuna está dispuesto a negociar con el Valencia la salida de Aridane, pero no lo hará a cualquier precio. Hay líneas rojas en el planteamiento del club. El defensa central sigue siendo un futbolista importante de la plantilla. Si se acomete su marcha en este mercado, existen dos factores que no se pueden debilitar con la operación: el económico y el deportivo. A falta de conocer si la entidad ché moverá de nuevo ficha, la estrategia desde El Sadar es clara.
Hay una premisa por encima de todo. El club navarro no tiene un problema que le haga apresurarse en la venta y, en el caso de que se ejecutara, siempre intentará salir beneficiado. Aridane tiene una cláusula de rescisión de 12 millones. En este caso, no se va a pedir como sí ocurriría con otros jugadores intocables como Sergio Herrera, David García, Lucas Torró, Nacho Vidal o Jon Moncayola.
Eso no quita para que se mantenga fuerte en sus pretensiones. Desprenderse de un jugador titular a mitad de temporada (ahora está lesionado) tiene una contrapartida. No es lo mismo que la ofensiva sea ahora a que sea en verano, con mayor profundidad temporal para la planificación. Osasuna entiende que por menos de 5 millones de euros no se sentaría a negociar.
Su razonamiento implica otro condicionante aparejado. Se trata de tener atado un recambio de garantías en tan poco espacio de tiempo, con la inversión económica que ello supondría. No es fácil acudir ahora al mercado de centrales. Una vía sería buscar la cesión de un defensa que no esté contando para su técnico y, para que sea de nivel contrastado, se apuntaría a un club importante. Ello implicaría un alto coste de la ficha. En definitiva, para que saliera Aridane, Osasuna quiere un respaldo económico y deportivo que dé encaje a la operación global. Por ello, no es nada fácil.
LA PROPUESTA DE CESIÓN, UN SINSENTIDO
Ayer, desde algunas tribunas periodísticas de la ciudad del Turia se deslizaba que el club navarro había pedido al Valencia 1,8 millones por el canario, extremo que se desmintió rotundamente desde la planta noble de El Sadar. Las mismas informaciones aseguraban que los agentes de Aridane han solicitado para su fichaje un contrato de dos años adicionales al presente de aquí a junio.
Osasuna cuenta con el futbolista, que se está restableciendo de un problema muscular. Aunque no haya jugado en Liga desde finales de septiembre, debido a lesiones y a la covid, el club y Jagoba Arrasate le consideran como un activo importante para encarar la segunda vuelta. Aridane ha sido sin discusión uno de los principales pilares del crecimiento del equipo en los últimos años.
Sin embargo, la opción de su salida se ha contemplado esta vez porque terminará la temporada con una edad, 33 años, y le quedará solo otro año de contrato. Tiene firmado hasta 2023. Con todo, Osasuna insiste en que nunca saldrá perjudicado. Del Valencia dependerá. Es el necesitado. Y si no se marcha, el club estará encantado.
De momento, la propuesta formal que ha llegado a El Sadar no tiene ningún encaje lógico. El Valencia pidió el jueves la cesión de Aridane hasta el final de temporada, con la posibilidad de una compra en función de una serie de objetivos individuales. No se ha perdido ni un solo segundo en analizar la oferta. No ha habido más acercamientos ni tampoco se ha trasladado que los habrá.
Te puede interesar

LÍO EN VALENCIA CON BORDALÁS
Bordalás quiere un central rápido y de contundencia para mejorar sus números. Es su principal deseo para la defensa en este mercado de enero, pero dependerá del movimiento de su club.
Cuentan en Valencia que hay discrepancias entre el técnico y los propietarios, que quieren ser conservadores en sus operaciones. Bordalás, según Superdeporte, está muy molesto porque su club no haya pujado de verdad por Aridane y solo se haya ofrecido una cesión. En verano, la propiedad se había comprometido a atender sus necesidades, algo que ahora se habría quebrado. Es lo mismo que pasó con los dos anteriores inquilinos del banquillo ché: Marcelino García Toral y el pamplonés Javi Gracia.
Ayer, el presidente del Valencia, Anil Murthy, y el secretario técnico, Miguel Ángel Corona, se citaron con él en la ciudad deportiva de Paterna en medio de este conflicto surgido durante el mercado de fichajes. Bordalás es un hombre que suele hablar claro cuando comparece públicamente. Hoy se pondrá a disposición de los medios en la previa del partido de Copa contra el Baleares. El caso Aridane saldrá ante los micrófonos. Continuará.