Ultrafondo

Verdeliss: "Ésta ha sido una lucha, sobre todo, quitándome muchas horas de sueño"

“En las maratones disfruto; en la ultradistancia puedo destacar más pero es una lucha constante conmigo misma y me cuesta más”, dice la atleta, empresaria e influencer navarra a su regreso tras batir el récord de España de 100 km en Australia

Verdeliss, Estefanía Unzu Ripoll, en una de las primeras vueltas por el circuito de Camberra
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Verdeliss, Estefanía Unzu Ripoll, en una de las primeras vueltas por el circuito de Camberra
Verdeliss, Estefanía Unzu Ripoll, en una de las primeras vueltas por el circuito de Camberra

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J.J. Imbuluzqueta

Actualizado el 26/02/2025 a las 15:05

Después de un vuelo de 28 horas desde Australia, Verdeliss, la navarra Estefanía Unzu Ripoll, ya descansa en casa con los suyos tras haber conseguido el pasado sábado el récord de España de 100 kilómetros al quedar segunda clasificada, y primera mujer, en el Campeonato de Australia de la distancia disputado en Camberra con 7h47:46 (Mireia Sosa ostentaba el anterior en 7h52:51).

Una cita que le obliga ahora a parar un poco para recuperarse de la herida en la rodilla izquierda que le dejó una caída en la última vuelta de las 20 que dio en un circuito de 5 kilómetros. “La prueba comenzó a las 17.00h para evitar las altas temperaturas y, claro, a partir de las 20.00 se pone el sol y el resto ya es a oscuras. Y aunque estaba marcado e iluminado, en la última vuelta me tropecé y me caí rodando, dañándome la rodilla y las palmas de las manos. Eso sí, creo que fue la vez que más rápido me he levantado en mi vida. En el momento no sentí nada. Solo quería cruzar la meta. Luego, con las horas, sí comenzaron las molestias. Fue un buen golpe”, reconoce la atleta, empresaria y creadora de contenidos navarra de 39 años. De hecho, está “a la expectativa” y a ver cómo evoluciona esa herida para participar o no en el próximo Campeonato de España Master de maratón en Barcelona el próximo 16 de marzo.

Ha logrado un récord de España que perseguía desde su debut el pasado año. ¿Se lo cree?

Sí. Éste era un ‘asunto pendiente’ que tenía con los 100 kilómetros. Corrí el pasado año en Ávila y fui campeona de España pero me quedé con el runrun de ver que podía tener el récord de España en las piernas. Luego corrí y gané en Santander pero sin buenas sensaciones. Y es una distancia que tampoco puedes intentarla cada dos por tres. Me quedó esa espinita. Vi este circuito, me dio buenas sensaciones y me lo planteé como un propósito para este 2025. De hecho, compré el dorsal cuando eran las campanadas de fin de 2024.

¿Se apuntó sin saber cómo iba a ir el reto de las 7 maratones en 7 días consecutivos por todos los continentes? Al final ganó ese reto y puede que haya sido buena preparación para la ultradistancia...

Sí, me apunté antes de empezarlo. Pero tenía mis dudas. Por un lado puede ser un súper entrenamiento de cara a una carrera de ultradistancia pero, al mismo tiempo, requería una recuperación muy rápida y no sabía como iban a estar mis piernas. De hecho, pensaba que las fuerzas me abandonarían a mitad de carrera en Australia. Por suerte, no fue así. De hecho, y salvo por el golpe en la rodilla, he acabado muy bien.

“Creí que podía hacerlo, me lo preparé, lo sufrí, lo conseguí”. Una frase con la que resume mucho...

La ultradistancia es lo que tiene. Se trata de acumular muchos, muchísimos kilómetros. Y para acumular mucho volumen de kilometraje necesitas mucho tiempo. Y ésa es mi gran dificultad en el día a día. No me dedico profesionalmente a esto y lidio con una vida bastante anárquica, con 8 hijos, dos trabajos... En mi rutina y mi vorágine me falta, precisamente, poder sacar huecos, llevar un entrenamiento de manera medianamente constante y ésta ha sido una lucha quitando, sobre todo, muchas horas de sueño. Y llegar el día de la carrera y ver que ha tenido sus frutos es muy satisfactorio.

¿Ha encontrado su ‘lugar’ en el atletismo con la ultradistancia?

Pues tengo un amor-odio con ella, la verdad. En esta última carrera dices: ‘has conseguido el récord, qué bien. Es lo tuyo’. Pero te juro que durante los 100 kilómetros pensé muchas veces en que ésta era mi última participación en esa distancia, que era una sin sentido correr 8 horas a un ritmo vivo... Fue un debate constante conmigo misma. A ratos las piernas te decían que no, pero la cabeza que sí. Y, después, eran las piernas las que iban bien pero la cabeza me llenaba de dudas. Lo que me gusta realmente son las maratones. Las disfruto un montón, sé cómo responde mi cuerpo, sé cómo me siento, lo bien que recupero...Y aunque no se me da mal, porque estoy en el top20 del ranking nacional (2h49:38), también sé que no puedo aspirar a mejorar mucho más. Sin embargo, en la ultradistancia sí tengo mayores posibilidades de destacar. El 100k, las 24 horas, las 48 horas... Me tienta. Pero me cuesta más disfrutarlo. Se sufre mucho. Es una batalla constante consigo misma. Y también es cierto que el peaje que deja es mucho mayor, física y mentalmente.

¿Tenía ganas de reinvindicarse, de responder, tras las críticas por el reto de las maratones? Esta vez ha sido una prueba oficial, homologada...

No, no. Ya llevo muchos años en el mundo de las redes sociales para saber cómo funciona esto. No puedes guiarte por las voces críticas. El que quiere ser hater lo va a ser igual, se agarran a lo que sea. No hago caso. Es importante asumirlo pero también desprenderte un poco de ello. Lo que hago, lo hago movida por mi propia iniciativa. Soy muy clara: soy una corredora popular pero creo que cada vez estoy haciéndome un huequito mayor en el mundo del atletismo, sobre todo en el ultrafondo.

Por cierto, antes de viajar, habló con la federación (RFEA) y el organismo antidopaje (CELAD) para preocuparse por cumplir con la reglamentación para que el récord sea homologado y oficial.

Sí, sí. Claro. El reglamento es el que es, es claro y está para cumplirse. Entiendo que en algo tan importante y ético como un récord de España no puede haber dudas. El proceso está aún pendiente porque se necesitan unos días para que la RFEA homologue el tiempo pero no espero problemas. He solicitado y cumplido con todos los trámites necesarios. Te revisan las zapatillas, el circuito estaba homologado y hay que realizarse un control antidopaje antes de las 24 horas después de la carrera. Lo solicité y, al ser en el extranjero, se organizó previamente a través del CELAD con un organismo oficial de Australia. La prueba acabó a la 1 de la madrugada, avisé y me sometí al antidoping al llegar al hotel.

Su padre Fernando Unzu, entrenador e impulsor junto a su madre Marta Ripoll del club Ederki, le ha felicitado y se mostró orgulloso de lo que estaba haciendo. Le escribió diciendo que en el equipo familiar habían tenido campeones de España, internacionales con la selección, participantes en Europeos... pero que es el primer récord nacional que logran. ¿Qué sintió al leerlo?

Pues es algo muy bonito y emocionante. El atletismo ha sido y es un parte muy importante de la vida de mis padres, de la de mi familia, de mi vida. Está en mi ADN. Es algo que ha estado siempre ahí.  De repente, que tu hija logre un récord de España, que es lo máximo a nivel nacional del ultrafondo, ya casi con 40 años, demostrando que aún se puede... La verdad es que estamos todos que no nos lo creemos.

Su hijo mayor Aimar, un pilar en la carrera australiana

Estefanía Unzu y su hijo mayor Aimar, con la medalla y el trofeo conseguidos en Australia.
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Estefanía Unzu y su hijo mayor Aimar, con la medalla y el trofeo conseguidos en Australia.Sri Chimnoy Races
Estefanía Unzu y su hijo mayor Aimar, con la medalla y el trofeo conseguidos en Australia.

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Estefanía Unzu no estuvo sola en Australia.. Le acompañó su hijo mayor Aimar. “Nos lo tomamos como una aventura, un tiempo para poder estar juntos”, reconocía Verdeliss. Pero su primogénito, además, fue una pilar crucial durante la carrera de 100 kilómetros en Camberra. “Fue una experiencia muy bonita. Él se encargó de darme el avituallamiento. Verle en cada vuelta me animaba, también me daba parciales y, cuando en el kilómetro 80 tuve un bajón físico muy grande, él tiró de mí con su apoyo. Contar con alguien que te anime es imprescindible”, dice. "Y eso que el público australiano tiene un carácter muy empático y aplaude y te apoya mucho aunque no te conozcan. 'You can do it' (lo puedes hacer) o 'You are a beast' (eres una bestia), me gritaban", recordaba en la que ha sido su cuarta carrera en Australia (tres maratones y esta última cita sobre 100 kilómetros). 

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