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Entrevista
Fútbol

Jony: “He sentido frustración por las lesiones”

Llegó como el refuerzo en mayúsculas y está sufriendo un calvario con las lesiones. Lo ha pasado mal. El asturiano, que ya se siente recuperado, comparte sus sentimientos.

Jony Rodríguez arma la pierna izquierda para golpear el balón en un entrenamiento.
Jony Rodríguez arma la pierna izquierda para golpear el balón en un entrenamiento.
Actualizada 10/04/2021 a las 06:00

Jony coge el teléfono después del entrenamiento. No va a ser la entrevista habitual para regodearse en un éxito deportivo. Al contrario. La conversación, casi más humana que futbolística, está marcada por las lesiones musculares que han mermado su rendimiento. ¿Cómo lo ha vivido? ¿Qué siente? El asturiano habla con energía, dispuesto a abrir su corazón. Se expresa sin apenas necesidad de preguntarle. Largo y tendido explica su experiencia al detalle. Ha vivido momentos de estrés y ansiedad consciente de lo que se espera de él. Nunca había tenido lesiones musculares. Pagó caro el deseo de querer volver antes de tiempo. Ha trabajado en la sombra para mejorar físicamente. Ya está disponible para Arrasate y ve la luz al final del túnel. Al otro lado, 9 jornadas por delante para brillar.

Jonathan Rodríguez Menéndez (Cangas del Narcea, Asturias, 1991) está cedido por la Lazio hasta final de curso con una opción de compra de 5 millones. Con tan poco protagonismo esa posibilidad se ha diluido. Él, muy autoexigente, quiere recuperar su mejor versión.

¿Cómo definiría su estado ahora mismo?
Ahora estoy bien por suerte. Me he podido recuperar y he entrenado con los compañeros. Pero si tuviéramos que definir mi situación desde que llegué a Osasuna diría que he sentido frustración o desesperación.

¿Está bien físicamente?
Sí, ya estoy bien desde el comienzo de la semana. Luego será el míster quien decida si puedo aportar desde el inicio o desde el banquillo.

Los problemas musculares han supuesto un calvario.
Ha sido muy duro. Tengo 29 años y nunca había sufrido una lesión muscular. Nadie más lo sabe, salvo el cuerpo médico y los compañeros, pero la primera lesión que tuve fue en el aductor. Fue la semana que nos enfrentamos al Sevilla. Jugué con el aductor roto. Me había lesionado contra el Atlético de Madrid pero era una zona que me permitía jugar. A partir de esa lesión me empezaron las descompensaciones. Quizás por eso me rompí el isquio en el Camp Nou. El equipo estaba en una mala racha, intenté acortar plazos para recuperarme lo antes posible. Quería ayudar en un momento difícil. Apurar tanto no fue lo idóneo.

Luego llegó la lesión contra el Granada en enero.
Me lesioné por mala suerte. Se me quedó el pie de apoyo atrás. Es algo a lo que estamos expuestos en el día a día. Todo lo que no me ha tocado en 29 años me está tocando ahora.

¿Cómo ha asimilado tanto golpe?
Es duro. Cuando me rompí el isquio estaba en un gran momento, me encontraba muy bien. Fue la primera lesión. Es frustrante y desesperante.

¿Cómo lo ha afrontado?
Tengo el apoyo de mi familia, para ellos también es nuevo que no compita todas la semanas como venía haciendo en mi carrera. Me he apoyado en mi mujer y mis hijas. Intentas pensar que no vas a estar mucho tiempo fuera. He trabajado todo lo que ha estado en mi mano para acortar plazos, mejorar hábitos y el día a día.

¿Ha olvidado ya esas lesiones o siente su sombra?
Dicen que se aprende a base de golpes. Intentas cuidar más todos los detalles. Desde que me lesioné la primera vez he puesto todo de mi parte. Pero muchas veces ni aún así es suficiente para librarte de las lesiones. Me ha venido un año así. Solo queda trabajar y no darle vueltas a la cabeza aunque es difícil de gestionar todo eso.

Dice que ha cuidado los detalles y últimamente se le ha visto un cambio físico.
Trabajaba al principio con un nutricionista y cuando me empezó a pasar lo de las lesiones veía que no dábamos con la tecla. Me senté a hablar con mi familia. Le pregunté a David García por su nutricionista y entrenador personal. Intenté buscar una segunda opinión para reducir al máximo el riesgo de lesión. La verdad que me ha venido bien el trabajo que estamos haciendo. Me siento muy bien. Mi cuerpo ha cambiado bastante. Hay que habituar el metabolismo, el cuerpo. Llevo más de dos meses y cada vez me siento muchísimo mejor.

¿Qué tal se encuentra de ánimo?
Tenía mucha ilusión y la mantengo. Quiero hacerlo bien en Osasuna, encima era el año del Centenario, volvía a España y mi temporada en el Alavés había sido buena. Quería mantener ese nivel. Dicen que queda lo más importante.

Fue un fichaje muy deseado. Estaba llamado a triunfar en este Osasuna de Arrasate. ¿Esa presión también es una losa añadida cuando vienen mal dadas?
Soy muy autoexigente. En algunos momentos incluso demasiado. Me gusta asumir responsabilidades y aportar. El club hizo un esfuerzo importante por mí. Obviamente yo lo he hecho. Era una comunión muy buena, teníamos y tenemos muchas esperanzas todavía. Espero hacer buenos partidos en lo que queda y que la gente vea que a Jony no se le ha olvidado jugar a fútbol. Por desgracia la afición no ha visto mi mejor versión y eso me ha creado ansiedad y estrés. La gente de fuera solo nos ve competir los fines de semana y se juzga sin conocer. Eso me crea mucha ansiedad y a la vez ganas de cambiar esa idea que pueda tener mucha gente de mí.

¿Se ha sentido criticado?
No, no. Me refiero a la frustración que he sentido por no poder demostrar. He tenido muchas muestras de cariño. No poder devolverles ese afecto me crea una ansiedad y lidiar con eso no es fácil. Te condiciona el juego, en la confianza y la recuperación. A veces me puede más el corazón que la cabeza. Intentas adelantar plazos y no era lo correcto.

¿Se arrepiente de alguna decisión sobre su recuperación?
Simplemente la única decisión anticipada fue cuando me lesioné el isquio por primera vez. El equipo llevaba muchas jornadas sin ganar y a los jugadores que estamos fuera nos afecta. Las ganas pueden jugar malas pasadas. Eso me sirvió para saber que hay que recuperar bien y respetar los plazos. Son cosas que nunca había sufrido y lo he ido asimilando.

Habla de estrés y ansiedad. ¿Quién ha sido su apoyo?
Soy un jugador muy pasional. Lidiar con este tipo de cosas es nuevo, no estaba acostumbrado. No sabía muy bien cómo gestionar todo. Aparte de los fisios del club tengo uno personal desde hace unos años. Junto con mi familia y los médicos hemos hecho un poco de coaching. Quería hacer las cosas demasiado rápido. Me he dado cuenta que hay que tener cuidado porque las prisas pueden ir en tu contra.

¿La pandemia ha cortado ese contacto personal que necesitaba?
Sí. No te puedes reunir con familiares o no pueden venir los amigos para desconectar un fin de semana por ejemplo. Muchas veces se necesita. Por suerte mi círculo familiar y de amigos, también en el club, es encantador. En ningún momento me he sentido solo ni desplazado. Todo el mundo se ha preocupado por mí.

¿Qué le dice su familia?
Mi mujer tiene el cielo ganado. En ocasiones me meto demasiada presión y me hace ver que no debo cargar con tanta responsabilidad. Eso no me estaba haciendo bien. Me he dado cuenta de que debo tomarme las cosas de otra manera. Las lesiones son el pan de cada día para los futbolistas. No lo había sufrido y ahora prácticamente ha venido una detrás de otra.

¿Cómo ha sido su integración en medio de esta situación sanitaria?
Lo llevo muy bien. Me considero una persona sociable. Me gusta tener contacto con todo el mundo. Suena a tópico, pero Osasuna es una pequeña familia. Tuve un recibimiento buenísimo. Cuando llegas nuevo eso se agradece. Todo han sido facilidades.

¿Qué le parece el sentimiento rojillo que se vive en Pamplona?
Creo que es muy parecido a Gijón. Allí la gente es del Sporting y nada más. Aquí es lo mismo. En otras ciudades hay más diversidad. La gente es de Osasuna, se identifica con los valores que el club transmite y es algo muy bonito. Siempre digo que el fútbol es de la gente. El mundo en el que vivimos ahora está cambiando y el fútbol se empieza a tomar como si fuera una empresa.

¿Por ejemplo?
Soy pasional y más clásico en ese sentido. Me gusta que la gente se identifique con su club y con los valores. Aquí lo estoy viviendo.

¿Qué le han transmitido Jagoba y Braulio?
Braulio fue un pilar fundamental para que estuviese aquí. Y Jagoba más de lo mismo. Es una pena que no le pude dar todo lo que él y yo esperábamos por las lesiones. Me han dicho que estuviera tranquilo para recuperarme.

¿Cuál es su objetivo en este tramo final?
Lo primero, que consigamos esos 8, 9 o 10 puntos para asegurar la salvación. Ese es el objetivo primordial. A nivel personal quiero mostrar mi nivel y devolver la confianza que depositaron en mí.

Está cedido por la Lazio. ¿Su futuro está allí?
Sí, aquí hay una opción de compra voluntaria. En principio, si no se hace efectiva, tengo que volver a la Lazio. En este momento es pronto para hablar de ello, no he podido demostrar hasta el día de hoy mi valía, entre comillas, para que el club tenga que hacer ese esfuerzo. Intentaré acabar lo mejor posible y al final nos sentaremos a hablar para ver las intenciones que tienen ambos clubes.

Más allá de esa opción de compra de cinco millones, si el club quiere y se encuentra una fórmula, ¿le gustaría seguir?
Sí, claro. Por supuesto. A mí me encantaría seguir. Estoy muy a gusto. Me gusta este vestuario para el día a día. Es familiar, de gente humilde y sencilla. Yo soy así también. Me siento cómodo en este ambiente. No escondo que me encantaría seguir. Pero, obviamente, no es algo que dependa solo de mí. Tengo que poner mucho de mi parte para hacer ver que si confían en mí no se equivocarían. Lo único que me preocupa es que Osasuna se salve y que yo pueda demostrar mis virtudes.

Ha tenido una trayectoria extensa en la elite a sus 29 años. Sporting, Málaga, Alavés, Lazio y Osasuna.
No he conseguido echar raíces en ningún club. Por unas cosas u otras. Los futbolistas nos exponemos a este tipo de cosas. Cuando nos va bien queremos seguir y puede darse o no. Y cuando estás mal quieres salir. No tenemos el futuro asegurado nunca.

¿Quiere asentarse en un sitio?
Sí. Vas cumpliendo años y adquiriendo madurez. Cuando te mueves solo o con tu mujer, vale. Pero cuando tienes niños es distinto. Empiezan a ser más conscientes, tienen sus amistades y estás a gusto. No siempre es fácil. Por uno mismo y la familia. A veces parece que viven nuestra vida, dependen de las decisiones que tomemos. Hay que ponerlo en la balanza. En julio cumplo 30 años, me queda fútbol, pero me gustaría tener estabilidad en un club.

¿Ha habido conversaciones sobre su futuro?
No, es difícil cuando no estás jugando. Si hubiese tenido minutos, ya sea bien o mal, se podría haber hablado algo. Creo que sucederá cuando acabe la temporada.

¿Cuál será su postura?
Si cuando acabe la temporada deciden que quieren seguir contando conmigo yo voy a estar totalmente disponible para poder continuar. Estaría encantado. Sin saber lo que va a pasar en estas 9 jornadas tengo esa espina clavada de no poder devolver la confianza. No me gustaría irme de aquí sin estar a buen nivel. Y me dolería irme sin vivir un partido con toda la gente en El Sadar.

Para eso necesita continuidad.
Ojalá pueda adquirir continuidad y ese nivel que quiero mostrar. Así me quitaría la losa de no haber podido demostrar nada hasta ahora. Me gustaría continuar aquí si es posible y si no en la Liga.

¿Cómo es su vida familiar en Pamplona?
Estamos muy bien. Mi mujer quería vivir en una zona céntrica para tener todo más a mano y conocer Pamplona. Paseamos mucho.

¿Qué conocen?
Hacemos siempre el mismo recorrido. Vamos a la Plaza del Castillo, al casco viejo, la catedral y bajamos a La Taconera. Hacemos una ruta con las pequeñas, que tienen mucha energía. Tengo dos niñas, una de 2 años y otra de 4.

¿Han hecho turismo en Navarra?
Tanto mi mujer como yo somos precavidos, tenemos mucho respeto por todo esto que estamos viviendo. Tomamos los mínimos riesgos posibles. Muchos compañeros me han propuesto rutas por el monte pero dos niñas tan pequeñas no pueden ir. Estamos contentos de lo que hemos visto y eso que con las restricciones no se puede disfrutar al cien por cien. Nos ha sorprendido para muy bien.


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