Cantera

Miguel Auría cambia de campo: "Hoy entrenas con el primer equipo de Osasuna"

Después de un año y medio complicado en Osasuna Promesas, el navarro reforzará al Subiza en la segunda vuelta. Su regreso fue a lo grande: gol y victoria. Un centrocampista que ya sabe lo que es entrenar con 'los grandes'

Miguel Auría, jugador del Subiza, posa en el Parque del Mundo de la Txantrea
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Miguel Auría, jugador del Subiza, posa en el Parque del Mundo de la Txantrea
Miguel Auría, jugador del Subiza, posa en el Parque del Mundo de la Txantrea

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Borja Bernarte

Publicado el 22/01/2025 a las 05:00

Se define como un chico “tranquilo, amigable y muy casero”, pero la vida de Miguel Auría Olazábal (Pamplona, 2005) ha sufrido un carrusel de emociones en el último año y medio. Se inició a fútbol en el Txantrea, el equipo de su barrio, pero pronto cambió el azul por el manguiverde de Oberena. Pronto estuvo en el radar de Osasuna, que lo fichó para formarse en Tajonar desde la edad infantil. Cadete y juvenil fueron las siguientes etapas que quemó con naturalidad el centrocampista navarro. Con 17 años ya estaba jugando en la Tercera División, con el Subiza, y formó parte de una convocatoria con el Promesas. Todo iba muy rápido para un chaval tímido que encuentra su lugar dentro de un terreno de juego.

La velocidad aumentó todavía más en un agridulce playoff de ascenso a la Segunda RFEF. Seis partidos extra después de una larga temporada donde el medio anotó cuatro goles: dos al Huarte en Areta y otros dos a la Peña Sport, uno en cada partido. Sin embargo El Palo andaluz se cruzó en las aspiraciones del equipo de Sotoburu, que cayó eliminado en la final. Aquel verano, el de 2023, le llegó la oportunidad de subir al filial osasunista, en la tercera categoría del fútbol nacional. La realidad se topó entonces con la ilusión de Auría. 38 jornadas donde tuvo una participación testimonial solo en ocho partidos. Treinta encuentros convocados, pero sin jugar. Treinta semanas entrenando sin obtener premio. Misma situación acaba de vivir en la primera vuelta. 19 jornadas, siete partidos y menos de 200 minutos. “Estábamos mucha gente y era difícil entrar. Ha sido un año y medio muy duro de entrenar, progresar como persona y como jugador. Creo que lo he gestionado bien. He tenido mucha fortaleza mental porque era entrenar cada semana para tratar de tener una oportunidad y dar la talla. Ha sido difícil, pero me he mantenido bien”, confiesa el joven de 19 años.

El jugador, su entorno y el club abordaron esta situación para buscar la mejor solución. Pronto vieron con buenos ojos que Miguel Auría reforzara al Subiza, en la Segunda RFEF, para volver a encontrar sensaciones y sentirse futbolista. Con 19 años uno necesita competir y jugar. Era dar un paso atrás -una categoría menos- para dar dos pasos adelante. “Soy joven, tengo 19 años aún, y llevaba año y medio sin muchos minutos. Tanto el club como yo creíamos que lo mejor era que en la segunda vuelta ayudara al Subiza para coger minutos y seguir progresando”, relata.

LLEGAR Y BESAR EL SANTO

La adaptación no ha podido ser mejor al conocer el club, el Subiza, y al entrenador, César Monasterio. “Coincidimos también en el División de Honor. Estamos los dos contentos. Lo primero que me dijo es que, viniendo de donde venía, lo principal era que disfrutara. Tengo que ser yo mismo y entrenar como el que más. Ayudar en lo que pueda al equipo que eso me ayudará también en lo personal”, afirma con una media sonrisa al recordar su debut el pasado fin de semana. Y es que apenas habían transcurrido 30 minutos del derbi navarro contra el Tudelano cuando Auría anotó el 0-2: “Fue una recuperación en campo contrario. Sola se fue de su lateral, pasó atrás y me anticipé al defensa. Me gusta llegar de segunda línea. No esperaba empezar con gol”.

Miguel Auría, en el centro, junto a Raúl García de Haro y Christian Mutilva
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Miguel Auría, en el centro, junto a Raúl García de Haro y Christian MutilvaJ.P. Urdiroz
Miguel Auría, en el centro, junto a Raúl García de Haro y Christian Mutilva

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Otro grado más de temperatura en esa olla de emociones que ha sabido gestionar Miguel Auría a pesar de su edad. Ni siquiera explotó con la llamada del primer equipo. “De normal es algo espontáneo. Estás entrenando con el Promesas en Tajonar y te dicen: ‘Miguel, cambia de campo’. Es para reforzar alguna posición concreta si necesitan hacer partidillo o un ejercicio específico. Te acogen muy bien. La clave es ser como si estuvieras entrenando con el resto de equipos, aunque se nota mucha diferencia, sobre todo, en lo físico. La temporada pasada pude vivir esta experiencia un par de veces con Jagoba Arrasate y ahora con Vicente Moreno, también”, concluye.

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