Unzué, rodeado de cariño rojillo
El ex portero recibe la insignia de oro y el carné de socio de honor de los veteranos de Osasuna


Actualizado el 04/09/2020 a las 07:33
Verano de 1988. Reunión en la sede de Osasuna en la plaza del Castillo. El Barcelona se ha empeñado en llevarse a un joven portero del club cuya incipiente carrera, sus internacionalidades con las selecciones inferiores y su subcampeonato del mundo sub-20 ya han llamado la atención de varios equipos de Primera que quieren llevárselo. Osasuna se ha plantado en anteriores ocasiones, pero esta vez Fermín Ezcurra accede: le desea uno de los dos grandes. Juan Carlos Unzué Labiano firmaba a sus 21 años la rescisión de su contrato para volar muy alto: al Barça.
Verano de 2020. En el mismo sitio, 32 años después, Juan Carlos recibe de su club de origen un homenaje de los veteranos de Osasuna, que le nombran socio de honor y le dan la insignia de oro de la asociación. Unzué ya es un veterano más, pero con una historia detrás que pone la piel de gallina. Como señalaba en el entrañable acto Ángel López, portavoz de los veteranos, el de Orkoien ha sufrido “una desgracia”, pero con su talante “nos anima a todos”.
En esa antigua sede del club, ahora sólo para las leyendas de Osasuna, Unzué recibió cariño y apoyo. No pudo ser con contacto físico ni se vieron sonrisas detrás de las mascarillas, pero sí se notó su legado y la empatía que despierta su situación personal, ya que el navarro sufre Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), una enfermedad incurable. Precisamente para ANELA, la asociación navarra de esta dolencia, se hará llegar un donativo de 1.000 euros. En el acto estuvo un nutrido número de jugadores de Osasuna, así como el presidente del club, Luis Sabalza.
“Un chute de energía”
Juan Carlos Unzué se sentía arropado entre rojillos. El detalle, idea de Ángel López, le llegó muy dentro. “Siento emoción y cariño. Al volver a saludar a ex compañeros que no había visto hace tiempo, lo he agradecido muchísimo. Llevo muchos años viviendo fuera de mi tierra, pero me educaron con la idea de no olvidar mis raíces. Estas muestras de cariño lo que hacen es que sienta un chute de energía”, afirmaba antes del acto. “Sentimentalmente es de los detalles que llenan mucho, no habrá muchos actos que le ganen a este momento. Es en mi tierra y con mis compañeros de la primera y segunda época”, añadía Unzué.
Desde que hizo público que padecía ELA, Juan Carlos agradece que le muestren afecto, y así interpretaba el homenaje. “Me imagino que habrá correlación con mi situación difícil. No me gusta que dejemos los homenajes para cuando la gente ya no está. Yo tengo una enfermedad muy cabrona, sé lo que me viene, pero hay cosas peores, y una de ellas es que otras enfermedades no te dejan disfrutar como yo lo hago. Por eso aprovecho cada día de mi vida”, decía emocionado. La enfermedad sigue su curso. “La progresión es lenta, pero no para. Me sigo valiendo para todo, aunque no me sobra nada físicamente, pero lo más importante es que mentalmente me encuentro fuerte”, señalaba.
Al ex portero le paran mucho por la calle. “Recibo mucho cariño, hay personas que les cuesta encontrar las palabras, pero otras son efusivas y les brillan los ojos. Todo ello es una de las cosas que me deja disfrutar esta enfermedad”. 32 años después de aquella salida de Osasuna, su tierra le demostró que no le olvidará nunca.
