Celebración
Baño de masas de la selección tras ganar la Eurocopa
La campeona cerró sus festejos en Madrid con un baño de masas en una larga jornada
Publicado el 15/07/2024 a las 23:57
Ni la fatiga ni las intensas emociones vividas en Berlín pudieron con ellos. 12 años después de la última, la selección masculina de fútbol celebró por todo lo alto la cuarta Eurocopa de su historia. Lo hizo acompañada por una afición volcada con el equipo nacional, deseosa de salir a las calles para aclamar a unos jugadores que ya forman parte de la historia del fútbol español. Decenas de miles de personas siguieron el recorrido del autobús descapotable que llevó a los internacionales hasta la Plaza de la Cibeles en un largo trayecto que comenzó con las visitas institucionales a los palacios de la Zarzuela y de la Moncloa, donde fueron recibidos por la Familia Real al completo y el presidente del Gobierno.
Después se desató la fiesta, coronada en el escenario situado frente al Palacio de Comunicaciones, sede del Ayuntamiento de Madrid, en donde los futbolistas se sintieron en su salsa. Allí se cantó, se gritó y hasta se habló del futuro, del Mundial 2026 que ya asoma en el horizonte y de la ilusión renovada de coser una segunda estrella a la camiseta.
La expedición aterrizó en España pasadas las tres de la tarde, una hora después de lo previsto pues hubo retraso en la salida de Alemania porque las medidas de seguridad fueron estrictas. Álvaro Morata y Luis de la Fuente fueron los encargados de salir los primeros con la Copa. Junto a ellos, un Pedro Rocha eufórico.
No había demasiado tiempo, pero el equipo pudo recuperar fuerzas en un hotel de cinco estrellas en la Plaza de España. Hubo una comida privada y los internacionales descansaron un rato antes de encaminarse hacia la primera parada, la Zarzuela. Fueron recibidos por los Reyes y sus hijas. Tanto Leonor como Sofía vestían la camiseta de España con el 10 de Dani Olmo a la espalda. También Doña Letizia escogió un traje de color rojo. “Gracias por vuestro esfuerzo, por jugar como jugáis, por esa vitalidad y espíritu de equipo”, dijo Felipe VI.
Para entonces, el programa inicial ya llevaba cierto retraso y los aficionados que abarrotaban la Cibeles desde horas antes intuían que los esperaba una larga espera. Así acabó siendo.
CAMINOD DE LA FIESTA
Cumplimentadas las visitas institucionales, la selección cambió de autobús y comenzó la rúa por las calles de la capital a través de un flamante vehículo descapotable decorado en rojo. Tal vez por inercia, fueron los jugadores del Real Madrid, Carvajal, Joselu y Nacho, quienes ocuparon la delantera del vehículo junto con el trofeo. Para entonces ya se había hecho viral el desdén con el que el primero saludó a Sánchez.
Saliendo de Moncloa, los campeones se dieron su primer baño de masas en la calle Princesa, abarrotada de seguidores con banderas y camisetas. «¡Sí, sí, sí, la Copa ya está aquí!»; «¡España, España!»; y «¡Yo soy español, español, español…!» fueron los cánticos más repetidos por los aficionados agolpados en las aceras y apostados en los balcones.
Luego, desde Alberto Aguilera se bajó por los bulevares hasta otro punto emblemático, la plaza de Colón. Para muchos resultó un regreso al pasado, a ese quinquenio mágico entre 2008 y 2012 en el que la selección entró en el olimpo de los mejores equipos de la historia. Allí estuvo también Jesús Navas, histórico protagonista y puente entre ambas generaciones. Muchos recordaron otros momentos míticos de aquellas celebraciones: Fernando Torres y sus bufandas del Atleti, el ‘¡viva España!’ de Xavi Hernández, el chicle que Gerard Piqué le escupió a Pedro Cortés encima del autobús o los chistes de Pepe Reina…
En el autobús, los jugadores grababan con sus teléfonos móviles y se protegían del calor con cervezas. Previo paso por Serrano, el equipo llegó pasadas las nueve de la noche a la Puerta de Alcalá, repleta también de gente a la que le resultaba imposible acercarse más hasta Cibeles. En la plaza donde el Real Madrid celebra sus triunfos era imposible que cupiera un alma más. En el escenario amenizaban Isabel Aaiún, Aitana y Almacor.
La euforia crecía encima del autobús, con Lamine Yamal y Nico Williams organizando los bailes a sus compañeros, con Cucurella con la melena recogida en un moño para mitigar el calor, con Morata interactuando más que nadie con los aficionados... Y entre todos ellos, un hombre feliz. Luis de la Fuente, que no se despegaba de sus hombres de confianza y saludaba con ganas a la gente. Cuando el autobús por fin enfiló la calle Montalbán y atisbó la fuente de la diosa se desató la apoteosis. La fiesta no había hecho más que comenzar.
