Real Sociedad 1-1 Osasuna
El plan de Jagoba noqueó a la Real


Actualizado el 04/01/2021 a las 06:00
Osasuna se puso el mono de trabajo para afrontar el pulso contra la Real Sociedad. No era día de apretar alto y exponerse sino de juntar líneas, estar ordenado y multiplicarse en las ayudas. Las toneladas de calidad y la electricidad del equipo de Imanol Alguacil se encontraron con una roca que apenas dejó espacios. Barrenetxea aprovechó una de las pocas rendijas.
Bloque bajo, orden y a trabajar. El planteamiento rojillo fue claro. De ahí un escaso 38% de posesión. La Real tuvo el balón, sí, pero no el control de la situación. Osasuna cortocircuitó su fútbol interior con Moncayola, Iñigo Pérez y Javi Martínez, la gran novedad en la alineación. De la presión alta y la verticalidad, se pasó a una solidez exquisita. Osasuna solo necesitó hacer 8 faltas para tapar el fútbol local. La línea defensiva rindió a buen nivel. Un esfuerzo que comenzó en la batalla de Calleri.
PIERNAS FRESCAS Y OTRA IDEA
A Javi Martínez se le unió Kike Barja como refresco para un equipo muy fatigado después del esfuerzo ante el Alavés. Por eso hubo cambios y por eso se bajaron las revoluciones hacia un perfil más discreto pero efectivo. Lo requería el físico y también un rival que siempre es protagonista y pide otro traje. Oficio y seriedad.
Jagoba Arrasate lo ha sabido leer en los últimos tiempos. Lo hizo en el primer partido después del confinamiento, con una defensa de tres centrales poco habitual. Y salió un gran partido. Este domingo repitió la idea de poblar la parcela central con un 4-1-4-1. Como en Elche, pero en una versión más replegada. Osasuna tuvo que echar el freno de mano en el Reale Arena para cocinar su partido porque de lo contrario hubiese muerto en el cuerpo a cuerpo.
La fórmula salió bien desde el inicio. La Real Sociedad no encontró el camino pese a tener la posesión. Y Osasuna supo esperar con inteligencia saliendo cuando era el momento. Por ejemplo, en la presión para hacer el 0-1. El fallo de Willian José y Sagnan fue grosero, aunque la persistencia de Rubén García dibujó la identidad rojilla.
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SOLIDEZ RECUPERADA
El choque de estilos sonreía a Osasuna, que pagó muy caro otro inicio de segunda parte malo. Pero no se vino abajo y siguió firme en su consistencia. No se vino abjo ni se diluyó como en semanas anteriores. Se mantuvo de pie ante toda una Real Sociedad tras un derroche importante.
Portu y Barrenetxea eran a priori dos jugadores difíciles de parar. Por no hablar de Oyarzabal y Willian José, prácticamente desaparecidos. No brilló una de las revelaciones del campeonato. Tampoco Mikel Merino encontró el camino. No se vieron apenas esas triangulaciones relámpago ni hubo espacios para correr a la espalda de la defensa. Osasuna comprimió el terreno. Era lo que quería. Desde la seguridad viene creciendo desde hace dos semanas.
Osasuna demostró ser una garantía ante una piedra de toque de gran nivel. No debería ser esa la unidad de medida. Y salió reforzado.
